Su respuesta finalmente llegó, es beber. Pudo escuchar los movimientos, el sonido de Owen bebiendo, así que hizo lo mismo, alzando el objeto y empinándoselo. Es un sonido de molestia lo que soltó, notando como el rostro toma calor luego del primero — ¿Cada vez se siente mejor? — porque en realidad no se siente bien en ningún caso, pero solo se rió al escuchar lo que dice — Eres extraño — pero no hay rechazo, no hay intenciones de alejarse o siquiera reprocharle.
Ha tenido una novia y no existió ninguna reacción, hasta que finalmente llega declaración que logró que la música se silenciara. No hay melodía, solo el sonido de sus latidos, que resuenan tan fuerte que pensó que Owen podría escucharlos.
¿De verdad crees que pueda estar con alguien más? ¿Es esta una mentira o puedo creer que así será? Seguro no entiendes lo que dices, no comprendes lo mucho que significa para mi, porque se supone que debería vivir el resto de mis días casada a un Dios que no me escucha y que no siento a pesar de lo mucho que le pido que me acompañe. Pero estás tú, desde que nos encontramos estás ahí, así que me pregunto entonces…
¿Por qué simplemente no soy la favorita de otro?
—Es verdad, que es mío y me gusta mucho, me recuerda a ti — seguro sientes mis manos aprietan con suavidad y no dejo de sonreír. Me gusta ser familia, porque aunque tuve una, no era mía, seguro lo sabes por lo que te cuento en las noches — ¿Crees que pueda hacer el resto del trabajo? ¿Qué crees que de…
Me habría gustado terminar la oración, preguntarle qué necesito para que las cosas ocurran, porque no lo sé. Tal vez si fuese diferente conocería la respuesta, no necesitaría preguntársela ¡Quizás no tendría la mitad! Y el trabajo ya estaría hecho, pero no es así.
—Claro que podemos —
Porque a mi me gusta hablar contigo.
Te sigo a donde quieras llevarme, no me molesta hacerlo sin saber a dónde vamos o cómo. Simplemente me sostengo y sigo instrucciones, dándome cuenta que sopla el viento fresco y el ruido se ha ido ¿En dónde estamos? No me atrevo a preguntar, no quiero saber, porque en realidad lo que más quiero conocer es otra cosa, el resto en el momento, no importa.
—Qué ocurre — me rio nerviosa, porque pareciera que algo va a ocurrir, es esa sensación que revuelve el estómago, que se relaja unos segundos cuando me dice una vez más sus sentimientos — Yo también te quiero mucho — cada vez es más fácil decirlo ¿Recuerdas cómo huía cada vez que los decía? Debí parecer una tonta.
Pero al menos sé que no te disgusta lo suficiente como para dejar…
—De qué hablas
…
—De qué hablas Owen
…
—Me prometiste que te ibas a quedar
…
—Si no quieres irte, no tienes que irte a ningún sitio. P-Puedes quedarte conmigo, buscaremos otro lugar ¿Es eso? No importa donde sea, no tiene que ser en donde estamos.
No tienes que dejarme, me lo prometiste ¿Por qué entonces ahora me dices otra cosa? ¿Qué pasó? ¿Qué hice mal? — ¿Es porque no puedo ver? P-Puedo ser más útil, no pasa nada — ¿Soy yo? ¿Es porque no puedo ver? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Me lo pregunto, pero no encuentro respuesta.
No sé que sentir, me habría enojado de no estar de la mano, de no escuchar que no soy la única que sufre con una noticia que no me gusta ¿Es esto por intentar escapar de lo que siempre me han hablado? Porque siempre he hablado bien de Dios, cuando el resto pone en duda su posición.
Quizás es el castigo por haberlo olvidado y reemplazado por alguien más. Pero de ocurrir de nuevo, volvería a hacerlo.
—Yo no… no sé que decir Owen
Seguramente por eso me limpio las lágrimas con mi mano libre, mientras me quejo como si fuese una niña a la que le han pegado, porque me duele incluso si no me he caído o me han regañado — No quiero que te vayas. — No hay razón para sentir esta pena, antes no me habría dolido de esta manera.
