04-10-2025, 02:17 PM
Aún sujetando su Den Den Mushi, Stroud respiró hondo ante la tensión de la situación, que parecía disiparse ligeramente, de forma gradual, aunque ya el riesgo parecía ser algo menor. Al menos, si pasaba algo, no habría demasiados civiles involucrados, y eso siempre era algo a apreciar en una situación como aquella. En un principio, cuando les habían contando la situación en el cuartel, había supuesto que sería un enfrentamiento con alguna clase de matón monstruoso, o una amenaza sobrenatural de algún tipo, o, en definitiva, algo de naturaleza violenta, maligna. Lo que se había encontrado, sin embargo, era prácticamente lo contrario: alguien que no quería sino ayudar, que no pretendía hacer daño a nada ni nadie, cuyo único pecado era una inconsciencia profunda y la ceguera ante su propia capacidad destructiva.
Cuando vio que el gigante empezaba a moverse de nuevo, con su correspondiente caída de cascotes y rocas, apretó los labios, haciendo un gesto apaciguador con las manos, intentando al mismo tiempo ser visible para el enorme Pixie y mantenerlo bajo calma. "Ten cuidado, Pixie," afirmó con su voz, de natural con un tono de autoridad y seriedad, "nos dicen que es muy importante que esta casa continúe en pie para que puedas participar en el premio. Es una casa muy importante para el jurado. Si le pasa algo a la casa, no hay premio," explicó. Continuó fingiendo que hablaba con alguien a través del Den Den Mushi: "Sí, así es, Coronel, Pixie se está portando bien, la casa está casi entera. Pero, si se sigue moviendo, se tendrá que quedar sin premio," improvisó. "Ajá, ajá... Sí, así es. Gracias, Coronel. Pixie, nos comunican que tienes que salir muy despacito y con mucho cuidado, te van a ayudar. Después de eso, vamos directos a que te den el premio: ¡verás la cantidad de gente a la que vas a poder ayudar!," dijo, a la vez que Bertram empezaba a examinar con cuidado a Imai al otro lado de la cocina.
Stroud tragó saliva, esperando que el gigante le siguiese el juego; al mismo tiempo, sus músculos se empezaron a tensar, a medida que se preparaba para una respuesta rápida, según la forma en que respondiese Pixie. Era perfectamente consciente de que la violencia era la última salida deseable para aquella situación, y que lo mejor sería que Pixie saliese de allí por su propio pie, pacífica y tranquilamente. Sin embargo, también sabía que los daños colaterales podrían ser significativos, empezando por la propia casa, si Pixie no se calmaba de inmediato. El gigante era enorme y de gran fuerza, naturalmente, pero calculaba que entre él y Bertram no deberían tener problema en reducirlo, llegado el caso. Los siguientes segundos se le hicieron eternos; pese a su natural frialdad, una gota de sudor cayó por su sien, emborronando la carbonilla que le cubría parte de la cara.
"Esta va a ser la primera parte de la competición para que te lleves el premio, Pixie: salir de aquí sin que se caiga ni una piedra más, ¿de acuerdo?," añadió. Hizo un ademán con la cabeza en dirección a una de las vigas maestras que sostenían lo poco que quedaba de la cocina. "Y si esa viga de cae, creo que nos quedamos sin premio, ¡así que ojo! Muchos aspirantes al premio lo pierden precisamente en esta prueba," afirmó con gravedad, como si él mismo fuese un enviado del concurso.
Cuando vio que el gigante empezaba a moverse de nuevo, con su correspondiente caída de cascotes y rocas, apretó los labios, haciendo un gesto apaciguador con las manos, intentando al mismo tiempo ser visible para el enorme Pixie y mantenerlo bajo calma. "Ten cuidado, Pixie," afirmó con su voz, de natural con un tono de autoridad y seriedad, "nos dicen que es muy importante que esta casa continúe en pie para que puedas participar en el premio. Es una casa muy importante para el jurado. Si le pasa algo a la casa, no hay premio," explicó. Continuó fingiendo que hablaba con alguien a través del Den Den Mushi: "Sí, así es, Coronel, Pixie se está portando bien, la casa está casi entera. Pero, si se sigue moviendo, se tendrá que quedar sin premio," improvisó. "Ajá, ajá... Sí, así es. Gracias, Coronel. Pixie, nos comunican que tienes que salir muy despacito y con mucho cuidado, te van a ayudar. Después de eso, vamos directos a que te den el premio: ¡verás la cantidad de gente a la que vas a poder ayudar!," dijo, a la vez que Bertram empezaba a examinar con cuidado a Imai al otro lado de la cocina.
Stroud tragó saliva, esperando que el gigante le siguiese el juego; al mismo tiempo, sus músculos se empezaron a tensar, a medida que se preparaba para una respuesta rápida, según la forma en que respondiese Pixie. Era perfectamente consciente de que la violencia era la última salida deseable para aquella situación, y que lo mejor sería que Pixie saliese de allí por su propio pie, pacífica y tranquilamente. Sin embargo, también sabía que los daños colaterales podrían ser significativos, empezando por la propia casa, si Pixie no se calmaba de inmediato. El gigante era enorme y de gran fuerza, naturalmente, pero calculaba que entre él y Bertram no deberían tener problema en reducirlo, llegado el caso. Los siguientes segundos se le hicieron eternos; pese a su natural frialdad, una gota de sudor cayó por su sien, emborronando la carbonilla que le cubría parte de la cara.
"Esta va a ser la primera parte de la competición para que te lleves el premio, Pixie: salir de aquí sin que se caiga ni una piedra más, ¿de acuerdo?," añadió. Hizo un ademán con la cabeza en dirección a una de las vigas maestras que sostenían lo poco que quedaba de la cocina. "Y si esa viga de cae, creo que nos quedamos sin premio, ¡así que ojo! Muchos aspirantes al premio lo pierden precisamente en esta prueba," afirmó con gravedad, como si él mismo fuese un enviado del concurso.

![[Imagen: 7oac6oR.gif]](https://i.imgur.com/7oac6oR.gif)
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