09-10-2025, 09:47 AM
El líder de Magna no se andaba con medias tintas. Conforme Nitobo le daba indicaciones sobre cómo llegar a su despacho para realizar los trámites necesarios - debido a su estado de parálisis -, Sohem se negó rotundamente en tomarlas en consideración y ser él el que tomara la voz cantante, empujando o pisoteando - de forma poco brusca - al Emperador para que fuera él mismo el que los llevara al lugar dónde formularían el contrato de cesión de bienes.- ¿Piccolo? ¡Me llamo Nitobo-yen! - Bramaba su nombre, extendiendo ambas manos a sus lados para percatarse, en ese entonces, que ya no estaba bajos los efectos del Haoshoku del hombre de cabellos rosados.- Puedo moverme. - Miraba sus propias manos, asombrado de poder desplazar a voluntad cada parte de su cuerpo, aliviado como aquel que puede volver a respirar apropiadamente después de un buen catarro.- Parece que ella sigue sin poder moverse, patético-yen. - Juzgaba con la mirada a la Shichibukai, quién estaba agarrada por su melena en ese momento, aún indefensa e inmóvil.- Vayamos hacía allí, pues. - Volvió a mirar a Sohem, antes de darse la media vuelta y comenzar a caminar hacia su ostentoso, extravagante y barroco despacho.
En no más de dos minutos, los dos implicados en el futuro de Foodvalten y la Shichibukai, habrían cruzado longitudinalmente la mansión hasta llegar al lugar indicado, causando, en su gran mayoría, un enorme rechazo con el innecesario gasto de bienes y riquezas que se reunía en aquel despilfarro de habitación. Nitobo, en cambio, miraba con cierta nostalgia y melancolía cada rincón de la sala, tomando en consideración que podría ser la última vez que lo viera. Echaría de menos, sobre todo, el hecho de estar sentado en su mesa para, poder darse la media vuelta, y encontrarse a esas dos maravillosas estatuas que magnificaban su presencia. Al recorrer ese pensamiento por su mente, suspiró, al mismo tiempo que lo hacía Sohem, aunque por el motivo justamente opuesto. Entonces, con una brutalidad aterradora, el cazarrecompensas tiró a Ren sobre la cristalina y diamantada mesa, causando que Nitobo se tensara.- Me pongo a ello, pero ¡con cuidado! ¡Que los diamantes son frágiles! ¡A ver si te vas a cargar la mesa-yen! - Se llevaba las manos a la cabeza, al mismo tiempo que bordeaba el escritorio - manteniendo una distancia prudencial con Sohem para no verse bajo los efectos del Haoshoku. Sin embargo, no había Haoshoku lo suficientemente fuerte como para alterarle tanto como hizo escuchar la cantidad de dinero que tendría permitido llevarse.- ¿100 millones de berries sólo? - Preguntó, exaltado, pensando en que eso suponía algo menos de un 10% de los bienes que poseía sólo en Foodvalten, obviamente, sin contar todo el patrimonio de Red Nanas ni los beneficios que le daban toda su red de contactos y comercial. No obstante, también era cierto que era su única forma de salir con vida.-Está bien-yen… - Suspiró, derrotado, sentándose en su sillón conforme agarraba con su diestra una de sus plumas y mojaba la punta en el tintero, comenzando a escribir a gran velocidad sobre un trozo de papel en blanco, pasando olímpicamente del desnudo cuerpo de la tiradora, inclusive después de la propuesta de Sohem.- ¿Un Den Den Visual te refieres? - Preguntó, sin desviar su mirada de la hoja de papel, cada vez más llena.- Solía usarlos cuando requería de contacto visual con algunos de mis mejores clientes-yen. - Cesó de escribir - pero porque había empleado toda la tinta de la pluma -, fijando sus pupilas en Sohem, quién reía como un verdadero maníaco.- En uno de los cajones de mi escritorio deberías encontrar algunos Den Den Mushi junto a varias ediciones del World Economy News. - Informó, conforme mojaba la punta de la pluma en el tintero.- Si no te fías de un anciano desvalido, siempre puedes cogerlo por tu cuenta, o viceversa-yen. -Añadió, sin inmutarse, continuando la escritura del documento que acreditaría el ascenso meteórico del Dragón Celestial.
Gracias a la increíble velocidad y soltura que había desarrollado Nitobo a la hora de elaborar contratos y documentos, el Señor de la Moneda, en algo menos de un minuto, consiguió terminar de formular el papeleo necesario.- Aquí tienes, señor Burnedead. - Se apartó de la silla, levantándose de ella y quedándose frente al trozo de papel.- Solo tienes que poner rellenar los datos correspondientes, poner tu nombre y firmar aquí y… - Señalaba las zonas de la hoja correspondientes, dándose su tiempo para procesar el final de la frase.- Todo mi Imperio será suyo-yen. - Finalizó y, se desplazó un paso hacia atrás, para dejarle el espacio pertinente para que pudiera leer y firmar todo apropiadamente.