—Porque… ¿Qué voy a hacer cuando no estés?
Dime Dios, qué se supone que voy a hacer…
Ah, es verdad que tú nunca me respondes.
Ha tenido una novia y no existió ninguna reacción, hasta que finalmente llega declaración que logró que la música se silenciara. No hay melodía, solo el sonido de sus latidos, que resuenan tan fuerte que pensó que Owen podría escucharlos.
—¿Esposos? —
¿De verdad crees que pueda estar con alguien más? ¿Es esta una mentira o puedo creer que así será? Seguro no entiendes lo que dices, no comprendes lo mucho que significa para mi, porque se supone que debería vivir el resto de mis días casada a un Dios que no me escucha y que no siento a pesar de lo mucho que le pido que me acompañe. Pero estás tú, desde que nos encontramos estás ahí, así que me pregunto entonces…
¿Por qué simplemente no soy la favorita de otro?
—Es verdad, que es mío y me gusta mucho, me recuerda a ti — seguro sientes mis manos aprietan con suavidad y no dejo de sonreír. Me gusta ser familia, porque aunque tuve una, no era mía, seguro lo sabes por lo que te cuento en las noches — ¿Crees que pueda hacer el resto del trabajo? ¿Qué crees que de…
Me habría gustado terminar la oración, preguntarle qué necesito para que las cosas ocurran, porque no lo sé. Tal vez si fuese diferente conocería la respuesta, no necesitaría preguntársela ¡Quizás no tendría la mitad! Y el trabajo ya estaría hecho, pero no es así.
—Claro que podemos —
Porque a mi me gusta hablar contigo.
Te sigo a donde quieras llevarme, no me molesta hacerlo sin saber a dónde vamos o cómo. Simplemente me sostengo y sigo instrucciones, dándome cuenta que sopla el viento fresco y el ruido se ha ido ¿En dónde estamos? No me atrevo a preguntar, no quiero saber, porque en realidad lo que más quiero conocer es otra cosa, el resto en el momento, no importa.
—Qué ocurre — me rio nerviosa, porque pareciera que algo va a ocurrir, es esa sensación que revuelve el estómago, que se relaja unos segundos cuando me dice una vez más sus sentimientos — Yo también te quiero mucho — cada vez es más fácil decirlo ¿Recuerdas cómo huía cada vez que los decía? Debí parecer una tonta.
Pero al menos sé que no te disgusta lo suficiente como para dejar…
—De qué hablas
…
—De qué hablas Owen
…
—Me prometiste que te ibas a quedar
…
—Si no quieres irte, no tienes que irte a ningún sitio. P-Puedes quedarte conmigo, buscaremos otro lugar ¿Es eso? No importa donde sea, no tiene que ser en donde estamos.
No tienes que dejarme, me lo prometiste ¿Por qué entonces ahora me dices otra cosa? ¿Qué pasó? ¿Qué hice mal? — ¿Es porque no puedo ver? P-Puedo ser más útil, no pasa nada — ¿Soy yo? ¿Es porque no puedo ver? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Me lo pregunto, pero no encuentro respuesta.
No sé que sentir, me habría enojado de no estar de la mano, de no escuchar que no soy la única que sufre con una noticia que no me gusta ¿Es esto por intentar escapar de lo que siempre me han hablado? Porque siempre he hablado bien de Dios, cuando el resto pone en duda su posición.
Quizás es el castigo por haberlo olvidado y reemplazado por alguien más. Pero de ocurrir de nuevo, volvería a hacerlo.
—Yo no… no sé que decir Owen
Seguramente por eso me limpio las lágrimas con mi mano libre, mientras me quejo como si fuese una niña a la que le han pegado, porque me duele incluso si no me he caído o me han regañado — No quiero que te vayas. — No hay razón para sentir esta pena, antes no me habría dolido de esta manera.
—Porque… ¿Qué voy a hacer cuando no estés?
Dime Dios, qué se supone que voy a hacer…
Ah, es verdad que tú nunca me respondes.
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