[T3 - Presente Relativo] Protegiendo al Mundo de la Desvastacion
#13
La lluvia había cesado casi por completo, reducida a una bruma fina que flotaba en el aire. La luna llena, libre ya de nubes, iluminaba la escena con una claridad casi excesiva. Cada detalle era visible, la sangre mezclándose con los charcos de agua, el vapor saliendo de los cuerpos, los huevos en el centro del nido.
 
El puñetazo de Ubbe impactó en el cráneo de la T-Rex hembra. El sonido fue seco, definitivo. La bestia, ya debilitada por las marcas de quemaduras que recorrían todo su costado derecho (el patrón inconfundible de un rayo durante la tormenta) se desplomó instantáneamente. Sus 8 toneladas cayeron como un árbol talado, estrellándose contra la pared del cráneo. Muerta antes de tocar el suelo. El hacha de Sigurd cercenó la cola del macho. La sangre brotó a presión mientras el dinosaurio, también marcado por quemaduras eléctricas desde la espalda hasta las patas, se tambaleó una vez y cayó de frente. 15 metros de músculo y escamas se estrellaron contra el barro con un estruendo sordo. No hubo agonía. No hubo lucha. Solo muerte instantánea. El silencio fue absoluto. Dos depredadores apex yacían muertos después de un solo golpe cada uno. Las marcas de Lichtenberg (esos patrones ramificados que deja la electricidad) decoraban ambos cuerpos. La tormenta había hecho el trabajo real. Los Buccaneer solo habían dado el golpe de gracia. Un crujido de rama resonó a 25 metros en línea recta a la izquierda del nido entre la vegetación. Probablemente algún carroñero atraído por el olor a muerte.
Contenido Oculto

Los cadáveres bloqueaban parcialmente el acceso al nido. El macho a 8 metros de la entrada, la hembra a 4 metros de la plataforma rocosa de 2 metros de altura donde descansaba el tesoro. Y allí, en el centro del nido, estaban los huevos. No dos como esperaban, sino cuatro. Dispuestos en un patrón cuadrado. Diez metros separaban a los Buccaneer del nido quienes tendrían que rodear el cadáver de la hembra (o simplemente saltarlo) y trepar la plataforma de 2 metros de altura. Cada huevo pesa 20 kilos y, a pesar de ser más de los esperados (el doble para ser exactos), esto podría significar una oportunidad de obtener doble de ganancia, posiblemente, aunque otros podrían pensar que la avaricia rompe el saco. La fauna de la zona hizo que un helecho gigante (de más de 20 metros) se moviera a 35 metros en línea recta a la derecha de donde se encontraba el nido de los huevos. Los cuatro huevos esperaban bajo la luz plateada. El premio estaba ahí, al alcance. Solo faltaba tomarlo.
Contenido Oculto

El nido medía 4 metros de diámetro exactos, una obra de ingeniería instintiva. Las ramas exteriores, cada una del grosor de un brazo humano, estaban entrelazadas las unas con las otras. Barro mezclado con saliva de T-Rex actuaba como una especie de cemento el cual mantenía la estructura firme incluso después de la tormenta. La forma era un círculo perfecto con las paredes elevándose 50 centímetros, creando una cuba protectora. Los cuatro huevos estaban dispuestos en un patrón cuadrado preciso. Cada uno medía 50 centímetros de alto y 35 de ancho, con esa forma ovalada característica de los huevos de reptil. La superficie no era lisa sino texturizada, cubierta de pequeñas protuberancias que formaban patrones únicos en cada huevo. El color base era crema, casi blanco bajo la luz lunar, pero vetas marrones oscuras recorrían cada cáscara. Dos huevos en la parte frontal del nido estaban perfectamente verticales, separados por exactamente 30 centímetros. Sus bases estaban enterradas 10 centímetros en un lecho de musgo verde y hojas frescas que todavía despedían calor por la descomposición controlada. Los otros dos huevos, ubicados detrás, mostraban una disposición ligeramente diferente, uno perfectamente vertical, el otro inclinado 15 grados hacia su compañero, tocándose en un punto a 35 centímetros del suelo del nido.
 
El interior del nido era una maravilla de capas. Primero, la base de piedras de río pulidas, cada una del tamaño de un puño, creando drenaje perfecto. Sobre estas, una capa de 5 centímetros de arena gruesa. Luego ramitas finas entrecruzadas. Encima, plumas de aves gigantes formaban una especie de aislamiento térmico. Finalmente, el lecho de musgo y hojas donde descansaban los huevos. Alrededor del nido, en un círculo de 3 metros de diámetro, huesos de presas anteriores formaban una barrera simbólica. Fémures de herbívoros medianos, costillas de criaturas no identificables, incluso lo que parecía ser el cráneo de un Parvicursor que seguro traería recuerdos a ambos Buccaneer. Todos dispuestos con cierto orden obsesivo, los más grandes hacia afuera, los pequeños hacia adentro. Los cuatro huevos esperaban bajo la luz plateada, prometiendo riqueza pero también complicaciones para los que se atrevieran a tomarlos.
 

 
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Belico

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RE: [T3 - Presente Relativo] Protegiendo al Mundo de la Desvastacion - por Fuguwu - 08-10-2025, 11:50 AM

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