06-10-2025, 02:15 AM
— ¿En dónde estamos, en una bañera? —
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-Estamos en un lugar especial que hace mucho que quiero traerte, Gwenchu.-
En cuanto la muchacha cedió a las preguntas del pelirrojo y lo llenó de tranquilidad, una calma abrumadora invadió su cuerpo, empezando a sentirse fuertemente desorientado. Todo su cuerpo alrededor, en aquella zona donde la sostuvo pegada a su pecho, estaba sumamente caliente y adolorido; El frío, tan bestial como fue, le generó una aureola de quemadura por congelación donde parte de su cuello, casi todo su pecho, brazos y manos estaban tornándose de rojizas a rosadas, realmente con un picor realmente abrumadora y muy notable. Su atención, pese a todo, estaba total y absolutamente centrada en la chica que traía adelante, imposible no estar preocupado...luego de ver aquello que había estado empezando a ocurrirle -Averiguaremos lo que te pasó...más...tarde.- sus párpados pesaron durante un segundo completo, pestañeando con fuerza. Owen, con esa impresionante fuerza de voluntad que tanto lo caracteriza, se enderezaba, batallando con un dolor que pulsaba y sentirse absolutamente exhausto casi de la nada.
Ella buscó pegarse más a él, en un abrazo que...era sumamente afectuoso y enternecedor. Gwen ya no se sentía absurdamente gélida como hace unos minutos, sino, que tenía esa temperatura tan cálida, reconfortante, y con su aroma natural que tanto la caracterizaba. Le rodeaban sus grandes ropas flotando a su alrededor, como si fuese la medusa más bonita del mar -Claro que no volveremos.- afirmó, contundente, aunque con un creciente nerviosismo y sonrojo en el momento que la muchachita no-vidente, con ternura y mimo, se mantenía más entrelazado a él. Hace...un tiempo, había hecho una cosa puntual con ella, e...increíblemente, nunca más habían vuelto a hablar del tema -A mi también me daban una malísima espina, horrorosa. Si no fuese por...- desvió la mirada, algo incómodo, mientras las gotas de su cabello caían a tropicones -...aquello que hiciste, tal vez no la contábamos.- pero no, al revés. Lo que los alejó fue lo que hizo él, ya que los fieles...parecían completamente extasiados de placer.
El maremoto de emociones sentidas por el pelirrojo no podía cesar ni cinco segundos; Su chica favorita abrazándole con una ternura sin igual, aferrada como un koala y tan cerca que le provocaba un nerviosismo sumamente natural, así ya hubiesen vivido demasiadas aventuras como para tener mayor confianza entre ellos. La piel de la cintura para arriba, quemada, arrasada por la congelación anterior. Su cabeza, alborotada, desorientada, a veces viendo doble y a veces siendo abrumada por algún que otro destello blanco que invadía sus retinas -No.- debía resistir, porque iba a protegerla, iba a cuidarla e iba a estar con ella hasta las últimas consecuencias. Algo apenado, con sus pupilas algo empequeñecidas por los nervios, empezó a despegar algunos mechones de su flequillo para dejársela libre, dándole un pequeño beso en la misma que sonó un poco de más debido a la humedad del vapor y del haber estado previamente mojada. Se alejó, teniéndola a la altura de los ojos, apretando los labios.
-Gwen, yo-
—¿Por qué necesitas el dinero, Owen? —
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-Yo...es que...el dinero, Gwen, nos...nos ayuda a...-
— ¿Por qué es tan importante? —
-...yo...-
— ¿Por qué yo no puedo ver lo mismo que tú?
Y aquello, le provocó un sobresalto. Uno que le activó, que hizo que varias de las gotas que abandonaban la punta de sus cabellos saliesen disparados de forma aleatoria y le mirase totalmente petrificado. Porque ella tenía esa capacidad, una total y letal para dejar a Owen completamente paralizado en el lugar solamente con su ser.