Mientras tanto, en la otra punta de la planta baja de la Mansión del Botín, un ofendido y enfurruñado Shoto daba con Viktor en los aseos del edificio, a quién pillaba con la guardia baja e impregnando su esencia en los lujosos váteres de los baños, tal y como si estuviera empezando a marcar su territorio. Una vez vaciado su depósito, el peliblanco cedió el botiquín, que bien anteriormente había hallado en uno de los armarios, al ingeniero del gremio dado a sus amplios conocimientos en el campo de la medicina.
Tras eso, los dos, buscando algo a lo que llevarse a la boca para saciar su hambre y reponer fuerzas, justamente frente a las puertas de los aseos, darían con un amplio comedor, de unos 25 metros de largo y 5 de ancho. A sus pies, sobre el suelo, se extenderían baldosas de mármol que relucían como los chorros del oro, siendo posible hasta ver su propio reflejo debido a la pulcritud de la superficie. A lo largo y ancho de la habitación, se extendían un total de cuatro mesas, de 7 metros de largo por 1 metro de ancho. Las mesas se disponían, visto desde arriba, en una matriz de 2x2, siendo el largo de las mesas paralelo al largo del comedor. Perfectamente, entre las cuatro mesas, podría haber espacio para que entraran 200 personas al mismo tiempo. Se situaban junto a la pared más orientada al oeste, dejando un espacio de algo más de 10 metros en la otra mitad del comedor, lugar dónde se ubicaban las cocinas que, lejos de estar ocultas tras un tabique, estaban a la vista de aquellos que se sentaran en las mesas pues, algo que era bastante habitual era, antes de degustar la apetitosa comida del lugar, era entretenerse y divertirse viendo a los chefs cocinar con sus increíbles artes culinarias, como si de un show se tratara, algo que llamaban como “show-cooking”. Se decía que incluso, de forma eventual, el famoso cocinero Jordan “The Bad” Cross, visitaba la residencia para ofrecer algunos de sus platos de degustación. La cocina, incluso para aquel que no fuera un entendido en gastronomía, era fácil de entender el nivel de complejidad y calidad que este poseía. Fogones, hornos, campanas extractoras, utensilios, cuchillos y cuberterías de toda clase.
No obstante, la cereza sobre el pastel se hallaba en lo que había justamente en una de las encimeras ubicadas en la cocina y es que, en la despensa situada al fondo de la cocina, se hallaba, en un estado de perfecta conservación, un plato de carne de Aqualope asado relleno de flora directamente exportada de Chisi y macerado en verde, habiendo suficiente ración para dejar a dos personas saciadas.
En no más de dos minutos, los dos implicados en el futuro de Foodvalten y la Shichibukai, habrían cruzado longitudinalmente la mansión hasta llegar al lugar indicado, causando, en su gran mayoría, un enorme rechazo con el innecesario gasto de bienes y riquezas que se reunía en aquel despilfarro de habitación. Nitobo, en cambio, miraba con cierta nostalgia y melancolía cada rincón de la sala, tomando en consideración que podría ser la última vez que lo viera. Echaría de menos, sobre todo, el hecho de estar sentado en su mesa para, poder darse la media vuelta, y encontrarse a esas dos maravillosas estatuas que magnificaban su presencia. Al recorrer ese pensamiento por su mente, suspiró, al mismo tiempo que lo hacía Sohem, aunque por el motivo justamente opuesto. Entonces, con una brutalidad aterradora, el cazarrecompensas tiró a Ren sobre la cristalina y diamantada mesa, causando que Nitobo se tensara.- Me pongo a ello, pero ¡con cuidado! ¡Que los diamantes son frágiles! ¡A ver si te vas a cargar la mesa-yen! - Se llevaba las manos a la cabeza, al mismo tiempo que bordeaba el escritorio - manteniendo una distancia prudencial con Sohem para no verse bajo los efectos del Haoshoku. Sin embargo, no había Haoshoku lo suficientemente fuerte como para alterarle tanto como hizo escuchar la cantidad de dinero que tendría permitido llevarse.- ¿100 millones de berries sólo? - Preguntó, exaltado, pensando en que eso suponía algo menos de un 10% de los bienes que poseía sólo en Foodvalten, obviamente, sin contar todo el patrimonio de Red Nanas ni los beneficios que le daban toda su red de contactos y comercial. No obstante, también era cierto que era su única forma de salir con vida.-Está bien-yen… - Suspiró, derrotado, sentándose en su sillón conforme agarraba con su diestra una de sus plumas y mojaba la punta en el tintero, comenzando a escribir a gran velocidad sobre un trozo de papel en blanco, pasando olímpicamente del desnudo cuerpo de la tiradora, inclusive después de la propuesta de Sohem.- ¿Un Den Den Visual te refieres? - Preguntó, sin desviar su mirada de la hoja de papel, cada vez más llena.- Solía usarlos cuando requería de contacto visual con algunos de mis mejores clientes-yen. - Cesó de escribir - pero porque había empleado toda la tinta de la pluma -, fijando sus pupilas en Sohem, quién reía como un verdadero maníaco.- En uno de los cajones de mi escritorio deberías encontrar algunos Den Den Mushi junto a varias ediciones del World Economy News. - Informó, conforme mojaba la punta de la pluma en el tintero.- Si no te fías de un anciano desvalido, siempre puedes cogerlo por tu cuenta, o viceversa-yen. -Añadió, sin inmutarse, continuando la escritura del documento que acreditaría el ascenso meteórico del Dragón Celestial.
