[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#51
Decepción y resignación, probablemente esos dos sentimientos eran los que más afloraban y se palpaban en la pequeña biblioteca cuando Sohem vio tendida en el suelo e inconsciente a la Shichibukai. Y es que, Ren Wansot, a pesar de haber sido traída al mundo con una aptitud innata con el manejo de armas y para sendas habilidades combativas y bélicas, lo cierto era que si que no había sido bendecida con la capacidad para ser una reina y, mucho menos, para poder soportar el poder de aquellos que si posean esa capacidad. Con ello, sin poder hacer nada e indefensa, una vez que Viktor se marchó en busca de los supervivientes del bando de Nitobo, Sohem buscó saquear todos los útiles y bienes que poseyera, además de humillarla activamente arrancándole la ropa de cuajo para dejarla con su cuerpo completamente desnudo, dejando a la vista sus piel suave y tersa, que hacían brillar su tonificado y bien trabajado cuerpo.

Por su parte Viktor, que avanzaba a una gran celeridad hacia dónde su Kenbunshoku Haki le indicaba, subió hasta la primera planta de la mansión, no sin antes hacer un pequeño cambio en la decoración del edificio haciendo que, los cuadros que adornaban los pasillos de la planta baja, se cayeran uno detrás de otro, siendo un preludio de lo que estaba apunto de acontecer. Una vez el lobo antropomórfico pudo alcanzar el plano dónde se encontraba el magnate milmillonario, Viktor pudo otear, a pocos metros de él, a más de dos centenares de hombres trajeados, cargando con varios sacos cada uno - con el símbolo de berry dibujado - a sus espaldas. Detrás de ellos, se hallaba el Emperador del Inframundo, Nitobo Ilime, vigilaba a sus hombres, procurando que ninguno de ellos se llevara ni un sólo berry a su bolsillo - lo que él atribuía como el Berryshoku Haki -, mientras daba palmadas para acelerar el ritmo de sus hombres.- ¡Vámonos! ¡Cómo os vea metiéndoos un solo berry en vuestros bolsillos daros por despedidos-yen! - Ordenaba a sus subordinados hasta que, de repente, todos ellos se pararon, al haber visto a la figura el lupino inmaculado irrumpir en su campo de visión.- Señor Ilime, parece que tenemos visita de uno de los intrusos. - Comentó uno de ellos, soltando abruptamente los sacos de dinero que portaba para, seguidamente, sacar su maletín y ponérselo en la mano, como si de un escudo se tratara.- ¡Pero cuidado con el dinero, botarate! - Se llevaba las manos a la cabeza el anciano hombre, completamente alterado por ver como dos billetes se salían del saco al impactar con el suelo, hasta que ese fue el menor de los problemas.

Sin ser plenamente consciente de las cualidades que poseía, Viktor, en una demostración de que poseía las facultades para ser un rey e imponerse a los demás, provocó un estallido de su Haoshoku más primitivo y sin pulir, dejando a todos y cada uno de los presentes a su completa merced.- ¿No me digas que este chico lo posee-yen? - Se cuestionaba mentalmente el dios y señor de la moneda, al no poder ser capaz ni de articular ni una palabra para, acto seguido, presenciar como todos y cada uno de sus hombres, en un simple parpadeo, eran completamente aniquilados, tiñendo todo el suelo del rojo carmesí propia de la sangre derramada por Shima Kaeru, al igual que los propios sacos con el dinero y al propio Nitobo Ilime. Los cuerpos sin vida de los Lobos de Foodvalten, caían en peso muerto al suelo, haciendo descender junto a ellos el dinero y riquezas que se salían sin control de las bolsas que portaban.- ¡El dinero-yen! - Se hallaba más aterrado Nitobo, por el hecho de ver billetes y oro cayendo al suelo y manchándose de sangre, que por ver a sus hombres siendo partidos por la mitad con la misma facilidad que se parte una naranja.

Sólo fue cuando Viktor le agarró de la parte inferior de su cara que el Emperador del Inframundo se dio cuenta que, más que el dinero, lo que corría un verdadero peligro era su vida.- No puedo moverme-yen… - Seguía paralizado, hasta que el cazador volvió a emprender su marcha hacia el líder de Magna, con su presa ya entre sus manos, momento en el que cesó aquel pulso abrupto de Haoshoku. Al ver que aquel efecto que le impedía moverse ya había desistido, Nitobo comenzó zarandearse - haciendo que sus gafas se cayeran en el trayecto - como pudo para liberarse de tal agarre, sin éxito alguno dada a su baja complexión física, a la vez que intentaba hablar o pronunciar, también con un resultado fallido, al tener Viktor tapada su boca, pudiendo escuchar tan sólo farfulleos y ruidos inentendibles.

Al volver a entrar en la biblioteca, fue que Nitobo vio aquella dantesca escena de, su agente y guardaespaldas de máxima confianza, tendida en el suelo y desnuda, con un hombre de pelos rosados y ojos amarillentos sentados sobre ella mientras comía y reponía fuerzas.- Maldita Ren-yen… - Maldijo hacia sus adentros, justo antes de que Viktor le lanzara hasta que este acabara a los pies de Sohem y al lado del costado izquierdo de Ren, no pudiendo ver su rostro, sino su cogote. El Emperador buscó levantarse, apoyando sus dos rodillas y manos sobre el suelo, mientras seguía observando con incredulidad el cuerpo de la Shichibukai.- ¡Ya te vale, Ren! ¿¡Para esto te pago-yen!? - Fue lo primero que recriminó nada más entrar en la sala, pasando a continuación a alzar su mirada hacia la imponente figura de Sohem.- Al fin pongo cara al muchacho que ha osado asediar mi querida residencia, ¿no es así? - Tragó saliva.- Reconozco que tienes maderas chico, ¿qué quieres? ¿Oro? ¿Fama? ¿Poder? Bajo mi cuidado, podéis tener tú y tu gremio todo eso-yen. - Intentó empezar a negociar con el líder del gremio.- Por mucho que te quedes con mi isla y mis riquezas, ¡sin mis contactos y gestiones lo perderás todo-yen! - Titubeaba, siendo notoria la falta de seguridad en sus palabras.- ¡Además! ¡No saldrás impune si la Marina y el Gobierno Mundial se enteran de que has acabado conmigo! Y créeme que se acabarán enterando-yen - Esbozó una sonrisa incómoda, esperando que el cazador entrara en sus cabales y se amedrentara ante las amenazas de Nitobo Ilime.

Mientras todo esto ocurría, el birkaniano, Shoto, iba recuperando la consciencia, paulatinamente, hasta que se pudo despertar pasado un moderado tiempo, encontrándose en el mismo punto en el que cayó rendido ante el Haoshoku de Sohem, a pocos metros de la fachada de la Mansión del Botín, justamente en el punto en el que confluían las dos avenidas. No obstante, para lo bueno o para lo malo, Shoto no era la única persona que recobraba la consciencia.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Voz Seductora - 04-10-2025, 12:49 PM

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