07-10-2025, 05:25 PM
Los gemidos seguían. Él mismo se comenzaba a aferrar a la tela del sofá, dejando las marcas de sus propias uñas. Maldición… ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Horas? No lo sabía, solo podía escuchar la voz de Cherry, una y otra vez, en sus gemidos, algunas veces en su oído, otras con ligeros jugueteos que habían estado haciendo toda la noche. Siempre que terminaban, aquello continuaba con “una ronda más”. Y otra, y otra… En un inicio y con el lívido de Jin, no era difícil, pero a lo largo de las veces, las horas… ya estaba siendo demasiado. Las tres últimas ya era por puro orgullo, pero su cuerpo se resentía, sus gemidos ya habían llegado a lo alto. ¿Cuántas veces llevaban ya? Había perdido la cuenta.
Su mano se posicionó entre su rostro y ojos, avergonzado y teniendo que romper aquel orgullo por un momento cuando escuchaba por una ronda más. ¿Cómo diantres no tenía freno ese chico? Se veía tan frágil que nadie diría que tendría semejante capacidad.
Ahora respiraba. No tenía ni fuerzas para buscar su propia ropa, solo sabiendo que estaría tirada por el suelo, arrugada. En algún punto habían terminado de desnudarse y ya ni le encontró sentido a buscarla ahora cuando sus propios muslos ya ni respondían. Ni hablemos de su cadera. Ese hombre era una fiera. Si tuvieran cama… ¿habría sido capaz de romperla? A saber. Cerró los ojos, no supo ni cómo, solo se había acomodado en los muslos del hombre. Su cabello estaba algo desordenado, la luz tenue ahora parecía estar más lejos, su pecho subía y bajaba hasta terminar de poder respirar.
Abrió los ojos por un momento, viendo al hombre que ahora acariciaba su cabello. Al igual que él y, aunque no conociera sus pensamientos, sabía que aquella había sido una de las mejores noches que había tenido en mucho tiempo. Por supuesto, lo repetiría. Quizás le recordaría que se conocían ya por aquella costumbre que todavía mantenía. Podía ver que incluso él respirar, al menos no era el único que se sentía de ese modo. Sus ojos se cruzaron por unos segundos, antes de volver a cerrarlos, recuperando un poco más el aliento. Por esa noche, le dejaría a su amante nocturno tocarlo un poco más, solo por haber podido aguantar más de lo esperado. Normalmente quedaba insatisfecho, o solo era algo automático, pero esa noche había sido impecable. Pudo sentir incluso los dedos pasear por su propia cicatriz. No es que la ocultara, pero no estaba acostumbrado a que tuvieran ese atrevimiento.
Lo dejó por unos segundos más, abriendo poco después los ojos, con la mirada puesta en él. Un ligero silencio, con las miradas encontradas. No lo apartó de su cicatriz. —Queda extraño, ¿Verdad? — hizo una pausa, elevando ambas cejas, aunque fue divertido que empezara la conversación con algo que él mismo había pedido en el acto. Percibió entonces esa mala costumbre, de nuevo mordiéndose el labio inferior y, esta vez, fue él quien elevó su mano izquierda, apartando con su pulgar y con cuidado el labio de sus dientes. —No hagas eso. Es un desperdicio. — sus palabras sonaron suaves, sus ojos fijos en los labios ajenos, para luego volver a contemplar al hombre.
—No dudes que me gustaría repetirlo alguna otra noche. — se incorporó lentamente para darle el espacio y moverse, terminando por tumbarse en el sofá boca abajo, palpando para encontrar su tabaco aunque fuera cerca… ¿Dónde diantres estaban sus pantalones? Pero oh, ahora volvían a los negocios. Menos mal, no quería rollos largos de intentos de amor o mierdas así. Solo por eso, se sintió internamente agradecido de no tener que lidiar con algo así, que quedara claro desde el principio por qué estaban allí, pese a que se había divertido más de lo previsto.
Sí, en ámbito profesional volvía a llamarlo por su nombre, así funcionaba él, separando el placer y lo privado de lo profesional. Su brazo siguió palpando el suelo en un segundo intento, hasta que encontró algo duro que reconoció. Su pequeña cajita de metal, donde guardaba de forma ordenada su tabaco. En su caso, necesitaba mantenerse un poco más. Sus caderas lo harían caer al suelo si se atrevía a ponerse en pie en ese momento. Encendió el cigarrillo en sus labios, aspirando el humo del tabaco calmadamente.
