El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen]
#9

Incluso en una situación tan crítica, en un momento tan doloroso para él, aún con una separación tan inminente como inevitable, tenían...palabras lindas que decirse, el uno para el otro. Para nada se había apagado, mucho menos diluido, el afecto que parecían tenerse esos dos. Al segundo que ella se lamentaba de no poder saber cómo era el muchacho, enternecidísimo por sus palabras, Owen, sonrió de forma totalmente boba, con un labio inferior retraído mientras le acariciaba el resto que le arrancaba mil y un suspiros -No soy ni un cinco porciento de lo espectacular que eres tú, Gwenchu.- y por más que estuviese agitado, producto del llanto, pudo darse un segundo para tomar aire y seguir avasallándola de todo el cariño que...no sabía cuándo volvería a poder darle.

— No me importa lo que hayas hecho antes, o el color de tu cabello, Owen. Solo me importa que estés bien y que me quieras. —

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-Lo hago, mucho, más de lo que...podrías imaginarte.-

Su extenso flequillo, ciertamente, ocultaba esos orbes celestes que parecían marchitos como lo estaba su corazón, pero, esta vez...el dolor se sentía distinto; No era el dolor de unas cadenas que apretaban los sentimientos, sino, de sentir el cómo querer a alguien de verdad. Tal vez era un capricho, tal vez era la compañía que siempre buscó, ¿Le importaba? En lo más mínimo, como si quisiese detener el tiempo y hacer que esta noche, así falten días para zarpar, fuese infinita. No paraba de observar aquel antifaz blanco, húmedo, producto de las lágrimas que brotaban de dos almas divididas por los sentimientos que habían decidido unirlos meses atrás. Compañeros de casa, amigos, ¿Novios? La relación entre ambos había escalado tanto que...ni siquiera podían ponerle un calificativo, al menos...nunca pudo hacerlo Owen, porque definirla, ciertamente, era limitarla.

—Pero yo no quiero a alguien más —


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-¡P-pero el...el mundo es...es muy grande, Gwen! ¡E-eres la mujer más hermosa de todos los mares, eres espectacular!-

Tartamudeaba sin parar, nervioso, muy celoso, odiaba lo que estaba diciendo, pero quería mantener ese falso coraje como si aparentase una madurez inexistente en lo que a relaciones amorosas podrían tratarse. Le hablaba con el ceño fruncido, sonrojado, mucho, muerto de pena de lo que estaba respondiéndole -Puedes conseguir al hombre que quieras, eres...eres totalmente increíble. Agh...qué cojones estoy diciendo,- ¡TAK!, llevó su palma para chocarla con su rostro, interrumpiéndose -odiaría que eso pase. Puede pasar...ojalá que nunca pase...eres super bonita y...no sé, yo- pero se interrumpió, congelado, otra vez, porque Gwen, haga lo que haga, tenía la habilidad para patear psíquicamente al pelirrojo una...y otra vez.

Nada se le escapa, nada, jamás.

Y le encantaba que así fuese.

Ella recordó, sin lugar a dudas, su comentario previo a un compromiso estrecho, legal, uno que ella debía conocer, incluso, mejor que el propio Owen. Se puso tan, pero tan rojo que todo el alcohol en sangre que iba y venía le mareó, luego del último susurro de una chica que hablaba con la sinceridad de una niña, una pureza total, tal y como siempre Gwen fue para él -¿Y...te gustaría...casarme conmigo en el futuro?- sonrió, de forma tonta, desviando la mirada hacia el suelo. Parecían tan unidos, como si nada de lo que el muchacho había dicho hubiese existido en primer lugar. Una pequeña risita, una que mezcla timidez, ternura y un poco de sorbida de nariz, como si el llanto, poco a poco, se fuese calmando.

"Ve con ellos, yo te alcanzo después" -...- qué demoledora era, ¿Dónde había aprendido a ser tan letal con las palabras? Parecía tener un diccionario mental para elegir todos y cada uno de los sustantivos que pudiesen helarle la sangre al muchacho, sabía exactamente dónde y cómo golpearle una y otra vez -Yo...- sintiendo cómo, mientras que su expresión parecía de un niño regañado, con sus labios apretujados, ojos húmedos, llenos de tristeza y agobio, sentía cómo su corazón palpitaba solo de tenerla enfrente. Sería absolutamente imposible que, incluso aunque pasasen años, no la identificase a noventa kilómetros de distancia y, sin dudarlo y lanzándose al mar si hiciese falta, buscarla. Y lo haría mil trillones de veces hasta que la vida le diga basta -No Gwen, no.- llevó ambas manos a sus hombros, separándola ligeramente, frunciendo el ceño mientras que sus párpados, hinchados y rojos de tanto llorar como un niño, buscaban observar esos que parecían permanentemente cerrados, aunque se le saliese el corazón por la boca en cuanto viese el morado original de sus ojos -Yo te lo juro...te lo prometo que te buscaré. Por mi vida, madre, lo que quieras. Yo sé que crees en Dios, dile a tu Dios que, te lo juro porque me maten, te buscaré.-.

 — Prometo que lo voy a hacer.

-Prometo que lo voy a hacer.-

Al mismo tiempo, al unísono, como si durante una décima de segundo sus cerebros hubiesen sido uno, dijeron exactamente lo mismo, como si aquel ente sobrenatural al que Gwen se refirió desde que tiene uso de razón, por un momento, los hubiese unido de manera literal, incluso, porque llevaría "la mitad que le falta y el corazón que perdió" -Quédatelo, no lo quiero más.- se acercó a ella, progresivamente, permitiendo que las estrellas iluminen su lateral, arrodillado frente a ella. Llevó su mano derecha hacia su mentón, buscando abrirlo muy ligeramente y acercarlo hacia él -Quédatelo por completo...- y mientras lentamente cerraba sus ojos, con un trillón de emociones que explotaban en su interior como fuegos artificiales, fue acercándose más y más, bajando su tono de voz -...porque no quiero que tenga hueco en ningún lado...- casi a punto de besarla, remató -...si no es contigo, siempre.- para estrecharse con mucha más intensidad de lo que jamás lo hubiese hecho, casi como si fuese ese mismo instante cuando fuesen a alejarse. Llevó su mano libre hacia la parte de atrás de su cabeza, evitando golpearla con brusquedad con la madera que evitaba que ambos cayesen al vacío. No solamente la empujó más hacia él, ejerciendo un poco de fuerza, sino, que amortiguó el posible golpe que pudiese darse la muchachita con aquella mano protectora, intensificando aquel contacto de labios...mucho, mucho más.


Porque cuando aprenda a cocinar, cuando ya no sienta el sabor de sus labios, cuando proteja incondicionalmente, cuando quiera genuinamente, va a volver a hacerlo.

-Porque te buscaré hasta el último centímetro del planeta, Gwen...Yang.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen] - por Owen Yang - 10-10-2025, 02:54 AM

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