06-10-2025, 05:22 PM
Comenzó una lluvia estruendosa. Imposible volar con este clima que cambió de manera tan imprevisible. Las gotas golpean mis manos tan fuerte que ya ni puedo desplegarlas para sacudirse el agua. Escucho gritar al hombre, lo veo desde lejos, desde lo alto de la rama en la que me posé. Así no puedo volar, pero tampoco puedo estar cerca de este hombre problemático. Me quiero sacudir el agua pero sin mucho éxito en esa parte. Me recuesto del tallo principal del árbol para escurrir un poco hasta que el destello cegador llegó.
Que dice que no estaba en la punta del árbol pues seguramente me habría calcinado por completo. Es como una detonación. el árbol fue cortado por una guillotina celestial que me mandó a volar bajo la lluvia. Aterrizó estrepitosamente, aturdido, golpeando mi ropa quemada y mi piel tiene quemaduras por varias partes. Mis oídos pitan fuerte, todo está borroso, creo que he perdido mi visión. Me voy en blanco y lo único que puedo percibir es por mi piel.
Ese día llovía, llovía, llovía. Mi mente no piensa, solo puede percibir las gotas que corren por mi piel. Son frías, pero aplacan como que se sienten las quemaduras de mi piel. Así se debe sentir la muerte, estar atrapado dentro de un cuerpo que ya no puede hacer nada. Estoy siendo movido en contra de mis deseos, pero que dicha pues así mis vías respiratorias no están bloqueadas.
No puedo oir nada, ni recordar lo que me digan ni lo que hagan de mí. Es como estar atrapado en el vacío, no poder moverte, sentir el vértigo de una caída infinita, pero no hay una brisa que te diga que estás en caída, pero el vértigo te dice que vas a demasiada velocidad. No te puedes mover, no puedes hacer nada para evitar el estar el golpe de la realidad, que la muerte te espera cuando termines de caer.
A tu alrededor estrellas en galaxias que atraviesas y la escarcha del cosmos te rodea mientras viajas. Siento que esta no será la única vez que haré un viaje como este. Estoy cada vez más cerca, lo puedo percibir, estoy cada vez más por llegar. Las estrellas se mueven más rápido, lo que es oscuridad comienza a llenarse de estrellas fugaces, se mueven tan intenso que todo comienza a llenarse de un destello blanco.
Entonces estoy cegado por aquel brillo tan poderoso. Allí veo una silueta, andrógina, creo que es una mujer por sus caderas, pero luego su torso es masculino; pero no es cuerpo conocido, a su vez cambia; pasando a un cuerpo musculoso pero con unos busto notorio, entrenado firme; ahora es el cuerpo de un hombre atlético, delgado, en déficit de grasa y finalmente el atletismo se vuelve femenino. Una psicodelia que no mostró tono de piel alguno y entonces es cuando abro mis ojos.
Estoy en una habitación solo, despierto, no puedo pensar en nada, olvidé por completo el viaje sideral y lo que pasó antes de eso. Solo puedo procesar el dolor de mi cuerpo. No digo nada, hacer un gesto duele, pero inconsciente mi cerebro busca que todas extremidades existan un ligero movimiento a los pies. Ahí están, pero me duele demasiado, mis manos también. Hay algo en mi cara, tengo algo sobre mi ojo. Estoy por gritar, pero me duele el respirar así que solo puedo llorar en silencio. Necesito estar solo pues temo que mi cuerpo quede con un daño irreparable. Mis alas reaccionan a mi tristeza y hacen mover mi espalda y eso me genera más dolor, pero nada se compara con el dolor en mi mente al pensar en la muerte que llegó a mi.
Que dice que no estaba en la punta del árbol pues seguramente me habría calcinado por completo. Es como una detonación. el árbol fue cortado por una guillotina celestial que me mandó a volar bajo la lluvia. Aterrizó estrepitosamente, aturdido, golpeando mi ropa quemada y mi piel tiene quemaduras por varias partes. Mis oídos pitan fuerte, todo está borroso, creo que he perdido mi visión. Me voy en blanco y lo único que puedo percibir es por mi piel.
Ese día llovía, llovía, llovía. Mi mente no piensa, solo puede percibir las gotas que corren por mi piel. Son frías, pero aplacan como que se sienten las quemaduras de mi piel. Así se debe sentir la muerte, estar atrapado dentro de un cuerpo que ya no puede hacer nada. Estoy siendo movido en contra de mis deseos, pero que dicha pues así mis vías respiratorias no están bloqueadas.
No puedo oir nada, ni recordar lo que me digan ni lo que hagan de mí. Es como estar atrapado en el vacío, no poder moverte, sentir el vértigo de una caída infinita, pero no hay una brisa que te diga que estás en caída, pero el vértigo te dice que vas a demasiada velocidad. No te puedes mover, no puedes hacer nada para evitar el estar el golpe de la realidad, que la muerte te espera cuando termines de caer.
A tu alrededor estrellas en galaxias que atraviesas y la escarcha del cosmos te rodea mientras viajas. Siento que esta no será la única vez que haré un viaje como este. Estoy cada vez más cerca, lo puedo percibir, estoy cada vez más por llegar. Las estrellas se mueven más rápido, lo que es oscuridad comienza a llenarse de estrellas fugaces, se mueven tan intenso que todo comienza a llenarse de un destello blanco.
Entonces estoy cegado por aquel brillo tan poderoso. Allí veo una silueta, andrógina, creo que es una mujer por sus caderas, pero luego su torso es masculino; pero no es cuerpo conocido, a su vez cambia; pasando a un cuerpo musculoso pero con unos busto notorio, entrenado firme; ahora es el cuerpo de un hombre atlético, delgado, en déficit de grasa y finalmente el atletismo se vuelve femenino. Una psicodelia que no mostró tono de piel alguno y entonces es cuando abro mis ojos.
Estoy en una habitación solo, despierto, no puedo pensar en nada, olvidé por completo el viaje sideral y lo que pasó antes de eso. Solo puedo procesar el dolor de mi cuerpo. No digo nada, hacer un gesto duele, pero inconsciente mi cerebro busca que todas extremidades existan un ligero movimiento a los pies. Ahí están, pero me duele demasiado, mis manos también. Hay algo en mi cara, tengo algo sobre mi ojo. Estoy por gritar, pero me duele el respirar así que solo puedo llorar en silencio. Necesito estar solo pues temo que mi cuerpo quede con un daño irreparable. Mis alas reaccionan a mi tristeza y hacen mover mi espalda y eso me genera más dolor, pero nada se compara con el dolor en mi mente al pensar en la muerte que llegó a mi.
