La Rosa de los Vientos - Social Presente Relativo
#6
—¿Qué separa los mares? —repito su pregunta, y mi sonrisa se estiró hasta el infinito, esa clase de sonrisa que solo se dibuja cuando algo te toca en un sitio que no sabías que aún dolía. —Querida, lo separa el miedo —respondí al fin, con voz suave, casi en un susurro —El miedo de los hombres a perder lo que creen controlar. —
 
Levanté la vista hacia el horizonte, Samba, con su calor, su música y su ritmo, parecía danzar con el viento, la brisa me movía el cabello y, por un instante, los reflejos dorados de la luz me hicieron pensar en los pétalos de una rosa incandescente.—El mundo es así, honey. Lleno de barreras que no existen hasta que alguien se atreve a cruzarlas y créeme, nosotros somos de los que cruzan. — Le guiñé un ojo, aunque no pudiera verlo, solo por costumbre y porque en el fondo, sabía que ella sí lo sentiría.
 
Reí, y di un paso adelante, dejando que el sonido de mis botas resonara con ritmo de tambor —Oh, Gwen, no solo los encontraremos, los haremos pelear entre sí por conocernos. — Había algo en su manera de hablar, esa pureza curiosa, que me revolvía los instintos. No de malicia, sino de protección. como si tuviera en mis manos una flor que podía florecer o helarse dependiendo de mi tono.
 
Y entonces vino su pregunta, tan dulce que me provocó una carcajada. —¿Si puedes lograrlo? Darling, tú ya lo haces. —alargué una mano, tomando la suya con cuidado, guiándola hacia el costado de mi rostro, para que sintiera la sonrisa —Robas cada vez que hablas, robas atención, miradas, silencios, hasta la tristeza, cariño. ¿Y sabes qué es lo mejor? Lo haces sin darte cuenta. —Su piel era fría al tacto, más de lo que recordaba y cuando mencionó que hacía frío al asustarse, comprendí.

—Ah, así que el invierno vive dentro de ti—murmuré, divertido, claro que tenia que pintarle las cosas hermosas, no era quien para quitarle la inocencia con la que ha crecido —Qué ironía tan deliciosa, una chica que ilumina con voz de verano, pero tiembla como el alba. —Di un paso atrás, dejando que mi sombra se estirara bajo el sol.

—No me asustas, Gwen. ¿Sabes por qué? —hice un chasquido con los dedos, y una pequeña luz brotó entre ellos, tan suave como la de una luciérnaga, brilló apenas unos segundos, flotando, antes de dividirse en varios fragmentos diminutos que cayeron alrededor como polvo de oro —Porque yo también soy un milagro malinterpretado. —Los pétalos de luz se disiparon en el aire, dejando un resplandor leve sobre el suelo.

—Dicen que la fruta que comí me maldijo, que me robó la humanidad, pero yo la convertí en arte, ¿entiendes? Cada maldición puede ser un espectáculo, si aprendes a mover las manos como si tocaras el cielo. —Me acerqué lo suficiente para que pudiera oír la sonrisa en mi voz.

—No tienes que mostrarme nada. Si tu poder enfría el aire, que lo haga. Será nuestro viento, la señal de que estás viva, de que algo dentro de ti responde al mundo, no hay pecado en eso, honey y si en algún momento necesitas que te ayude, no grites, solo enfría el aire y yo llegaré a ti tan rápido que ni siquiera habrás notado mi ausencia, te lo prometo. —
Me giré, mirando hacia el puerto. Samba vibraba con tamboriles, carcajadas y el sonido de copas brindando.

—Te contaré un secreto, las bendiciones de Dios y las maldiciones del Diablo son la misma cosa, lo único que las diferencia, es el aplauso. —le guiñé un ojo, levantando una mano al cielo —Si haces que la gente te mire con asombro en lugar de miedo, ya ganaste. —Caminé unos pasos más, con esa teatralidad que tanto me caracteriza, dejando que la capa ondeara tras de mí.

—Así que no vuelvas a pedir perdón por lo que eres, mon ange. La próxima vez que el aire se congele, solo di que el mundo se quedó sin aliento por verte. — Me volví a mirarla o mejor dicho, a mirarla mirarme sin ver y añadí, con un tono más íntimo unas pocas palabras más.  —Y si alguna vez dudas, recuerda que los milagros, igual que las estrellas, no piden permiso para brillar. Solo aparecen. — Dejé escapar una risita ligera, antes de extenderle la mano de nuevo.

—Anda, ven. El día aún no termina, y tengo un plan para robarle el corazón a Samba antes del anochecer. —


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RE: La Rosa de los Vientos - Social Presente Relativo - por Rosse Bellecour - 07-10-2025, 06:37 PM

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