Gracias a la increíble velocidad y soltura que había desarrollado Nitobo a la hora de elaborar contratos y documentos, el Señor de la Moneda, en algo menos de un minuto, consiguió terminar de formular el papeleo necesario.- Aquí tienes, señor Burnedead. - Se apartó de la silla, levantándose de ella y quedándose frente al trozo de papel.- Solo tienes que poner rellenar los datos correspondientes, poner tu nombre y firmar aquí y… - Señalaba las zonas de la hoja correspondientes, dándose su tiempo para procesar el final de la frase.- Todo mi Imperio será suyo-yen. - Finalizó y, se desplazó un paso hacia atrás, para dejarle el espacio pertinente para que pudiera leer y firmar todo apropiadamente.
Cita:CONTRATO DE CESIÓN DE BIENES Y PROPIEDADES
Este contrato de cesión de bienes entra en vigencia el día 70 de primavera del año 16, y se celebra:
ENTRE: Nitobo Ilime, Emperador del Distrito Financiero y Señor de la Moneda. Prestamista e inversor activo en los rincones de los 4 Blues, Grand Line y Bajo Mundo y Director ejecutivo-general del Banco multinacional Red Nanas, con oficina central en Foodvalten.
Y: _________, persona física con dirección principal en _______ y que opera de acuerdo con los estándares del Gobierno Mundial, con oficina central en _______.
TÉRMINOS Y CONDICIONES
El Cedente, el señor Ilime, en plenas facultades y en voluntad propia, cede todos sus intereses y bienes al señor _________, suponiendo esto en la cesión del 90% de las riquezas de Foodvalten, la pertenencia de la propia Foodvalten, su red de contactos y comerciales repartidos por todo el mundo, y la posesión del Banco multinacional Red Nanas.
EN FE DE LO CUAL, el señor Ilime ha celebrado esta Cesión el día y año anteriormente señalados.
CEDENTEBENEFICIARIO
___Nitobo Ilime___________________________Nombre y firma autorizadaNombre y firma autorizada
Mientras tanto, en la otra punta de la planta baja de la Mansión del Botín, un ofendido y enfurruñado Shoto daba con Viktor en los aseos del edificio, a quién pillaba con la guardia baja e impregnando su esencia en los lujosos váteres de los baños, tal y como si estuviera empezando a marcar su territorio. Una vez vaciado su depósito, el peliblanco cedió el botiquín, que bien anteriormente había hallado en uno de los armarios, al ingeniero del gremio dado a sus amplios conocimientos en el campo de la medicina.
Tras eso, los dos, buscando algo a lo que llevarse a la boca para saciar su hambre y reponer fuerzas, justamente frente a las puertas de los aseos, darían con un amplio comedor, de unos 25 metros de largo y 5 de ancho. A sus pies, sobre el suelo, se extenderían baldosas de mármol que relucían como los chorros del oro, siendo posible hasta ver su propio reflejo debido a la pulcritud de la superficie. A lo largo y ancho de la habitación, se extendían un total de cuatro mesas, de 7 metros de largo por 1 metro de ancho. Las mesas se disponían, visto desde arriba, en una matriz de 2x2, siendo el largo de las mesas paralelo al largo del comedor. Perfectamente, entre las cuatro mesas, podría haber espacio para que entraran 200 personas al mismo tiempo. Se situaban junto a la pared más orientada al oeste, dejando un espacio de algo más de 10 metros en la otra mitad del comedor, lugar dónde se ubicaban las cocinas que, lejos de estar ocultas tras un tabique, estaban a la vista de aquellos que se sentaran en las mesas pues, algo que era bastante habitual era, antes de degustar la apetitosa comida del lugar, era entretenerse y divertirse viendo a los chefs cocinar con sus increíbles artes culinarias, como si de un show se tratara, algo que llamaban como “show-cooking”. Se decía que incluso, de forma eventual, el famoso cocinero Jordan “The Bad” Cross, visitaba la residencia para ofrecer algunos de sus platos de degustación. La cocina, incluso para aquel que no fuera un entendido en gastronomía, era fácil de entender el nivel de complejidad y calidad que este poseía. Fogones, hornos, campanas extractoras, utensilios, cuchillos y cuberterías de toda clase.
No obstante, la cereza sobre el pastel se hallaba en lo que había justamente en una de las encimeras ubicadas en la cocina y es que, en la despensa situada al fondo de la cocina, se hallaba, en un estado de perfecta conservación, un plato de carne de Aqualope asado relleno de flora directamente exportada de Chisi y macerado en verde, habiendo suficiente ración para dejar a dos personas saciadas.
INFO

![[Imagen: QgxRPS4.png]](https://i.imgur.com/QgxRPS4.png)