[Pasado] La belleza es como un hibisco en pleno verano
#1
Día 2 de Verano, Año 16

La humedad me envolvió en cuanto crucé el arco natural de raíces que marcaba la entrada. Era como si la selva me hubiera tragado de un solo bocado, cerrando la boca detrás de mí. Mi corazón latía a gran velocidad, presa del miedo y a la vez del entusiasmo. El aire olía espeso, cargado de tierra mojada, flores dulzonas y algo más profundo… como un latido escondido entre el follaje, estaba casi segura de que no era el latido de mi propio corazón lo que notaba. Mis pies diminutos se hundían en la hojarasca húmeda, pero no me detuve; el murmullo del bosque me empujaba a seguir adelante.

Parpadeé, ajustando mis ojos a la penumbra verde. Todo era demasiado denso. No podía fiarme de lo que veía: las sombras parecían moverse solas, las ramas crujían incluso sin viento. ¿Siquiera podía soplar el viento en aquella zona? Cerré los ojos y me aferré a lo que mejor me guiaba: mi nariz.

Aspiré hondo. Ahí estaba: la frescura de agua corriendo más adelante, la acidez de una fruta madura escondida entre hojas, el olor dulzón de flores que parecían querer adormecerme… y más lejos, muy lejos, algo distinto, un perfume que no era natural: humo de madera, quizás de una fogata apagada. Alguien más había estado aquí. La pregunta era: ¿sigue aquí?

Me abrí paso como pude, esquivando raíces que surgían del suelo como serpientes dormidas. Para mí eran casi troncos de árboles; y los troncos eran edificios en los que alojarme. El bosque parecía observarme; cada chasquido de rama bajo mis pies resonaba demasiado alto, como si hubiera interrumpido una conversación que no debía escuchar.

Un tronco caído me bloqueó el paso, grueso como una muralla. Escalé por la corteza áspera, mis manos pequeñas tanteando grietas como si fuesen escalones improvisados. En el trayecto me encontré con algún habitante de la muralla pero ninguno nos prestamos atención. Desde lo alto, miré alrededor… y tuve la sensación de que los árboles me miraban a mí. Era una idea absurda, claro, pero juraría que las hojas se agitaron justo cuando me detuve. Cuando eres tan pequeña, todo te observa y a la vez nadie te mira. Lo eres todo y a la vez no eres nada.

Pero no podía ser la única allí, no. Sentí un aroma distinto: sudor, piel joven, tal vez alguien perdido. El sonido de ramas quebrándose confirmó mis sospechas. No sabía si acercarme aún… pero la selva me empujaba, como si quisiera que encontrara algo o a alguien. La selva me empujaba y las hojas me escondían. Ese lugar era mi pequeño paraíso personal.

No vi a nadie. Estaba yo sola. Mi soledad y yo. Una extraña flor de rojos colores me distrajo. Tenía cinco pétalos y un centro con prominentes estambres amarillos. Sus hojas eran dentadas, ovaladas casi, dentadas en su punta y de un verde intenso y lustroso. Me alcé por su tallo hasta llegar a sus estambres. Mis manos se tiñeron en el momento de ese fuerte amarillo. El polen no parecía querer irse. Tras lo cual, empecé a estornudar intensamente, espantando a cualquier insecto que estuviese cerca. El problema era… ¿atraería a otros?— ¡AAATCHÚS!
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[Pasado] La belleza es como un hibisco en pleno verano - por Alana Sahiba - 01-10-2025, 02:03 PM

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