Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18]
#18
Límites.
 
Aguante.
 
Hacerlo más veces.
 
¿Orgullo?
 
Su mente se nubló y su cuerpo respondió a los instintos más básicos. No hacían falta palabras en medio de aquellas acciones, no cuando sus manos rasguñaban o se aferraban a la blanca piel ajena, no cuando sus caderas se movían sin mucho cuidado, no cuando lo único que hacía falta para comunicarse eran gemidos y miradas furtivas.
 
¿Cuánto tiempo más podían seguir así?
 
Cerró sus ojos, no pensaría en el tiempo, solo disfrutaría ese instante, a fin de cuentas, el presente es a lo único que alguien como él podía aferrarse.
 
***
 
¿Desde qué hora la negociación se transformó en un encuentro de placer?
 
El reloj en la pared no le decía nada, aunque marcara la hora, después de todo, perdió la cuenta de las horas, minutos y segundos que pasó en esa “reunión”.
 
Ahora su cuerpo reposaba sobre el sofá rojo, su rostro miraba el techo, aunque no lo veía, pues su brazo reposaba sobre sus ojos mientras que su boca estaba abierta, tomando todo el aire que necesitaba. Su rostro y su cuerpo estaba perlado en sudor y su cabello caía desordenado sobre el respaldar del sillón y ni qué decir de su ropa. Su gabardina estaba en algún sitio del suelo, su camisa estaba desabrochada y ajada, al igual que su pantalón, sus lentes…bueno, no recordaba que habían sido de ellos. Lo único que se molestó en ajustar bien y de regreso en su lugar, fue su ropa interior.
 
Intentaba ordenar su mente, darle claridad a sus acciones, todo eso mientras su temperatura corporal se ajustaba y una de sus manos acariciaba con delicadeza, contrastando su actitud anterior, el cabello negro de su amante de una sola noche. No pensaba preguntarle que le había parecido, mucho menos si le había gustado o no, tenía el orgullo y confianza suficiente para saber la respuesta a eso sin necesidad de escucharla y, de todos modos, ¿Para qué hacerlo? Sea lo que sea que el otro pudiera decir, se le olvidaría al día siguiente. Un pensamiento que, por primera vez en mucho tiempo, pareció afectarlo.
 
Quitó su brazo de su cara y movió su cabeza hacia el frente para poder contemplar el rostro del otro hombre. Centrándose solo en esa piel de porcelana, algo curtida por los años y por una cicatriz que adornaba su frente, una que, inevitablemente, acarició con sus dedos, preguntándose en secreto como es que el pelinegro la había obtenido. La visión de ese rostro delicado, pero de mirada fría y del cuerpo bien trabajado hizo que el pelirosa se estremeciera y deseara poder recordar al menos un poco de ese encuentro cuando llegara el día siguiente, pero…sabía que no sería así, que todo lo que pasó, cualquier cosa no profesional, se difuminaría en su mente como la niebla de desvanecía al salir el sol.
 
Suspiró, no por cansancio físico, si no mental y, aunque disfrutaba de ese silencio instaurado luego de haber terminado aquel dichoso acto, prefirió romperlo antes de que el tiempo avanzara, antes de que su memoria decidiera borrar la razón real por la que se reunieron.
 
—Así que… ¿Quiere que lo hagamos más veces? —Empezó mal, no es eso lo que planeaba decir. Volvió a morder su labio inferior, cayendo sin querer en esa mala costumbre que hacía que su boca luciera como si acabara de recibir un golpe y, cuando el sabor a sangre lo hizo entrar de lo que hacía, dejó de morderse para aclarar su garganta y volver a hablar. —Es decir…tal vez podamos vernos de nuevo, a fin de cuentas, antes de esto parecía convencido de querer trabajar conmigo…no de este modo, claro.
 
Se levantó del sillón para terminar de arreglar su pantalón y su camisa antes de agacharse para tomar su gabardina del suelo, no porque quisiera colocársela enseguida, si no porque de las pocas cosas “cotidianas” que podía recordar era que dentro de los bolsillos de esta cargaba un pequeño frasco con esencia de menta, un aroma que estaba precisando sentir en ese mismo momento, aunque, en medio de esa búsqueda se dio cuenta de algo más: en uno de sus bolsillos estaban sus lentes…lentes rotos.
 
—¿Eh? —Sacó las gafas transparentes solo para ver como una de las patas se zafaba de su lugar y caía al suelo. ¿En qué momento pasó eso? Parpadeó un par de veces procesando su pérdida y llevó sus dedos al puente de su nariz para masajearlo. Debía tener más cuidado la próxima vez… ¿Próxima vez? Increíble que asumiera desde ya que habría una próxima vez. —Jmmm…Jin… ¿Conoce usted una buena óptica? Necesito renovar estos…
 
Volvió a sentarse, había dejado a un lado sus lentes rotos y sacó de la gabardina el frasco de menta que buscaba en un inicio. Al abrirlo el olor se expandiría por la habitación, cualquiera con un olfato decente lo detectaría, pero no él…él tuvo que acercarse el pequeño frasco a la nariz para sentir al menos un poco de esa fragancia e inhalar con fuerza para que su nariz percibiera algo y así, calmar su mente, relajar su cuerpo y volver a centrarse en lo importante: negocios.
 
—Entonces, como le decía antes de…todo… ¿Qué le parece si mejor ve por su cuenta como trabajo? Dígame fecha y hora y tendré un buen producto a su disposición —. Su actitud volvió a ser la misma de antes: seria, centrada en su trabajo. Dejó atrás su versión más salvaje, incluso esos ojos que antes brillaban con malicia ahora brillaban con un interés meramente económico. —Después de todo, no me gusta hacer negocios sin que vean antes la calidad con la que trabajo, así ambas partes sabremos que es un trato justo. ¿No lo cree así? —Inhaló un poco más de la esencia de menta antes de dejarla a un lado y apoyar uno de sus codos sobre uno de los brazos del sillón, una postura confiada, como si supiera que la respuesta a su pregunta sería positiva.


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RE: Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18] - por Hyákinthos - 03-10-2025, 12:39 AM

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