[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#52
Todo a mi alrededor estaba oscuro y vacío, como si el escenario estuviera preparado para partir abandonar esta mísera vida. Tenía la certeza de que mi hora final había llegado y, lejos de estar amedrentada o aterrada lo único que sentía era curiosidad, ¿existiría la vida después de la muerte? Y, en ese caso, ¿sería capaz de volver a ver allí a todas las personas que había matado con mis propias manos incluyendo a mi padre? La verdad, aquello sería una experiencia realmente graciosa y digna de presenciar. De repente, empecé a notar un ligero frío que me envolvía de forma metafísica, como si fuera un preámbulo de que hasta aquí ya había llegado.- Pues hasta aquí llegaste, Ren-bang. - Dije en ese mundo que mi subconsciente debía haber creado para mí, sintiendo como ese frío se intensificaba cada vez más y más. Cerré los ojos, dejándome llevar hacia dónde quiera que acabara y, entonces, pude notar un cambio de aires.

Abrí los ojos lentamente, manteniendo los ojos entrecerrados durante unos instantes. Tenía la visión emborronada y lo veía todo como si estuviera girado en 90 grados. Fue en ese momento que me fijé en que estaba tumbada, con mi oreja izquierda apoyada sobre el suelo.- ¿Dónde… Dónde estoy? - Intentaba ubicarme, mientras seguía notando el frío del propio suelo en mi piel.- ¿Estoy en bolas? - Me preguntaba a mí misma a la par que sentía algo de peso sobre mi espalda, mientras escuchaba a alguien detrás de mi. Era Nitobo, podía reconocer esa voz en cualquier momento. Activé y usé mi haki de observación para, sin necesidad de moverme, sentir la presencia de aquellos que se encontraban en la sala. Excluyendo a mi jefe, pude reconocer al momento las dos auras que hasta hace unos momentos estaba leyendo, la del lobo a unos tres metros detrás de mi, y encima de mi, aquella aura que rugía como un volcán en erupción.- Genial, estoy desnuda, desarmada y con el señor de la máscara encima. - Pensé en la situación tan desfavorable en la que me encontraba. Aunque, por otro lado, una parte de mi sonreía al sentir la emoción de estar aparentemente acorralada. Sensaciones y emociones de esa índole, eran las que hacía que me sumergiera más en el campo de batalla y que saliera relucir mi sed asesina. Con ello, agudicé, cuanto podía, mis sentidos y mi concentración.

Con mi vista ya 100% recuperada, miré hacia cualquier rincón de la habitación que podía observar sin moverme, dentro de mi campo de visión. Lo único que podía ver desde mi perspectiva era una ventana completamente rota - a unos dos metros - que daba a la avenida de Ciudad Rupia, y varios escombros en el suelo, asumiendo que debía ser debido al destrozo que realizó el hombre lobo momentos antes de que cayera inconsciente. De entre los escombros, a excepción de mis pequeñines, pude encontrar algo que, sin duda, hizo que esbozara una sonrisa, todo mientras el anciano de mi benefactor seguía implorando por su vida, de forma completamente patética.- Haz el favor de callarte, anda, no sabes la vergüenza ajena que me estás dando-bang. - Interrumpí, de forma escueta cuando terminó de hablar sobre las represalias que le podían caer por usurpar su trono, mientras enderezaba y extendía mis dos brazos hacia los lados, y ambas piernas hacia abajo, contrayendo y extendiendo los dedos de las cuatro extremidades a su vez, buscando estirarme después de la siesta que me había pegado. Suspiré, en ese momento, y giré mi cuello hacia el otro lado - apoyando ahora mi oreja derecha en el suelo - y mirando detenidamente a los rincones de ese lado de la habitación por si veía algunas de mis armas.- No es que seas mi tipo, ni mucho menos. - Dije a la persona que se sentaba sobre mí, mientras tanto.- Pero ya podrías haberme invitado a una cerveza antes de desnudarme-bang. - Añadí, mirando al apuesto hombre peliblanco - que se encontraba bajo el marco de la puerta.- ¿O ha sido cosa tuya-bang? - Miré de reojo la persona con el trasero sobre mi espalda - estando el hombre orientado hacia la puerta - y viendo en ese momento que, el hasta ahora hombre enmascarado, se había quitado el casco que mantenía oculta su identidad, pudiendo vislumbrar sus distinguidas facciones, no pudiendo evitar fijarme sobre todo en su pelo de tonos rosados y en sus iris de color ámbar.

Siendo parte del Ouka Shichibukai no era raro que, de vez en cuando, nos convocaran en alguna reunión a lo que denominaban como la cima del mundo y residencia de los Dragones Celestiales, Marie Geoise. Durante muchas de esas reuniones, había podido discernir que, de entre todos los Tenryuubitos, había algunos que tenían lo justo para cagarse encima, y otros que inspiraban verdadero terror. De este segundo grupo, una de las familias que sobresalían era una distinguida justamente por tener el pelo de distintos tonos de rosa y los ojos de ese amarillo con el que parecía penetrarte. Él sólo sentir sus auras era como mirar hacia las mismas puertas del infierno directamente, sobre todo el que aparentaba ser el patriarca y una mujer con un parche en el ojo derecho. Esos dos estaban a otro completo nivel. No sabía con certeza si ese hombre sería uno de ellos pero, viendo ese Haoshoku tan apabullante, no era algo descabellado el pensarlo. Pero, sólo podía asegurar algo y es que, siempre, tuve la curiosidad de enfrentarme a uno de ellos. - Creo que empiezo a entender de dónde sale ese poder tuyo, ¡MOAHAHAHA! - No pude evitar soltar una sonora carcajada, demostrando mantener una actitud más optimista y relajada al contrario que al gallina de mi jefe.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Ren Wansot - 04-10-2025, 12:54 PM

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