28-09-2023, 10:18 PM
Era interesante como el crisol de variedad racial podía ser tan amplio y tan caprichoso. Un niño, un hombre enorme con alas, y... una cosa diminuta que a todas luces estaba teniendo una aventura de dimensiones titánicas. Los tres, provenientes de distintos lugares y sin conocerse entre ellos, compartiendo espacio en una plataforma que pareciera indicar que habían sido salvados... o que habían caído justo donde debían. Aparentemente sin hostilidades entre ellos, pareciera que la rueda del destino había comenzado a girar para dictaminar la suerte de su camino.
La plataforma se mantenía estable con vuestra llegada, peso y posición. El sonido de las olas rompiendo contra lo que fuera que mantenía aquellas sendas tablas de madera enormes de cincuenta metros por cincuenta metros se mezclaba con los sonidos de los grupos de Piratas de los cabos, los gritos de los civiles supervivientes en el agua, y distintas conversaciones y exabruptos provenientes de otras plataformas. Al lado contrario de los cabos había seis barcos, de un tamaño intermedio entre goletas y carabelas, que no podríais ver con el suficiente detalle al estar las proas orientadas hacia vuestras plataformas, y cubrirse unos a otros en el flanco si tratabas de verlos desde una plataforma en diagonal. Lo único que se apreciaba es que uno de esos barcos, el cuarto si mirabas desde las plataformas en su dirección y dejando los cabos a la espalda, y contabas de derecha a izquierda, tenía una gran bandera roja con una mancha negra en el centro, cuyo estampado también estaba en la vela central del navío. Los pescadores con redes en los cabos y los barcos os situaban a vosotros en medio de ambos lados, como en una macabra posición estudiada estratégicamente... sin duda aquellos tipos, fueran quienes fueran, tenían experiencia haciendo esto. Habían colocado las plataformas lo suficientemente lejos del final de la cascada como para que muchos de los cuerpos que salían despedidos pudieran aterrizar en ellas, y estaban pescando a todos los que no habían tenido esa suerte. Pero... ¿acaso eso era tener suerte?
El sonido de una campana, por su agudeza pequeña, comenzó a resonar en dicho barco aparentemente principal y rápidamente fue acompañada del mismo sonido proveniente del resto de navíos, que se mezcló con el sonido metálico de unas cadenas siendo recogidas tensando unos eslabones de metal que iban desde cada proa del barco hasta el centro del lado más próximo a ellos de cada plataforma, uniendo así una plataforma a cada barco. Sin duda no era una buena señal, ni el sonido de las campanas ni las cadenas que acaban de surgir del mar al tensarse entre ambos puntos, sin duda recogidas por algo... o alguien...
La plataforma se mantenía estable con vuestra llegada, peso y posición. El sonido de las olas rompiendo contra lo que fuera que mantenía aquellas sendas tablas de madera enormes de cincuenta metros por cincuenta metros se mezclaba con los sonidos de los grupos de Piratas de los cabos, los gritos de los civiles supervivientes en el agua, y distintas conversaciones y exabruptos provenientes de otras plataformas. Al lado contrario de los cabos había seis barcos, de un tamaño intermedio entre goletas y carabelas, que no podríais ver con el suficiente detalle al estar las proas orientadas hacia vuestras plataformas, y cubrirse unos a otros en el flanco si tratabas de verlos desde una plataforma en diagonal. Lo único que se apreciaba es que uno de esos barcos, el cuarto si mirabas desde las plataformas en su dirección y dejando los cabos a la espalda, y contabas de derecha a izquierda, tenía una gran bandera roja con una mancha negra en el centro, cuyo estampado también estaba en la vela central del navío. Los pescadores con redes en los cabos y los barcos os situaban a vosotros en medio de ambos lados, como en una macabra posición estudiada estratégicamente... sin duda aquellos tipos, fueran quienes fueran, tenían experiencia haciendo esto. Habían colocado las plataformas lo suficientemente lejos del final de la cascada como para que muchos de los cuerpos que salían despedidos pudieran aterrizar en ellas, y estaban pescando a todos los que no habían tenido esa suerte. Pero... ¿acaso eso era tener suerte?
El sonido de una campana, por su agudeza pequeña, comenzó a resonar en dicho barco aparentemente principal y rápidamente fue acompañada del mismo sonido proveniente del resto de navíos, que se mezcló con el sonido metálico de unas cadenas siendo recogidas tensando unos eslabones de metal que iban desde cada proa del barco hasta el centro del lado más próximo a ellos de cada plataforma, uniendo así una plataforma a cada barco. Sin duda no era una buena señal, ni el sonido de las campanas ni las cadenas que acaban de surgir del mar al tensarse entre ambos puntos, sin duda recogidas por algo... o alguien...
![[Imagen: 7wyvpRl.png]](https://i.imgur.com/7wyvpRl.png)
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