Cita:-¿Eres feliz, Gwen? ¿Qué es lo que tu ves, que yo no?-
Fue algo extremadamente parecido que él mismo le había dicho con anterioridad. No sabía si es que simplemente habían tenido la misma idea o habían elegido palabras similares para expresar lo mismo, pero...otra vez, Gwen siendo tan tierna, tan dulce y tan amorosa...como demoledora y letal. Ella reía, tierna, sugiriendo que "no podría ayudarle", que "podría intentar entenderlo" -¡Gwen!- y él, súbito, pecando un poco de impulsivo, la separó, quedándose justo frente a ella mientras la empujó muy suavemente hacia adelante al colocar ambas palmas en los hombros envueltos en tela mojada de su compañera -¡No! Estás...- el mundo se le movió durante un segundo, pestañeó con fuerzas. Estaba cediendo ante el agotamiento extremo -...agh.- pero se contuvo, porque hasta que su corazón no deje de latir, él no iba a ceder. Jamás, con nada, con nadie, y menos con lo que quiere de verdad -Yo...yo toda mi vida perseguí la riqueza. La perseguí porque nunca la tuve, porque tuve que crecer sabiendo que la necesito para poder sobrevivir.- su tono de voz, activo, enérgico, parecía estar lúgubre, tímido, como si quisiese evitar toda esta situación. No quería engañarla más, ocultarle más, y si tanto él se queja de lo roto que está "su mundo", debería buscar hacer...un mundo mejor a su alrededor, tristemente, como decían aquellos que intentaron ponerlos en peligro -Me...me crie solo.- su voz se quebró, entre el cansancio y el susurro -¡Pero, Gwen!- se levantó de golpe, intentando ver a unos ojos que no ven...pero sienten, y él lo sabe -¡Todo eso me importa una mierda si no es contigo!- estaba rojo como un tomate, con una pena tan apreciable como notable -Me siento tan como la mierda por haberte lastimado así, joder, te estuviste sintiendo usada todo este tiempo. Jamás podría hacerte algo así.- porque, de verdad, jamás buscó utilizarla como un objeto para sus intereses, sino como su compañera, hasta el final...solo que, claramente, ambos veían la compañía bajo focos totalmente opuestos.
Una de las manos en el hombro bajó, mirando la absurda belleza que la muchacha tenía, incluso, con aquel antifaz húmedo. Su corazón empezó a latir con una intensidad que hizo que su inminente sensación de letargo se disipase para dar paso a la adrenalina -Gwen.- el sonido de las olas, impactando no muy lejos de ellos, tronaba una y otra vez. El silencio era sepulcral, al menos en el pelirrojo, que no dejaba de clavar sus orbes celeste brillante en la muchacha que lo tenía totalmente cautivado -Tu compañía, tú, no...no puedo ponerte un precio, como has dicho que lo estaba haciendo a nuestro tiempo juntos.- fue inevitable para él llevar una mano hacia la cintura de la muchacha, porque no podía evitar la necesidad imperiosa de querer tenerla solo...un poquito más cerca de él, empujándola muy levemente hacia adelante -Gwen, yo...- miró hacia sus labios, y volvió a mirar a sus párpados cerrados -...me encanta estar contigo.- esas cadenas que se encontraban atadas al corazón de un cachorro golpeado como él, lenta y...peligrosamente, parecían empezar a soltarse, para permitir al órgano latir con un poco más de normalidad -Se que no sería feliz en un mundo...donde mi chica favorita no esté. Si ser así te aleja de mi...quiero...dejar de serlo.- su corazón latía con tanta potencia que, en caso de contacto, la muchachita podría sentirlo con mucha naturalidad, por estar...vulnerándose tanto.
Su mano libre, abandonando el hombro de la muchacha, viajó hacia a la de la muchachita -Dame la mano, quiero mostrarte algo.- y, con la destreza que lo caracteriza a Owen, atrapó su dedo meñique con el de ella, retrayendo el músculo y apretándolos mutuamente -Algo que suele hacer la gente cuando quiere prometer algo, es esto.- cuando una promesa quiere cumplirse y mantenerse grabada en el cuerpo, el dedo meñique nunca puede fallar: El recordatorio de un hilo rojo que te une al otro extremo -Jala hacia adentro tu dedo, ambos, con fuerza.- y, si la chica accedía, apretarían juntos esa unión del dedo más pequeño de la mano -¿Ves qué fácil?- sonrió, divertido, volviendo a ser ese Owen tan simpaticón, risueño y alegrón que explotaba en calidez por culpa de la chica que lo traía cegado hace meses. Tan cegado...para olvidar, incluso, su venganza personal -Acabamos de atar un nudo. No puedes verlo, y yo tampoco, pero podemos sentirlo.- con una sonrisa llena de ternura, mientras subía y bajaba aquella mano que aún se unía a la cintura de la muchacha, prosiguió -Pase lo que pase, Gwendolyn, estaremos juntos. No estarás sola nunca más, y lo único que te voy a pedir es lo mismo. Es un negocio redondo para ambos, ¿Qué dices?- mientras que, por dentro...se moría de ganas de repetir aquello que, por mero impulso e instinto, había hecho en ese sillón.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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