Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto]
#14
Ya se habían acabado las sutilezas por todos lados. Owen, con demasiada experiencia en el rubro, sabía cuándo ya no tenía ningún tipo de sentido el entrar a hacerse el agente secreto para evidentemente evitar confrontaciones y daños que no deseaba asumir. Jin era la diferencia entre que sus seres queridos estén en una pieza, y que no -Tsch.- no por nada le había quedado bastante claro un mensaje prácticamente implícito entre ambos: "Como me pase algo a mi, algo le pasará a Moria y...tal vez, alguien más. Alguien especial para tí.". Un quejido molesto se escapó de entre sus labios que se acompaño con un ceño fruncido y los puños ligeramente temblorosos por la adrenalina que le hacía inflar y desinflar el pecho con mucha intensidad, habiendo sido descubierto nuevamente y por otra patrulla más.

-¡Allí está! ¡El intruso está aquí!
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-¡YA NO TENGO PACIENCIA CON USTEDES, TARADOS!-

Quería salir de allí, ansiaba con abandonar a Jin a su suerte y, precisamente esa sensación de querer ayudar a la persona incorrecta, ciertamente, era lo que más estaba detestando. Reclinó sus piernas con esa postura de lince que a veces le caracteriza y, dando un salto que le otorgó un pequeño impulso de movimiento repentino, utilizó esa gran fuerza en las piernas para enfrentar a aquel pequeño tropel de sujetos que parecían igual de enclenques que los había abatido hace menos de dos minutos -¡TODAVÍA TENGO PARA MIL DE USTEDES!- bueno, no exactamente, pero si tienes para unos cuantos, Owen -¡APUESTO CIEN MIL BERRIES QUE LES PARTO LA CARA A TODOS!- y, pudiéndose escuchar el estruendoso retumbar del gran sujeto que parecía comandarles a la lejanía, el pelirrojo no se inmutó en lo más mínimo; Estaba tan cegado en su objetivo, tal como lo hace un caballo de carruaje, que no podía ver más allá que en buscar al tipo que lo había metido en el problema tan grande en el que se encontraba ahora mismo. Salir de Tamanegi para venir a Karate, encontrándose con que su venganza personal...no iba a acabar, hasta que acabase -¡TOMA!- ¡TUMB!, estiró ambos brazos para golpear con los mismos los cuellos de dos de los individuos. Una patada voladora con salto, agarre del uniforme con un tirón hacia abajo que desestabilizó a otro y le pateó la cabeza para reventársela (No literalmente) contra el suelo, dejando ya a cinco inconscientes. Sudaba, apretaba los dientes, los nudillos picaban al igual que los músculos, ya demasiado tensados, empezaban a pasar factura -¡GILI- ¡PUMB! -POLLAS!- ¡PAF! puñetazo en el estómago a uno y patada en la mandíbula a otro, incluso con la gran experiencia en combate callejero que el pelirrojo tenía, ciertamente, la cosa estaba empezando a escalar muy fuertemente en agotamiento para, viendo a los últimos tres que quedaban, hincharse y deshincharse producto de la adrenalina devorándole por completo. Sus dientes, apretados, mostrando esos colmillos destacables de su mandíbula. Sus ojos, desencajados, ceño fruncido y cabello crispado de tener las hormonas explotando en su ser.

Se los quedó mirando unos segundos, generando un silencio donde sólo podían escucharse la respiración del muchacho.
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-...Bu.-

Y en un parpadeo, se abalanzó hacia ellos, derribándolos con un puñetazo para cada uno: ¡PAM! ¡PLUS! ¡PAF! Rostro, mentón y mejilla, respectivamente.

A lo lejos (Incluso bloqueando el pasillo donde Owen estaba yendo por haber escuchado el Den Den Mushi de su compañero/enemigo/difícil-de-explicar), apareció esa figura descomunal que, anteriormente, parecía haber generado un estruendo con su voz que el eco había perdurado durante varias repeticiones en su reverberación. El pelirrojo ya estaba encendido, muy, su rostro estaba descolocado al igual que unos párpados -¡TÚ, EL TETÓN!- exclamó, perdiendo todo tipo de respeto por aquella gente que le estaba complicando tantísimo las cosas -¡DÉJAME PASAR...A LA UNA,- ¡CHAK!, chocó sus nudillos contra la palma abierta, generando un pequeño chasquido que retumbó en los alrededores -A LAS DOS,- reclinó las piernas, preparadísimo para continuar con la carrera.

[Imagen: d39l2cY.png]
-a las tres.-

Levantó una mota de polvo intensa mientras mantenía esa agilidad felina que parecía caracterizarle, desplazándose corriendo agazapado, acechante. En cuanto estuvo casi frente a él, -¡CUIDADO,- buscó distraerlo con su voz, dando un pequeño salto para quedar con su pierna totalmente recta y la planta de los pies a noventa grados, pateándole directamente sobre la tibia -QUE TE CAES!- y, con la fuerza de su golpe (Más su propio peso), buscar derribarle de frente y el muchacho, quedar por delante de él. Si esta maniobra era efectiva, no dudaría en detenerse en seco y, teniendo su cabeza cerca de la altura del suelo (O pegado al mismo si no había detenido el choque usando las manos) y, dando un salto, patear como si fuese un balón su nuca, ¡PAF!, haciendo que su rostro diese seco y estruendoso contra el suelo -...Agh...ah...- aquello había sido brutalmente agotador, Owen llevaba, sin exagerar, treinta y un personas tumbadas en lo que iba de la madrugada y, si bien le encantaban las sensaciones envueltas en dopamina (Más siendo un ludópata de mucho cuidado) esto estaba empezando a desgastarle en demasía -...creo que...creo que...agh...un segundo...- tenía ambas manos sobre las rodillas, jadeando sin parar, con el corazón que no latía más porque se le escaparía del propio pecho -¡TIO! ¡DÓNDE...- le costaba un horror hablar, tenía un ojo cerrado y otro abierto, con una expresión abrumada por el agotamiento y unas ganas de sentarse dos minutos a tomar aire -...puta madre, me quedé sin aire. Demasiado tiempo sin pegarme.- y si bien estaba viviendo una temporada más pacífica en Isla del Karate, ciertamente, estaba algo oxidado luego de meses sin combatir con tantísima locura -¡Jin! ¡¿Dónde cojones es...buf...estás?!- pegó un bufido, clavado en su posición, rogando por que su objetivo de rescate, de una santa vez, revelase que mínimamente estaba bien.

Podría haber prestado atención a las palabras femeninas que yacían bastante próximas a él pero, desgraciadamente, el agotamiento lo tenía bastante oprimido y debilitado. Tampoco ayudaba ser incapaz de poder ver absolutamente nada más que un pasillo recto junto a dos columnas, claro está.

Resumen


Karmas Positivos/Negativos activados:


Objetos de Owen:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 963 + 0 = 963
Energia: 763 - 425 = 338
Espiritu: 405 + 0 = 405


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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Owen Yang - 04-10-2025, 12:12 AM

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