Let's cleanse my sins [Pasado-Privado]
#7
La espera se convirtió en mi propio escenario. Qué ironía, ¿no? Yo, un pirata acostumbrado a robar minutos y tesoros, ahí, dejando que el tiempo me robe a mí, pero había algo delicioso en esa hora de anticipación, como si el mundo entero hubiera decidido sostener la respiración antes de levantar el telón.
 
Apoyado contra una columna, jugué con el humo de mi cigarro, dibujando figuras en el aire, pájaros, coronas, rosas encendidas que se deshacían con un soplido, cada mirada curiosa que se clavaba en mí recibía de vuelta una sonrisa coqueta, un guiño atrevido, i don't mind being a scandal in the house of God. ¡Al contrario! Un escenario tan solemne merece un toque de color.
 
Y entonces, darling, se cumplió la hora. La puerta de la iglesia se abrió y allí estaba, bastón en mano, pasos que hacían temblar más corazones de los que ella misma podía contar. No diré que parecía un ángel caído, eso sería demasiado fácil, más bien parecía una pregunta con forma humana, y yo bueno, yo siempre he sido un amante de las preguntas. Me adelanté con esa teatralidad que me caracteriza, my jacket fluttering like a velvet curtain, el tacón de mis botas marcando ritmo en el suelo, ni lento ni rápido, simplemente con el tempo justo para que cada segundo pesara como música.
 
Y la recibí en un abrazo. Sí, un abrazo, porque no todos los gestos deben ser un beso robado, aunque créeme, honey, las ganas de convertirlo en otra cosa nunca me faltan. —Querida, el cielo está ardiendo ahora mismo —le dije, con la voz cargada de un dramatismo delicioso, como si fuera un narrador presentando la gran escena —Se ha teñido de naranjas y carmesíes, como brasas derritiéndose en un mar de oro. Las nubes parecen plumas esponjosas, apenas rozando el telón del horizonte. Y el sol ah, el sol se despide con la elegancia de un actor que sabe cuándo dejar el escenario. —Solté una risa, clara y musical, antes de añadir con un tono juguetón.
 
—Yo sé, yo sé… no puedes verlo. Pero darling, no te preocupes. Si Dios tuvo el descaro de cerrarte los ojos, yo tendré el gusto de abrirte el mundo entero. — Me incliné, como si estuviera haciendo una reverencia, exaggerating the gesture con todo el descaro posible, porque soy incapaz de ser discreto.
 
—A partir de hoy, escucharás cómo se ve cada paso de nuestra aventura. Cada color, cada escenario, cada locura que el destino nos regale, te lo pintaré con palabras, con música, con risas, con todo lo que haga falta. Serás mi espectadora y mi cómplice, honey. Y yo seré tu narrador favorito. — Hice una pausa dramática, dejando que las palabras colgaran en el aire como una nota sostenida, antes de reír suavemente y chasquear los dedos.
 
—¿Dices que no puedes robar besos ni tesoros? Entonces déjamelo a mí. Te aseguro que tengo experiencia en ambas artes. — Incliné el rostro, con esa picardía ambigua que nunca me falta, y dejé que el silencio hiciera el resto.
—Bienvenida a la tripulación, Gwendolyn —declaré alzando una mano como si anunciara a la estrella principal de un espectáculo. No le tomé decisiones, ni pasos, ni sonrisas, solo le ofrecí mi brazo, tendido con la elegancia exagerada de un caballero y el descaro evidente de un pirata.


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RE: Let's cleanse my sins [Pasado-Privado] - por Rosse Bellecour - 01-10-2025, 08:46 PM

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