Ahora sí, se atrevió a sentarse un poco en el sofá. Quizás fuera el mono del tabaco saciado el que le dio las fuerzas que le faltaban para poder sentarse. El humo del tabaco salió de sus labios, como un suspiro de alivio. Era como recargar energías, por irónico que pareciera. Lo vio tomar algo, y el olor a menta inundó por completo la habitación. Incluso él, con el olfato de un fumador, podía percibirlo desde la distancia, solo para ver cómo lo que vino después fueron los lentes rotos. Por supuesto, no esperó en absoluto la petición de una óptica, más a aquellas horas de la noche. Le resultó divertido, pasando su mano entre sus labios, retirando el cigarrillo por un momento y cubriendo su propia sonrisa divertida, llegando a toser un par de veces como consecuencia del humo que todavía residía en sus pulmones antes de sacarlo, disimulando así la risita que contenía. —No se preocupe, Hyak, tengo algunos de mis hombres que pueden ayudarle con las gafas, obviamente también conozco un par de ópticos que me deben algunos favores y podría despertar ahora para que le solucionen el problema, aunque posiblemente tarden un poco en llegar.
Ahora sí, tuvo las fuerzas para ponerse en pie mientras de nuevo el pelirrosa hablaba, tomando sus bóxers, poniéndoselos y luego sus propios pantalones, aunque por el momento omitió la parte superior. Su mano pasó por su cabello despeinado, pasándolo hacia atrás para volver a tener la sensación pulcra inicial. Igual que el contrario, su imagen se volvió a ver seria, impoluta y seria ante la negociación, acercando el cigarrillo entre sus labios. —Creo que en una semana estará bien, a la misma hora. Usted pone el lugar si tiene un laboratorio donde hacer su trabajo para hacerlo de la forma más cómoda posible y tener a su disposición lo que necesite. Me agradará ver qué conseguirá. De allí podremos decidir si está bien su trabajo o no. — cruzó sus piernas exhalando el humo del tabaco, con los ojos fijos en el contrario. —¿O quizás le parece demasiado pronto?
![[Imagen: 0FzDTpf.png]](https://i.imgur.com/0FzDTpf.png)
—Ya… es suficiente…
Su mano se posicionó entre su rostro y ojos, avergonzado y teniendo que romper aquel orgullo por un momento cuando escuchaba por una ronda más. ¿Cómo diantres no tenía freno ese chico? Se veía tan frágil que nadie diría que tendría semejante capacidad.
[***]
Ahora respiraba. No tenía ni fuerzas para buscar su propia ropa, solo sabiendo que estaría tirada por el suelo, arrugada. En algún punto habían terminado de desnudarse y ya ni le encontró sentido a buscarla ahora cuando sus propios muslos ya ni respondían. Ni hablemos de su cadera. Ese hombre era una fiera. Si tuvieran cama… ¿habría sido capaz de romperla? A saber. Cerró los ojos, no supo ni cómo, solo se había acomodado en los muslos del hombre. Su cabello estaba algo desordenado, la luz tenue ahora parecía estar más lejos, su pecho subía y bajaba hasta terminar de poder respirar.
Abrió los ojos por un momento, viendo al hombre que ahora acariciaba su cabello. Al igual que él y, aunque no conociera sus pensamientos, sabía que aquella había sido una de las mejores noches que había tenido en mucho tiempo. Por supuesto, lo repetiría. Quizás le recordaría que se conocían ya por aquella costumbre que todavía mantenía. Podía ver que incluso él respirar, al menos no era el único que se sentía de ese modo. Sus ojos se cruzaron por unos segundos, antes de volver a cerrarlos, recuperando un poco más el aliento. Por esa noche, le dejaría a su amante nocturno tocarlo un poco más, solo por haber podido aguantar más de lo esperado. Normalmente quedaba insatisfecho, o solo era algo automático, pero esa noche había sido impecable. Pudo sentir incluso los dedos pasear por su propia cicatriz. No es que la ocultara, pero no estaba acostumbrado a que tuvieran ese atrevimiento.
