05-10-2025, 09:57 PM
-...Bueno, vale, puede que tengas razón, la verdad es que los monos a rayas seguro que me sientan fatal.-Y la vida entre rejas no es para mi, ya me la pase metida en un laboratorio muchos años, no me apetece repetir.
Veo como los desgraciados se meten en otro barco, al parecer no planean detenerse y yo ya estoy mirando al cielo maldiciendo todo lo que se me ocurre. Dios de las narices, si existe y esta es tu gente, tienes un problema bastante gordo.
Primero salta un monje, otro, muy bien, todos al agua y pum, nos quedamos sin remo, mientras pestañeo con sorpresa.
-A ti el caos te persigue cariño, es eso, o tu lo creas.-Las palabras salieron en un suspiro agotado, mientras me tiraba en el bote, tomándome un momento hasta que todo se calmara un poco.
Me estiré con pereza, tumbándome con tranquilidad mientras me daba cuenta de que había una puñetera caña de pescar ahí en medio.-Bueno, al menos podemos pescar algo si no tenemos nada mejor que hacer.-Pero Maki tiene otra idea, empieza a tocar algo de música y no puedo evitar sonreír de forma suave, alzando ambas cejas con curiosidad.
Sin duda tiene talento, para haberse sacado la canción en apenas un par de minutos era bastante bonita.
-Se nota que tienes experiencia en esto de quedarte a la deriva, hasta banda sonora les pones ya.-Voy sacando un cigarro de manera tranquila, llevándomelo a los labios para encenderlo de forma tranquila. Tras la primera calada ya me siento más relajada, a gusto, mientras veo como las olas van meciendo de forma suave el bote, cerrando los ojos por un instante.
-¿Sabes? Tienes razón, para que demonios me voy a estresar, a estas alturas da igual.-Además, de momento habíamos logrado alejarnos del peligro, dudaba yo mucho que hubiera algún problema en el horizonte.-Si ves cualquier cosa me avisas, ya ahí nos preocupamos.- ¿Sabes cuando te dicen que no digas cosas que puedan invocar al desastre? Como cuando dices, no tiene pinta de que vaya a pasar nada, va a ser una noche tranquila.
Pues para qué demonios me dejáis decir nada, se me olvida que esta señora invoca el caos con su misera existencia y que yo, por mucha suerte que tenga, siempre termino abriendo la boca antes de la cuenta.
Porque algo me dice que los problemas no se terminan aquí.
Veo como los desgraciados se meten en otro barco, al parecer no planean detenerse y yo ya estoy mirando al cielo maldiciendo todo lo que se me ocurre. Dios de las narices, si existe y esta es tu gente, tienes un problema bastante gordo.
Primero salta un monje, otro, muy bien, todos al agua y pum, nos quedamos sin remo, mientras pestañeo con sorpresa.
-A ti el caos te persigue cariño, es eso, o tu lo creas.-Las palabras salieron en un suspiro agotado, mientras me tiraba en el bote, tomándome un momento hasta que todo se calmara un poco.
Me estiré con pereza, tumbándome con tranquilidad mientras me daba cuenta de que había una puñetera caña de pescar ahí en medio.-Bueno, al menos podemos pescar algo si no tenemos nada mejor que hacer.-Pero Maki tiene otra idea, empieza a tocar algo de música y no puedo evitar sonreír de forma suave, alzando ambas cejas con curiosidad.
Sin duda tiene talento, para haberse sacado la canción en apenas un par de minutos era bastante bonita.
-Se nota que tienes experiencia en esto de quedarte a la deriva, hasta banda sonora les pones ya.-Voy sacando un cigarro de manera tranquila, llevándomelo a los labios para encenderlo de forma tranquila. Tras la primera calada ya me siento más relajada, a gusto, mientras veo como las olas van meciendo de forma suave el bote, cerrando los ojos por un instante.
-¿Sabes? Tienes razón, para que demonios me voy a estresar, a estas alturas da igual.-Además, de momento habíamos logrado alejarnos del peligro, dudaba yo mucho que hubiera algún problema en el horizonte.-Si ves cualquier cosa me avisas, ya ahí nos preocupamos.- ¿Sabes cuando te dicen que no digas cosas que puedan invocar al desastre? Como cuando dices, no tiene pinta de que vaya a pasar nada, va a ser una noche tranquila.
Pues para qué demonios me dejáis decir nada, se me olvida que esta señora invoca el caos con su misera existencia y que yo, por mucha suerte que tenga, siempre termino abriendo la boca antes de la cuenta.
Porque algo me dice que los problemas no se terminan aquí.
