07-10-2025, 11:33 PM
Ciertamente debo de admitir que me encanta la Isla Karate, pero los Gyojin mal portados del Dojo en la isla son cada vez un poco más irritantes. No es una idea que me llegue por primera vez. Siendo una perseverancia de que siempre que los encuentro en algún pueblo o en algún o en alguna cercanía de los campos de arroz sean un problema que no es nada fácil de solventar. Escuché las amenazas pero preferí hacerme un poco de la vista gorda, si le doy la mínima atención pensará que estoy interesado en buscarle pleito.
Ah pero el espectáculo está por comenzar me lo parece. Yo no me puedo resistir a estos asuntos, ahora tienen mi atención así que voy a ver qué está sucediendo. Una mujer salió del barco que sospecho es de Uker. Lo primero que noto es que amedrentar a las personas es la moneda de estas peleas, ahora que veo a una mujer toda llena de cicatrices no puedo dejar de ver cómo van las cosas. Los insultos van y vienen y más pronto que tarde veo que inmediatamente el gyojin comienza a tomar posturas de combate para buscarle pelea a la mujer.
Me es parecida conocida de algún lugar. Igual y desde mi encuentro con el pistolero loco la verdad es que mis recuerdos no están del todo concretos. No quiero decir que la hubiera olvidado, pero no tengo claro si realmente la ví en otra ocasión o si fuera a otra chica muy parecida. Igual y parece que va a recibir un encargo pero el tritón no desea que esto pase y cuando la chica está tan cerca no duda mucho en lanzarle un pescozón. (un golpe directo a la boca)
Igual y si me quiero meter en el asunto, pero no soy tan imprudente como para enfrentar a un artista marcial como los que hay aquí.
—Que tu crees tu humana sarnosa. Que vas poder conmigo. a mi el maestro Batch Kalão me tiene cómo un discípulo especial.— Su guardía es la típica ortodoxa. No se está con juegos y a la mínima comienza a soltar patadas par arrollar a la mujer de manera que solo pudiera saltar al agua como un pato asustado. No necesitaba mucho impuso pues sus ancas tenían mucha fuerza dispuesta y mucha flexibilidad.
Alguna de las cajas que tenía por recibir la mujer del barco se vería destruida por uno de los golpes saliendo disparada la comida inmediatamente por todos lados. Arroz y harinas en su mayoría. Sin señal alguna de remordimiento haría una risa muy acuática, con ruidos similares a los que emite un sapo. Me dejó en sorpresa y dejó de ser el único que estaba mirando la pelea, varios pescadores y trabajadores comenzamos a sentarnos en cajas y barriles para ver las demostraciones marciales.
Ah pero el espectáculo está por comenzar me lo parece. Yo no me puedo resistir a estos asuntos, ahora tienen mi atención así que voy a ver qué está sucediendo. Una mujer salió del barco que sospecho es de Uker. Lo primero que noto es que amedrentar a las personas es la moneda de estas peleas, ahora que veo a una mujer toda llena de cicatrices no puedo dejar de ver cómo van las cosas. Los insultos van y vienen y más pronto que tarde veo que inmediatamente el gyojin comienza a tomar posturas de combate para buscarle pelea a la mujer.
Me es parecida conocida de algún lugar. Igual y desde mi encuentro con el pistolero loco la verdad es que mis recuerdos no están del todo concretos. No quiero decir que la hubiera olvidado, pero no tengo claro si realmente la ví en otra ocasión o si fuera a otra chica muy parecida. Igual y parece que va a recibir un encargo pero el tritón no desea que esto pase y cuando la chica está tan cerca no duda mucho en lanzarle un pescozón. (un golpe directo a la boca)
Igual y si me quiero meter en el asunto, pero no soy tan imprudente como para enfrentar a un artista marcial como los que hay aquí.
—Que tu crees tu humana sarnosa. Que vas poder conmigo. a mi el maestro Batch Kalão me tiene cómo un discípulo especial.— Su guardía es la típica ortodoxa. No se está con juegos y a la mínima comienza a soltar patadas par arrollar a la mujer de manera que solo pudiera saltar al agua como un pato asustado. No necesitaba mucho impuso pues sus ancas tenían mucha fuerza dispuesta y mucha flexibilidad.
Alguna de las cajas que tenía por recibir la mujer del barco se vería destruida por uno de los golpes saliendo disparada la comida inmediatamente por todos lados. Arroz y harinas en su mayoría. Sin señal alguna de remordimiento haría una risa muy acuática, con ruidos similares a los que emite un sapo. Me dejó en sorpresa y dejó de ser el único que estaba mirando la pelea, varios pescadores y trabajadores comenzamos a sentarnos en cajas y barriles para ver las demostraciones marciales.
