09-10-2025, 07:14 PM
La mink sonrió ante la respuesta, le agradaba ver un pirata que tuviera honor, valentía quizás era esa chispa de orgullo herido que tanto le cautivaba. Un combate individual era la manera en que dos personas llegaban a entenderse, no había temor en dar su vida en un combate justo y era incluso algo que muchos maleantes ponían a prueba para demostrar su superioridad y su derecho de mandar sobre otros. A nadie le gustaba ver a un capitán cobarde, si ese hombre había reunido a tantos bajo su mando debía ser porque nunca daba la espalda a un reto, mostró sus afilados colmillos como una bestia que huele la carne fresca. — ¡Eso es lo que quería escuchar capitán! Se ha ganado mi respeto, no me caen bien los cobardes y ¿Acaso no es eso la vida? Luchar para probar un punto y morir con ese orgullo entre los dedos... — sus palabras fueron casi un rugido, una arenga de orgullo que pronto se volvería el lema de aquella batalla. Una mink que buscaba probar sus límites y un hombre que buscaba recuperar su orgullo pese a que ninguno de los dos conocía a ciencia cierta el deseo de su rival, ambos parecían estar en ese momento y lugar por un capricho del destino. A menos que la mink tuviese buena memoria y pudiera recordar la "ofensa" que había cometido, pero lejos de preocuparse por eso la zorra saltó desde su lugar aterrizando a pocos pasos del capitán con esa velocidad que tanto le caracterizaba, todo estaba dispuesto y la emoción se sentía en el bam bam de su corazón mientras se acercaba a paso firme. La mink observó la lanza, el arma que parecía ser el orgullo de aquel hombre y luego desvió su mirada en busca de una apertura, una que no tardó en detectar.
La mink volvió a impulsarse, esta vez con sus piernas para reducir la distancia de cinco metros entre ambos en apenas un parpadeo, sus puños hicieron una finta aunque terminaron conectando con las palmas en el suelo y entonces su cuerpo se levantó glorioso sostenido ahora por sus brazos. Su pierna giró, su cintura imitó a un ventilador y fue cuando el grito de la mink se alzó en el silencio tenso. — ¡Brouette! — el impacto posterior no se hizo esperar, el pie derecho de Berry recubierto por las punteras buscó conectar en la cintura del humano con una velocidad que quizás era superior a la de su anterior encuentro, aquel que Berry ya había olvidado. Pero aquello estaba lejos de terminar para la mink. — ¡Patada Berrylosa! — su pierna buscó el mentón del hombre con una patada ascendente que le permitiese volver sobre sus piernas al girar y retroceder con una maniobra que cualquier bailarín de capoeira envidiaría. La zorra había retrocedido a una distancia prudencial, quedando en espera de la respuesta de aquel sujeto, sabía que era fuerte y que dos golpes no bastarían para matarlo pero eso le emocionaba finalmente un rival que pudiera darle pelea. — Espero que me muestre lo que esa lanza puede hacer, desde hace mucho tiempo quería una batalla que me dejase satisfecha. ¿No es emocionante sentir el choque contra el otro? Es incluso más divertido que besar a una chica... — bromeó manteniendo una guardia fluida, sus piernas reposaban mientras su cintura seguía los vaivenes de sus brazos, todo estaba dispuesto para que aquel combate fuese algo digno de las leyendas aunque para Berry eso simplemente era un calentamiento, una prueba de lo que podía hacer y lo mejor todavía estaba por llegar.
La mink volvió a impulsarse, esta vez con sus piernas para reducir la distancia de cinco metros entre ambos en apenas un parpadeo, sus puños hicieron una finta aunque terminaron conectando con las palmas en el suelo y entonces su cuerpo se levantó glorioso sostenido ahora por sus brazos. Su pierna giró, su cintura imitó a un ventilador y fue cuando el grito de la mink se alzó en el silencio tenso. — ¡Brouette! — el impacto posterior no se hizo esperar, el pie derecho de Berry recubierto por las punteras buscó conectar en la cintura del humano con una velocidad que quizás era superior a la de su anterior encuentro, aquel que Berry ya había olvidado. Pero aquello estaba lejos de terminar para la mink. — ¡Patada Berrylosa! — su pierna buscó el mentón del hombre con una patada ascendente que le permitiese volver sobre sus piernas al girar y retroceder con una maniobra que cualquier bailarín de capoeira envidiaría. La zorra había retrocedido a una distancia prudencial, quedando en espera de la respuesta de aquel sujeto, sabía que era fuerte y que dos golpes no bastarían para matarlo pero eso le emocionaba finalmente un rival que pudiera darle pelea. — Espero que me muestre lo que esa lanza puede hacer, desde hace mucho tiempo quería una batalla que me dejase satisfecha. ¿No es emocionante sentir el choque contra el otro? Es incluso más divertido que besar a una chica... — bromeó manteniendo una guardia fluida, sus piernas reposaban mientras su cintura seguía los vaivenes de sus brazos, todo estaba dispuesto para que aquel combate fuese algo digno de las leyendas aunque para Berry eso simplemente era un calentamiento, una prueba de lo que podía hacer y lo mejor todavía estaba por llegar.
resumen
Belicosas
Técnica
Karmas
Inventario
Akuma