![[Imagen: I1A29il.png]](https://i.imgur.com/I1A29il.png)
Lo dejó por unos segundos más, abriendo poco después los ojos, con la mirada puesta en él. Un ligero silencio, con las miradas encontradas. No lo apartó de su cicatriz. —Queda extraño, ¿Verdad? — hizo una pausa, elevando ambas cejas, aunque fue divertido que empezara la conversación con algo que él mismo había pedido en el acto. Percibió entonces esa mala costumbre, de nuevo mordiéndose el labio inferior y, esta vez, fue él quien elevó su mano izquierda, apartando con su pulgar y con cuidado el labio de sus dientes. —No hagas eso. Es un desperdicio. — sus palabras sonaron suaves, sus ojos fijos en los labios ajenos, para luego volver a contemplar al hombre.
—No dudes que me gustaría repetirlo alguna otra noche. — se incorporó lentamente para darle el espacio y moverse, terminando por tumbarse en el sofá boca abajo, palpando para encontrar su tabaco aunque fuera cerca… ¿Dónde diantres estaban sus pantalones? Pero oh, ahora volvían a los negocios. Menos mal, no quería rollos largos de intentos de amor o mierdas así. Solo por eso, se sintió internamente agradecido de no tener que lidiar con algo así, que quedara claro desde el principio por qué estaban allí, pese a que se había divertido más de lo previsto.
![[Imagen: TD6mCro.png]](https://i.imgur.com/TD6mCro.png)
—No tengo problema con ello, Hyak. Hablaste de mostrarme mejor en el laboratorio, así que me agradará verte trabajar.
Sí, en ámbito profesional volvía a llamarlo por su nombre, así funcionaba él, separando el placer y lo privado de lo profesional. Su brazo siguió palpando el suelo en un segundo intento, hasta que encontró algo duro que reconoció. Su pequeña cajita de metal, donde guardaba de forma ordenada su tabaco. En su caso, necesitaba mantenerse un poco más. Sus caderas lo harían caer al suelo si se atrevía a ponerse en pie en ese momento. Encendió el cigarrillo en sus labios, aspirando el humo del tabaco calmadamente.
![[Imagen: wNgbVkD.jpg]](https://i.imgur.com/wNgbVkD.jpg)
—Trajiste producto interesante, los óvulos parecían en muy buen estado y, además, bien conservados.
Ahora sí, se atrevió a sentarse un poco en el sofá. Quizás fuera el mono del tabaco saciado el que le dio las fuerzas que le faltaban para poder sentarse. El humo del tabaco salió de sus labios, como un suspiro de alivio. Era como recargar energías, por irónico que pareciera. Lo vio tomar algo, y el olor a menta inundó por completo la habitación. Incluso él, con el olfato de un fumador, podía percibirlo desde la distancia, solo para ver cómo lo que vino después fueron los lentes rotos. Por supuesto, no esperó en absoluto la petición de una óptica, más a aquellas horas de la noche. Le resultó divertido, pasando su mano entre sus labios, retirando el cigarrillo por un momento y cubriendo su propia sonrisa divertida, llegando a toser un par de veces como consecuencia del humo que todavía residía en sus pulmones antes de sacarlo, disimulando así la risita que contenía. —No se preocupe, Hyak, tengo algunos de mis hombres que pueden ayudarle con las gafas, obviamente también conozco un par de ópticos que me deben algunos favores y podría despertar ahora para que le solucionen el problema, aunque posiblemente tarden un poco en llegar.
Ahora sí, tuvo las fuerzas para ponerse en pie mientras de nuevo el pelirrosa hablaba, tomando sus bóxers, poniéndoselos y luego sus propios pantalones, aunque por el momento omitió la parte superior. Su mano pasó por su cabello despeinado, pasándolo hacia atrás para volver a tener la sensación pulcra inicial. Igual que el contrario, su imagen se volvió a ver seria, impoluta y seria ante la negociación, acercando el cigarrillo entre sus labios. —Creo que en una semana estará bien, a la misma hora. Usted pone el lugar si tiene un laboratorio donde hacer su trabajo para hacerlo de la forma más cómoda posible y tener a su disposición lo que necesite. Me agradará ver qué conseguirá. De allí podremos decidir si está bien su trabajo o no. — cruzó sus piernas exhalando el humo del tabaco, con los ojos fijos en el contrario. —¿O quizás le parece demasiado pronto?
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
