07-10-2025, 10:48 PM
Parpadeo un par de veces, pero las imágenes se niegan en volver a mis ojos. Tan solo percibo los cambios de luz al girar mi cabeza, como si una ligera venda se hubiera depositado sobre mi rostro, evitando que reconozca ninguna figura. Al fin comprendo lo que sienten las víctimas de mis robos al no ver en la oscuridad por la que me muevo. Es irónico mi predilección por las sombras y lo desnudo que me siento ahora que es lo único que puedo percibir.
Las vetas de la madera se marcan en mis dedos al apretar el guardamanos de mi rifle. Es lo único que me hace sentir seguro ahora mismo, aunque soy consciente de que es prácticamente imposible que acierte ningún disparo en estas circunstancias. Solo me atan a este mundo el tacto y el oído, pues el olfato lo tengo embotado de la infinidad de perfumes que aún vuelan por la sala. Siento los cristales de vasos y botellas rotas bajo crujir bajo mis pies a cada pequeño paso que doy con la intención de ubicarme. El oído, sin embargo, me trae mucha más información. Se que la estrella del espectáculo parece haber tomado ventaja, pero está sensación se desvanece cuando puedo oír un chasquido. Algo tenue y que no logro identificar, pero si que lo hago con el dueño de la risa que sigue al chasquido. DaSilva ríe y lanza alguna amenaza hacia nosotros. Parece que alguien está por venir.
Mi respiración se acelera. Tanto que no sé si mis pulmones se encuentran tan llenos que no aceptan más aire, o vacíos como si intentasen plegarse sobre sí mismos. He de salir de aquí, pero no sé dónde queda la salida ahora mismo. Mis manos tiemblan, pero los dedos permanecen sujetando el rifle, listos para apretar el gatillo tan pronto como note pasos cerca de mi. Por un momento, solo puedo oír un pitido. Siento que no puedo continuar así, no me puedo rendir. Intento calmar mi respiración. Cojo aire hasta que mis pulmones no pueden más y lo dejo salir poco a poco. Mis oídos comienzan a captar de nuevo el sonido de la sala. Primero, abucheos, seguramente dirigidos hacia nosotros. Luego, unos pasos, tacones, que parecen llenar la sala. Por último, su voz. Rosse? Así se llama la estrella? Parece estar invitando a otros a marchar con ella. Tal vez pueda seguir su voz para huir de aquí....
Y entonces lo escucho.
Panda nuevamente. Me irrita, aunque parece que no es malintencionado, pues me invita a huir con ellas.
-Parece que tendré que darte alguna clase de zoología, allá donde me lleves
Me pide que siga su voz. Y es lo que hago. Doy un paso, corto, como si intentase palpar el suelo que hay ante mi. Luego otro. No voy a llegar nunca a mí destino. Otro más, con más confianza. Sin darme cuenta estoy corriendo en la dirección de la voz, de mi nueva aliada, mientras oigo su declaración. Piratas del Cabaret? Así que eso es lo que soy ahora? Un pirata... Tal vez sea el mejor sitio para un ladrón como yo.
Avanzo, no sin temor, pero si con decisión. Pateo un puñado de cristales con mis zancadas antes de sentir la cercanía de la voz que me guía. Tras mis nuevos compañeros de viaje, los Piratas del Cabaret.
Mi respiración se acelera. Tanto que no sé si mis pulmones se encuentran tan llenos que no aceptan más aire, o vacíos como si intentasen plegarse sobre sí mismos. He de salir de aquí, pero no sé dónde queda la salida ahora mismo. Mis manos tiemblan, pero los dedos permanecen sujetando el rifle, listos para apretar el gatillo tan pronto como note pasos cerca de mi. Por un momento, solo puedo oír un pitido. Siento que no puedo continuar así, no me puedo rendir. Intento calmar mi respiración. Cojo aire hasta que mis pulmones no pueden más y lo dejo salir poco a poco. Mis oídos comienzan a captar de nuevo el sonido de la sala. Primero, abucheos, seguramente dirigidos hacia nosotros. Luego, unos pasos, tacones, que parecen llenar la sala. Por último, su voz. Rosse? Así se llama la estrella? Parece estar invitando a otros a marchar con ella. Tal vez pueda seguir su voz para huir de aquí....
Y entonces lo escucho.
Panda nuevamente. Me irrita, aunque parece que no es malintencionado, pues me invita a huir con ellas.
-Parece que tendré que darte alguna clase de zoología, allá donde me lleves
Me pide que siga su voz. Y es lo que hago. Doy un paso, corto, como si intentase palpar el suelo que hay ante mi. Luego otro. No voy a llegar nunca a mí destino. Otro más, con más confianza. Sin darme cuenta estoy corriendo en la dirección de la voz, de mi nueva aliada, mientras oigo su declaración. Piratas del Cabaret? Así que eso es lo que soy ahora? Un pirata... Tal vez sea el mejor sitio para un ladrón como yo.
Avanzo, no sin temor, pero si con decisión. Pateo un puñado de cristales con mis zancadas antes de sentir la cercanía de la voz que me guía. Tras mis nuevos compañeros de viaje, los Piratas del Cabaret.
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