30-09-2023, 07:17 PM
Los hilos del destino estaban en moviento y, poco a poco, aquellas costuras cobraban sentido. En medio de aquella situación, Enma había dado a parar a una plataforma con dos personas casualmente agradables y no agresivas, algo que encajaba con su carácter afable y pacífico. El más pequeño, un tontatta de nombre Bepso, sí que merecía el calificativo de 'pacifista', pues fue el primero en dar un paso hacia adelante y solicitar la ayuda o colaboración del pelirrojo. ¿Por qué no iba a aceptarlo? – Por supuesto... por mí no hay problema en ayudaros... – Susurró con voz tímida mientras echaba un vistazo a sus alrededores. Y es que Enma no estaba todavía tranquilo, creía que algo iba a suceder y era el único que no tenía un Den Den Mushi para comunicarse con el resto. Sin embargo, las palabras del tontatta le habían aclarado un poco, al menos, los pensamientos. ¿Se habían separado? Enma se acercó a uno de los laterales y vio que había muchas más plataformas a sus lados, con siluetas de personas en cada una de ellas. Aunque no lograba distinguir quién estaba en cada uno, creyó que si estas personas se habían separado de su equipo, a él le podría haber pasado lo mismo. Usar su poder podría ayudarle a despejar esta incógnita, pero prefirió confiar y no mostrar, todavía, todas sus cartas.
Suspiró. Suspiró varias veces, hasta volver a articular palabra. – Bueno... mi nombre es Enma... Encantado. – Dijo mientras se acercaba nuevamente a Bepso y a la persona alada, cuyo nombre desconocía. Ambos parecían personas agradables y, en principio, no pareciera que sus bandos tuviesen que estar enfrentados, y mucho menos sus personalidades. – ¿Y tu nombre es…? – Preguntó mientras permanecía en el mismo sitio, pero sujetándose las tiritas del rostro. Fue la persona sin nombre quien se refirió sobre sus capacidades en combate, puesto que, en aquella situación, todo apuntaba a que, más temprano que tarde, habría que poner estas habilidades en práctica. Y Enma no era el mejor peleador, pero bueno… había que defenderse. – No sé… – Murmuró. – Se me da mejor espiar, pero… creo que algo podré hacer si llega el momento. – Sentenció mientras volvió su mirada al mar, pensando en el resto del grupo. Y es que lo cierto es que no podíamos ocultar más lo que podría suceder, así que cuanta más información tengamos los unos de los otros, mejor. – ¿Y a vosotros... qué tal se os da pelear...? – Preguntó interesado. Diría que especialmente por el más pequeño, Bepso, pero el lunarian también le daba curiosidad. Enma tenía un perfil bajo para las batallas más ofensivas, pero siempre le había interesado la investigación, la infiltración, el espionaje. Todo lo relacionado con la estrategia y no con la fuerza bruta. En su cabeza, diferentes escenarios de posibles estrategias comenzaban a tomar forma. Por lo que pudiera pasar.
Y unas campanas comenzaron a sonar, seguidas por un fuerte y brusco sonido metálico comenzó a inundar el ambiente. La plataforma en la que se encontraban se tambaleó levemente debido a que, de repente, numerosos barcos comenzaron a lanzar cadenas hacia cada una de las plataformas que se encontraban flotando, sin rumbo alguno, en medio del mar. Algo estaba sucediendo, de eso ya no había duda. ¿Pero qué era? Enma avistó la cadena, aferrada a aquel pedazo de manera, y alzó su mano derecha hacia el frente.
En un primer momento, pensó en usar su poder pero... ¿era buena idea?
Aclaraciones
