02-10-2025, 05:03 AM
—Si, me dijeron lo mismo. Pero no es que tenga a mucha gente para ir. No soy de aquí y estoy de pasada — explicó con suavidad, mientras la ayuda no tarda en llegar, trazando una sonrisa en el rostro. Se quedó quieta, esperando que él haya terminado de acomodar las cosas — Es decir, supongo que si les pidiera a ellos… irían conmigo. Pero no quiero molestar tanto, suficiente con que me dieran ropa nueva — o no tan nueva, pero que puede usar y que le ha quedado bien. No importa cómo se le ve, porque después de todo, ella tampoco lo va a saber ¡Qué importa! Por ahora no le quita el sueño, tal vez a futuro lo haga.
Cuando aprenda más cosas de este mundo.
—¿No es una buena zona? ¿Crees que me quitarían mis cosas? No tengo nada de valor para que se lleven — esa es la verdad, porque el bolso trae un montón de tela que le queda bien, pero que de valor carece y el bastón por pocos berrys se podrá vender. El tesoro que tiene está escondido, no lo muestra a nadie más, en un capricho que no comprende, pero que acepta. — Solo este billete.
No hay tristeza a pesar de lo miserable que debería sonar todo. Incluso hasta podría aparecer un toque de emoción, por saber que podrá conseguir algo nuevo ¡Que nunca ha probado en su vida!
—¿De verdad podrías llevarme? — se acercó a él y palpó su brazo, para luego avanzar a su mano, una que tomó con las propias ¡Ambas! La estrechó ligeramente — Te invito a comer. Debería alcanzar para dos — dejó el papel en sus manos, como si le diera el timón de un barco que no sabe a dónde va, pero que comienza a zarpar.
—Te sigo.
Tomó su brazo y con la otra mano sostuvo el bastón, avanzando a donde tenga que llevarla.
—¿Eres de aquí? ¡Ah! No sé tu nombre, perdón, siempre lo olvido, el mío es Gwendolyn — se rió con suavidad, porque siempre le pasa. Los nombres no son importantes en la iglesia, porque tienen rangos y ella no ha sido más que una novicia toda su vida — Es bueno encontrarme con una iglesia, con el hogar del Señor.
Porque su voluntad ha flaqueado tantas veces que le comienza a preocupar.
—¿C-Crees en él, no?
Porque hasta ahora nadie más lo hace y eso la obliga a quedarse en silencio.
—Dime que sí.
Cuando aprenda más cosas de este mundo.
—¿No es una buena zona? ¿Crees que me quitarían mis cosas? No tengo nada de valor para que se lleven — esa es la verdad, porque el bolso trae un montón de tela que le queda bien, pero que de valor carece y el bastón por pocos berrys se podrá vender. El tesoro que tiene está escondido, no lo muestra a nadie más, en un capricho que no comprende, pero que acepta. — Solo este billete.
No hay tristeza a pesar de lo miserable que debería sonar todo. Incluso hasta podría aparecer un toque de emoción, por saber que podrá conseguir algo nuevo ¡Que nunca ha probado en su vida!
—¿De verdad podrías llevarme? — se acercó a él y palpó su brazo, para luego avanzar a su mano, una que tomó con las propias ¡Ambas! La estrechó ligeramente — Te invito a comer. Debería alcanzar para dos — dejó el papel en sus manos, como si le diera el timón de un barco que no sabe a dónde va, pero que comienza a zarpar.
—Te sigo.
Tomó su brazo y con la otra mano sostuvo el bastón, avanzando a donde tenga que llevarla.
—¿Eres de aquí? ¡Ah! No sé tu nombre, perdón, siempre lo olvido, el mío es Gwendolyn — se rió con suavidad, porque siempre le pasa. Los nombres no son importantes en la iglesia, porque tienen rangos y ella no ha sido más que una novicia toda su vida — Es bueno encontrarme con una iglesia, con el hogar del Señor.
Porque su voluntad ha flaqueado tantas veces que le comienza a preocupar.
—¿C-Crees en él, no?
Porque hasta ahora nadie más lo hace y eso la obliga a quedarse en silencio.
—Dime que sí.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
