Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen]
#8
La impulsividad de Owen no es sorpresa, ya no, por eso simplemente se quedó quieta, escuchando como la llama y se separa de ella ¿Es que ha dicho algo malo? Hizo un ademán de mover sus manos para tomarlo, preguntarle qué ocurre. Pero no necesita hacer la consulta si la respuesta llega con prisa, tanta que el silencio reinó el sitio. Por un segundo incluso se enmudeció el agua, el viento y la hierba. Todo permaneció, esperando que diga su secreto.

¿Le sorprende que un hombre busque riquezas? De eso siempre se habla, de la ambición del hombre como si fuese algo malo. Como si el mismo se transformase por el anhelo de lo material, por lo tanto lo más sensato sería dejarlo. Antes habría parecido tan simple, porque es una orden de soltarlo, de volver a su cuarto y olvidarse, dejarlo en el pasado.

Pero ésta vez puede elegir qué hacer.

—¿De verdad? — no suena a que no le crea, en realidad necesitó una reafirmación. — Está bien, lo hice porque me dijiste que lo necesitabas — una necesidad que ya no es tan blanca como pensaba ¿Pero, importa?  — Lo volvería a hacer de nuevo si me lo pidieras, pero… creo que luego de hoy ya no deberíamos hacerlo — sus manos juguetearon con el agua, paseándose con suavidad por la misma, encontrando el calor cuando se hunde — Te creo, que no harías algo así.

Creer que tiene buenas intenciones es fácil a diferencia de otros. Vive un mundo al revés, en donde es más fácil entender lo bueno que lo malo, porque la maldad viene de un punto que no puede ver y sigue sin sentirlo.

Son palabras comprometedoras, porque decirle favorita es quitarle un puesto a alguien más ¿Es que no se da cuenta? Un concepto encantador que ha sido tinturado de un color que no puede ver, que por mucho que se lo pidan no podrá describir. Porque ha sido mucho tiempo la favorita de Dios y a él no ha podido sentirlo, incluso si la fe que tiene es inmensurable.

—A mi también me gusta pasar el tiempo contigo, Owen — gustar es una buena palabra, porque le gusta contar historias, cantar canciones cuando le pide y esperar la mañana siguiente sintiendo el calor de alguien más. Le gusta todo eso ¡Y más! — No me iré a ningún lado — ella no, pero ¿Qué tal él? Porque es un mundo inmenso que está allá esperando a ser descubierto.

Una vez más se encontró cerca, pero ésta vez hay algo nuevo. Un nerviosismo que no se encontraba antes, porque no le ha preguntado, pero la duda del por qué existe ¡Esa que ha escondido bajo el tapete! Para que ninguno pueda verla.

Entregó su mano, la ofreció sin resistencia, encontrándose con una sensación. No fue capaz de ver o entender, hasta que finalmente él explicó. — ¿Ah sí? Pensé que solo lo prometías — se rió despacio, porque las palabras valen oro para ella. Seguramente porque no dice mentiras, sino verdades que no se cumplen ¡Pero eso no tiene como controlarlo!

Se quedó en silencio por su petición, antes de abrazarlo con fuerza una vez más. Sintió ganas de llorar, seguramente puede notar los espasmos ligeros de un llanto que quiere salir, pero no es el lugar adecuado, porque debería estar feliz ¡Tan feliz que todo sea risas! — Me lo prometiste — es un deseo caprichoso, tanto como para increpar una promesa recién hecha. No debería, porque son palabras que se las puede llevar el viento — Pase lo que pase, lo haré — incluso si el negocio es una pérdida para ella y lleva a sus sentimientos a bancarrota, no le importó.

¿No es mejor creer? Algo que ninguno puede ver, como si compartieran esto por primera vez.

Buscó la mano de Owen y la entrelazó con suavidad.

—Siempre me dijeron que debíamos querer a todo el mundo —

El gesto se estrechó y una sonrisa adornó el rostro, porque son palabras dulces que cargan algo más importante. Es decir lo que siente, esperando que el mensaje pueda llegar, que la honestidad sea recompensada con el mismo cariño, porque ¿Así son los negocios no? Equivalentes.

—Pero, uh… — habría deseado ver su rostro. Por primera vez deseó abrir los ojos y saber qué se encontrará al otro lado. Algo que no sea ese eterno negro que tiñe cada esquina.

— Pero a ti te quiero más que a todo el resto.

Quizás es porque la competencia siempre fue justa hasta ahora y ha aparecido un jugador que hizo trampa sin saberlo. Es un tiro de suerte que ha llegado al lugar correcto, en la hora adecuada.

Se acercó como él lo ha hecho antes, esa noche que han dormido por primera vez juntos, porque es un gesto de cariño ante unos ojos que no pueden ver. No se imaginó que es lo que hacen las parejas, porque de saberlo, seguramente no volvería a intentarlo.

Sintió el calor del rostro de Owen y el confort de un beso suave, que termina pronto, pero que se siente más largo por los nervios. Una vez se separó de él, sonrió como si nada hubiese ocurrido, a pesar que hay un vértigo que sube desde el estómago.

—El otro día lo hiciste tú, supuse que eso hacen las personas cuando se aprecian.

O al menos más que al resto.
[Imagen: Gwendolain.gif]


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RE: Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen] - por Gwendolyn - 06-10-2025, 04:17 AM

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