El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen]
#7


—De qué hablas

[Imagen: NVQei5u.png]

-Yo...-

—De qué hablas Owen

-...per-

—Me prometiste que te ibas a quedar


-...-

—Si no quieres irte, no tienes que irte a ningún sitio. P-Puedes quedarte conmigo, buscaremos otro lugar ¿Es eso? No importa donde sea, no tiene que ser en donde estamos.

Se tapó la boca producto del llanto mientras tiró de ella, dios, le partía de dolor y de ternura las cosas que decía. Ella se veía tan nerviosa, tan perdida, ciega...de verdad. Desde que la había conocido su ceguera no era un absoluto impedimento para ser genuina, maravillosa, agradable y la mejor persona que Owen pudo toparse, hasta ahora, en su camino -Ay...Gwen, no...por dios, no puedes...- casi se hace añicos, incluso en su fuerte estado de ebriedad: "¿Es porque no puedo ver? Puedo ser más útil."

Cita:-Siempre vas a ser un inútil. Nunca te querré, NADIE puede querer a una paria como tú.-

[Imagen: Xib3Urv.png]

Se derrumbó encima de ella, poniendo su peso para abrazarla con una fuerza que no le había dado a nadie. Como si estuviese a punto de ser succionado por un tornado (Que es la vida misma) y ella...su cable a tierra, su árbol, aquello que, con esas raíces que ayudó a echar, le mantuvo con los pies en la tierra. Feliz. Por primera vez, feliz, de verdad. La escuchaba llorar tan desconsoladamente, diciendo que no sabía qué decir, ni qué...iba a hacer, cuando él no esté -¡Gwen!- se separó de ella, intentando limpiar ese torrente de lágrimas que caían en aquellos párpados cerrados de manera incansable al igual que lo hacía él -¡Yo jamás, jamás en mi vida te voy a dejar de querer!- se sacudía, sus lágrimas volaban en todas direcciones, empapando el escote de la muchachita y parte de su rostro. Se veía una desesperación genuina en su expresión, una que parecía pedir un auxilio gigantesco en una voz atorada por el dolor, solo divididos por esa pequeña distancia que les separaba -Eres...perfecta, te lo prometo...Gwendolyn, eres...eres...no conocí...- se interrumpió, soltándola, llevando ambas manos al rostro, queriendo agarrárselo y arrancárselo de cuajo de lo mucho que le dolía el corazón -...no conocí a...a nadie tan bueno, tan noble, tan...tan compañero, eres...joder...qué putísimo difícil que es esto...- se sobaba sin parar el rostro, empapándose sus palmas una y otra vez, sorbiendo una nariz que goteaba incansablemente mientras buscaba la cara de la chica que era poseedora de su corazón, porque no importa en qué océano naveguen, jamás volvería a ser de él.

Iba a ser de ella, para siempre.

Se colocó contra aquella reja de madera que evitaba que ambos pudiesen caerse al vacío y, poniendo todo su cuerpo, la empezó a mover, con un poquitito de fuerza, para indicarle que se sentase justo encima de sus piernas, colocándola delante de sus ojos celestes que brillaban producto del fulgor de las estrellas -Por lo único que quisiera que pudieras ver, Gwen...- no pudo evitarlo, acarició su rostro con un mimo tan genuino como tierno, amoroso, lleno de dolor y gozo a la vez. Hacia arriba y hacia abajo, grabándose en una foto mental la sensación, el momento. Todo. -...es para que veas al espejo lo hermosa que eres. Jamás conocí a nadie como tú, ni por fuera...ni por dentro.- esa mano se deslizó hacia el centro del pecho de la mujercita, sin ningún erotismo de su parte, sino, para poder sentir los latidos de un corazón maltratado por unas palabras que jamás habría querido decir. Su voz aún sonaba fragmentada, rota, pero capturó una de sus manos desde el dorsal para llevarlo directamente hacia los latidos de su pecho, unos que ella reconocía perfectamente por haber dormido en tantas oportunidades juntos -Te prometo, Gwen, que podré irme a cualquier lado del universo, pero esto que está aquí, éste que está latiendo sin parar,- se quebró, dejando que las lágrimas escapen un poco, una vez más -es tuyo. Ya no es mío, es tuyo. Cuídamelo, ¿Puedes...hacerme ese favor?- no podía dejar más en claro que él todavía seguía loquísimo por la mujercita, pero...las circunstancias eran muy, muy complicadas...para él, más no para ella.

