Los vestidos sueltos han sido siempre lo que ha usado, esos que se mecen con el viento y esconden una piel que no conoce suficiente el sol. Le gustan así, porque se mecen con la briza, en un baile que no puede hacer sola, por temor a caerse o al menos siempre fue así, hasta que conoció el valor del exterior. La ambición de hacer cosas que antes no, seguramente por eso accedió a vestirse distinto, en una incomodidad que la obligó a tirar de vez en cuando de la ropa, porque la siente más apretada de lo que debería.
Pero al menos le han dicho que se ve bien. Incluso si ha mantenido la cinta en sus ojos, los halagos no tardan en llover, trayendo la primavera al rostro. Una risa que no se quita, que tintura el rostro con un toque rosa, que no llega a ser rojo.
—¿De verdad creen que va a gustar?
No hay nombre, no hay un alguien en específico en la oración, pero si existió en su mente una silueta sin color, que ha repasado muchas veces con cuidado para no olvidar — Gracias.
Avanzó por la calle en un paso tranquilo, usando su mano sobre las paredes para mantenerse en línea recta. Le ha dicho en donde estará, que no es muy lejano, que solo tiene que confiar en que ahí estará.
—Owen — lo llamó finalmente. Seguramente no la ha reconocido, porque no es la misma de siempre. Se ve más normal de lo que debería, en una petición que no ha sido propia, sino de él ¿Por qué necesita ropa así? ¿Es que los largos vestidos no son suficientes? — Ya llegué — como siempre posó su mano en el hombro ajeno, bajando lentamente hasta enlazar sus dedos con cuidado.
—¿Esperaste mucho? — a pesar de su tono tranquilo, hubo vergüenza e inseguridad en su rostro, pero eso no la detuvo de buscar la cercanía con él — ¿Qué se supone que vamos a hacer? — se fijó en sus gestos, escuchando más de una vez suspiros que antes no estaban ahí — ¿Ocurre algo? — detuvo su andar sin soltarlo, porque le gusta permanecer junto a él, además ¿No se lo han prometido antes? — ¿No te gusta como me veo o algo así? Seguro no parezco yo.
Es una inseguridad que nunca existió, jamás pensó que eso sería un problema. No porque siempre la declaran bella, sino porque ¿Qué importa cómo se ve? La tela no tiene color, su cabello tampoco y no reconoce los rasgos de su rostro ¡Nunca han sido problema! ¿Por qué ahora lo es? — La próxima vez… podrías ayudarme a elegirlo — estrechó el gesto y se mostró nerviosa de un rechazo, solo por como se ve.
La próxima vez, significa que existirá una salida nueva, un segundo intento ¡Una oportunidad para cambiarlo! Porque ahora puede darse el lujo de tomarse su tiempo.
—Uhm, Owen — meció con suavidad su mano al avanzar, esa que los une, como si jugara con ella y la pusiera a prueba. — Siempre me lo dices, pero yo no he tenido oportunidad de decírtelo tanto como me gustaría — se volteó ligeramente, como si lo fuese a ver, pero en realidad jamás podrá observarlo.
—Te quiero. Muchísimo, más que al resto ¿Lo sabes, no?
Detuvo finalmente el avance y lo obligó a hacer lo mismo, tirando de su mano. Una vez se lo encontró cerca lo abrazó, sintiendo un calor que le gusta, ese que ha alejado al invierno que vive dentro de ella, en una eterna primavera.
No dudó en acercarse más, alzando el rostro, esperando encontrar un calor que siempre está ahí cuando lo pide. Eso que hace la gente cuando se gusta, que está bien con ellos dos, incluso si ésta vez no es especial como en algunas ocasiones, se lo encontró, en un beso que no temió en dar ¡Porque le gustan!
Solo si es él.
Es lo más normal que encontré, tómalo o déjalo (??
Pero al menos le han dicho que se ve bien. Incluso si ha mantenido la cinta en sus ojos, los halagos no tardan en llover, trayendo la primavera al rostro. Una risa que no se quita, que tintura el rostro con un toque rosa, que no llega a ser rojo.
—¿De verdad creen que va a gustar?
No hay nombre, no hay un alguien en específico en la oración, pero si existió en su mente una silueta sin color, que ha repasado muchas veces con cuidado para no olvidar — Gracias.
Avanzó por la calle en un paso tranquilo, usando su mano sobre las paredes para mantenerse en línea recta. Le ha dicho en donde estará, que no es muy lejano, que solo tiene que confiar en que ahí estará.
—Owen — lo llamó finalmente. Seguramente no la ha reconocido, porque no es la misma de siempre. Se ve más normal de lo que debería, en una petición que no ha sido propia, sino de él ¿Por qué necesita ropa así? ¿Es que los largos vestidos no son suficientes? — Ya llegué — como siempre posó su mano en el hombro ajeno, bajando lentamente hasta enlazar sus dedos con cuidado.
—¿Esperaste mucho? — a pesar de su tono tranquilo, hubo vergüenza e inseguridad en su rostro, pero eso no la detuvo de buscar la cercanía con él — ¿Qué se supone que vamos a hacer? — se fijó en sus gestos, escuchando más de una vez suspiros que antes no estaban ahí — ¿Ocurre algo? — detuvo su andar sin soltarlo, porque le gusta permanecer junto a él, además ¿No se lo han prometido antes? — ¿No te gusta como me veo o algo así? Seguro no parezco yo.
Es una inseguridad que nunca existió, jamás pensó que eso sería un problema. No porque siempre la declaran bella, sino porque ¿Qué importa cómo se ve? La tela no tiene color, su cabello tampoco y no reconoce los rasgos de su rostro ¡Nunca han sido problema! ¿Por qué ahora lo es? — La próxima vez… podrías ayudarme a elegirlo — estrechó el gesto y se mostró nerviosa de un rechazo, solo por como se ve.
La próxima vez, significa que existirá una salida nueva, un segundo intento ¡Una oportunidad para cambiarlo! Porque ahora puede darse el lujo de tomarse su tiempo.
—Uhm, Owen — meció con suavidad su mano al avanzar, esa que los une, como si jugara con ella y la pusiera a prueba. — Siempre me lo dices, pero yo no he tenido oportunidad de decírtelo tanto como me gustaría — se volteó ligeramente, como si lo fuese a ver, pero en realidad jamás podrá observarlo.
—Te quiero. Muchísimo, más que al resto ¿Lo sabes, no?
Detuvo finalmente el avance y lo obligó a hacer lo mismo, tirando de su mano. Una vez se lo encontró cerca lo abrazó, sintiendo un calor que le gusta, ese que ha alejado al invierno que vive dentro de ella, en una eterna primavera.
No dudó en acercarse más, alzando el rostro, esperando encontrar un calor que siempre está ahí cuando lo pide. Eso que hace la gente cuando se gusta, que está bien con ellos dos, incluso si ésta vez no es especial como en algunas ocasiones, se lo encontró, en un beso que no temió en dar ¡Porque le gustan!
Solo si es él.
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