05-10-2025, 08:00 PM
Ubbe se quedó quieto tras los ataques diminutos, con la misma calma con la que alguien soporta el zumbido de una mosca. El pinchazo del mondadientes en el antebrazo apenas fue una cosquilla, un rasguño ridículo para alguien de su tamaño. Lo arrancó con dos dedos, lo miró un instante y lo lanzó al barro con desdén. El golpe de Chop en la espinilla sí le arrancó un gruñido, no de dolor, sino de fastidio, como cuando una piedra se mete en la bota.
-Tks… os estáis pasando de listos, baby -dijo con la voz ronca, entre divertida y molesta.
Se levantó despacio, dejando que su sombra enorme los cubriera por completo. Flexionó el cuello hasta hacer crujir las vértebras y se recolocó las gafas con el dorso de la mano. Sus ojos, ocultos tras los cristales oscuros, apuntaban hacia abajo como los de un depredador que decide si merece la pena seguir jugando con su presa.
-Os daré un aviso antes de que os arrepintáis. Si seguís por ese camino no os saldrá bien la jugada. Estoy en esta isla buscando presas que estén a la altura, y me sabe mal por qué me habéis caído bien, pero no lo sois. Hay que tenerlos bien puestos para pegarle a alguien que te saca 100 veces tu tamaño.
Chasqueó los dedos señalandoles, su gesto característico, como si con ese sonido diera por iniciada la represalia.
Y en el mismo instante en que el eco del chasquido se perdió entre los árboles, su cuerpo se tensó y pasó al ataque.
Ubbe se movió de golpe, un manotazo seco dirigido a Chop, que aún estaba demasiado cerca de su pierna. No fue un golpe calculado para matarlo, sino un azote poderoso contra su costado. El tontatta salió despedido rodando por el barro un par de metros.
Sin perder tiempo, giró el otro brazo y lo dejó caer en un golpe corto de nudillos contra Chip, directo al pecho. El pequeño arquero apenas tuvo tiempo de entender lo que pasaba antes de salir volando hacia atrás, cayendo sentado con el arco torcido y las manos temblando por el impacto.
Ubbe no los remató. Se quedó de pie, los brazos sueltos, hombros relajados, pero su voz retumbó como un trueno en la calma momentánea de la selva:
-Eso ha sido flojo, para que lo entendáis. Si seguís, no habrá medias tintas, y os romperé los huesos de verdad. Decid ya si queréis un duelo o una tumba, baby.
-Tks… os estáis pasando de listos, baby -dijo con la voz ronca, entre divertida y molesta.
Se levantó despacio, dejando que su sombra enorme los cubriera por completo. Flexionó el cuello hasta hacer crujir las vértebras y se recolocó las gafas con el dorso de la mano. Sus ojos, ocultos tras los cristales oscuros, apuntaban hacia abajo como los de un depredador que decide si merece la pena seguir jugando con su presa.
-Os daré un aviso antes de que os arrepintáis. Si seguís por ese camino no os saldrá bien la jugada. Estoy en esta isla buscando presas que estén a la altura, y me sabe mal por qué me habéis caído bien, pero no lo sois. Hay que tenerlos bien puestos para pegarle a alguien que te saca 100 veces tu tamaño.
Chasqueó los dedos señalandoles, su gesto característico, como si con ese sonido diera por iniciada la represalia.
Y en el mismo instante en que el eco del chasquido se perdió entre los árboles, su cuerpo se tensó y pasó al ataque.
Ubbe se movió de golpe, un manotazo seco dirigido a Chop, que aún estaba demasiado cerca de su pierna. No fue un golpe calculado para matarlo, sino un azote poderoso contra su costado. El tontatta salió despedido rodando por el barro un par de metros.
Sin perder tiempo, giró el otro brazo y lo dejó caer en un golpe corto de nudillos contra Chip, directo al pecho. El pequeño arquero apenas tuvo tiempo de entender lo que pasaba antes de salir volando hacia atrás, cayendo sentado con el arco torcido y las manos temblando por el impacto.
Ubbe no los remató. Se quedó de pie, los brazos sueltos, hombros relajados, pero su voz retumbó como un trueno en la calma momentánea de la selva:
-Eso ha sido flojo, para que lo entendáis. Si seguís, no habrá medias tintas, y os romperé los huesos de verdad. Decid ya si queréis un duelo o una tumba, baby.
Info