[Imagen: 5FYf89P.png]
-¿Puedo...contarte qué está pasando? Mereces que te explique hasta cada detalle...no sé ni qué hacer...-

Intentando taparse el rostro con el dorso de la palma, buscaba reducir la abundante marabunta de gotas que caían sin parar hacía ya minutos. El alcohol estaba empezando a reducir su efecto, poco a poco, haciendo que el frío empiece a sentirse un poco más, no dudando en atraer a la chica aún más consigo, abrazándola consigo como si fuese un cachorro arropado en su pecho -Yo...no soy la mejor de las personas, Gwen.- era probable que la chica lo supiese o, que al menos, bajo los estándares eclesiásticos, Owen fuese un pecador en toda regla: Codicioso, afán por estafar a las personas, mentiroso, embaucador, ladrón y malhablado. Tal vez muchos de sus pecados podrían haber pasado desapercibidos por la muchachita debido a su condición de no-vidente, pero otros...era muy probable que no -Vengo de una tierra muy...muy lejana, muchísimo más lejana que esta isla.- mientras decía aquello, le miraba ese rostro tan perfecto, tan divino, tan angelical. Estaba muchísimo más bonita de lo que jamás podría haber imaginado. Sus pensamientos, divididos, eran incapaces de distraerse -Eres...tan hermosa, Gwen.- y, mientras la acariciaba, buscó proseguir -¿Recuerdas...que me preguntaste el porqué siempre...busco el dinero? ¿Porqué me obsesiona un poco?- Su mirada, cabizbaja, indudablemente, mostró la expresión la de un niñito fuertemente decepcionado, triste, como si hubiese perdido a sus padres -Toda mi vida...he sido un chico pobre, muy pobre. Mi madre me tuvo por dinero, sufría tanto el tener que trabajar para que ni siquiera le alcanzase para comer que...se cruzó con alguien terrible, alguien que podría resolverle la vida durante unos años, por...- desvió su rostro, él conocía la historia: Ella se la había dicho innumerables veces...para humillarle -...por su cuerpo. Así nací yo. Ella...se volvió a una borracha, tenía que huir de casa para evitar que me pegase, yo...yo...yo todo...- si antes él había abierto su corazón, ahora, por primera vez a absolutamente nadie, Owen estaba abriendo total y completamente su alma -...yo todo lo que quería era que me quieran...era que...apareciese alguien como tu Gwen, alguien...alguien que me quiera como lo haces tu...y...lo siento...- otra vez volvía a llorar, era inaguantable tenerla tan cerca...

...y solo imaginar que la tendrá tan lejos.

-...por culpa de tener que vivir así me rodee de mala gente, quería...vengarme, quería hacerlos mierda. Estaba tan lleno de odio, tan lleno de rencor. En toda la isla se hablaba de que era el bastardo de un tipo muy poderoso, de los más poderosos del mundo. Mi color de cabello es blanco y siempre me lo tiño de rojo...porque no me aguanto ver al espejo y verlo persiguiéndome por el resto de mi vida.- Vomitó lo que traía consigo, tal vez, el alcohol si estaba ayudando después de todo -Me volví el centro del odio de mi isla, me volví un terrorista, alguien que atentaba contra el gobierno una y otra vez. Quería cambiar el destino tan horrible que tuvo que vivir mi madre, así...no me quiera. O tal vez quería llamar la atención del tipo que me concibió por un puto polvo por unos cuantos millones de Berries, no lo sé...- sonaba crudo, pero sincero. Probablemente, la primera vez que Owen estaba siendo tan sincero con Gwen desde haberla conocido -Me ataron a un barco y me mandaron a navegar hasta que me topé con una isla, hasta llegar hasta aquí...y aquí me encontró un tipo. Un tipo que me está obligando a...viajar en un barco con una tripulación de la que no tengo ni puta idea, o si están locos, o si me van a carnear en cuanto me vean.- Se tomó un segundo para acariciarla una vez más, no podía evitarlo. El corazón le palpitaba con una fuerza abrumadora solo de poder ver ese antifaz blanco que tanto le gustaba...y recordar esos ojos morados que, por más perdidos que se vean, la hacían ver excesivamente preciosa -Debo seguir a un tal Uker...Rackham. Siempre uso su nombre...para cualquier cosa. Y otra chica, Maki, Maki Zen'in. Antes de conocerte Gwen, te lo juro, jamás, jamás me habría importado subirme a ningún puto lado y menos por dinero...pero...ahora, la pregunta te la quiero hacer yo,-

[Imagen: 6fMECeE.png]
-¿¡Qué voy a hacer YO cuando tú no estés!?-

La volvió a abrazar, mientras daba un espasmo atrás de otro producto del sollozo incansable en el que se encontraba. Parecía como si todas las ganas de llorar que había tenido a lo largo de su vida, y donde siempre había tenido que demostrar ser un niño fuerte y rudo...pasase a ser tan frágil, débil, vulnerable y pequeño como un infante sin sus padres -...tienen amenazada a mi madre, todo es mi culpa, ella...ella habría seguido su vida bien sin mi, pero yo soy...el recuerdo de su error. Si no me subo a ese barco, no sé qué le pueda pasar...tampoco sé lo que te quieran hacer a ti de contragolpe, no podría...no podría aguantarlo, en serio...- devastado, terminó con su discurso, -...no resistiría, Gwen. No soy tan fuerte.- no cesó de acariciarla, porque...iba a hacerlo hasta el último segundo que tenga en esta vida -¿Podrás perdonarme? ¿Podrás...cuidar mi corazón? ¡No tienes que quererme para siempre! ¡Puedes querer a alguien más! Puedes...besar a alguien más, hazlo, no me importa. Bueno, si me importa...me jodería un montón, pero...eres...mereces...yo...joder...lo siento...- y necesitaría mil vidas más para seguir pidiendo perdón.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen] - por Owen Yang - 09-10-2025, 03:54 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)