Un encuentro inesperado, para todos // Presente relativo // Jin
#11
Ver al yakuza negociar era como ver a un león acechando a su presa, esperando el momento justo, la unión de palabras perfectas, para terminar de rematar la ocasión. Lo vio desde lejos, al fin y al cabo no era su trabajo asegurar un buen precio o cantidad, y ya podría culpar al otro hombre si algo salía mal.

Fue Akura quien se acercó a él, haciéndolo sonreír y reír un poco al ver como seguía disfrutando de su comida incluso tras tantos años. - Veo que mi nivel de cocinero no decayó, mi más grande fan sigue tan asombrada como siempre -. Volvió a soltar un risita mientras de nuevo se ponía a revisar los barriles. - Aún recuerdo como no querías que me fuera en aquella ocasión -. No hubo llantos o nada, pero claramente ella no estaba feliz con su partida, al menos no del todo. - Pero al menos volvimos a encontrarnos -. Sería difícil explicarle que había pasado con su trabajo en Sorbet.

La invitación a una bebida no tardó en llegar. - Estoy seguro de que tú necesitas ese vaso de agua, luego de comer tantos platos seguidos -. Al fin y al cabo, comer algo dulce durante tanto tiempo empalaga de sobre manera. - Si, tenemos mucho de lo que hablar, han pasado bastantes años sin vernos -. Por fin se giró para ver a la mujer, sonriéndole con dulzura. - Con este nuevo trabajo, temo que mis horarios se vean llenos, pero te aseguro que me haré un tiempo para ti -. Ambos eran más jóvenes la última vez que se vieron, por lo que incluso le resultaba increíble tener enfrente a esa chica que hacía todo lo posible por escabullirse en la cocina, incluso si no se lo permitían. - También debes mostrarme más de tus cuadros, son hermosos, mejoraste mucho tu nivel -.

Tras esa charla, volvió su mirada al dueño del lugar. Al parecer Jin había conseguido atraparlo en sus redes, pues se lo veía rendido y casi que aceptando cualquier trato. Volvió su mirada a Akura, ahora pensando en algo, sin comentarlo. ¿Qué relación tenían esos dos? Akura dijo que ese hombre donaba para el orfanato, y que también le compraba varios cuadros, pero, ¿era solo eso? No podía ser, el yakuza había reaccionado con demasiado odio hacia él cuando ella lo abrazó. No podía ocultarlo, por mucho que deseara hacer, entonces, ¿qué?

- Dime, ¿desde hace cuanto que conoces a Onizuka? -. No le gustaba meterse en la vida de los demás, pero se trataba de Akura, teniendo algún tipo de vínculo con alguien tan desagradable como ese hombre. - Desde que te conozco que hablas de ese hombre que hacía pagos al orfanato, ¿siempre fue él? -. Tal vez solo era una coincidencia, tal vez la mujer no tenía idea del tipo de hombre que era Onizuka. - Qué coincidencia haberme conocido con él entonces… -.

Y no sería él quien le dijera, al menos no por ahora.

- Jin, si ya terminaron, debemos irnos. Debemos llevar los barriles y yo debo preparar la cena -. No era poca cosa cocinar para un gigante, además de para todo el resto de la tripulación. El cocinero volvió su mirada a Akura, volviendo a sonreírle como antes. - Nos veremos de nuevo, sobre todo ahora que vivimos tan cerca -. Tampoco le diría que prácticamente no tiene hogar, pues eso sería contarle sobre su decisión de ser pirata. - Te hablaré para tomar esas bebidas juntos, lo prometo -.

Fue la mujer que estaba en la barra la que se le acercó. - Entonces, si esos dos terminaron de negociar, ¿aceptarás el trabajo? -. Se lo preguntó como si tuviera alguna opción, después de que Jin lo hubiera vendido sin siquiera preguntar. - Claro, ¿qué horarios debo tomar? -. La mujer sonrió con calidez, suspirando, parecía aliviada de que el muchacho aceptara. - La verdad, agradecería que puedas tomar turnos variados. Si llegan muchas tripulaciones solemos vender más alcohol que comida, y los fines de semana la comida suele ser lo principal. ¿Qué te parece si hablamos de eso según como se den las cosas? -. El pelinegro sonrió y asintió, estirando su mano hacia ella y cerrando el trato con un apretón de manos. - Será un placer trabajar aquí -.

El sol ya comenzaba a ocultarse en cuanto los dos hombres salieron del local, prometiendo volver con una carreta o más de una mano amiga para cargar con los barriles. - Debería haberles pedido un vaso de agua más -. Al fin y al cabo, ni el inicio de la noche apagaba ese calor intenso que provocaba esa época del año. Tal vez debería dejar de andar con ese abrigo por todos lados, pero pocas veces se desprendía de este.
[Imagen: nxACuAB.png]
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RE: Un encuentro inesperado, para todos // Presente relativo // Jin - por Rackham Uker - 07-10-2025, 12:55 AM

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