10-10-2025, 05:47 AM
El hombre parecía acobardado, aunque al principio parecía valiente y alto, parecía que había sido intimidado por la ferocidad de Maki y su transformación, casi que se sentía mal por asustar de esa forma al debilucho, aunque era enfermizo, pensó que actuaría como si fuera un hombre e intentaría de alguna forma defenderse. Sin embargo, con el rabo entre las piernas se preparaba para retirarse.
Acorralada en la emboscada decide luchar… pelear, morder y latiguear, su cola se convirtió en un arma y veloz como el trueno golpea al primero que intenta someterla, se agacha, se posiciona y con un salto golpea con sus tremendas garras la cara de un marine que caer al suelo adolorido y con seguro uno que otro hueso partido reboto contra el suelo del jardín. Una lanza se clavó en su costado, peo ella giro para partirla y apoyándose con la cola en el suelo, pateo con ambos pies el rostro de otro más mientras detenía con sus manos desnudas y un boo que se atrevía a partirle la escamosa cara.
Disparos desde su lado, se agacha con velocidad para intentar evadir lo que sea que viene… el ultimo de ellos, recibe un cabezazo de ella tan fuerte que hasta sus nietos sentirán migraña crónica, se puso a cuatro patas como los reptiles y vio con maestría como el anterior enemigo derribaba a los tiradores en un segundo… woa… era bueno. —Miedo? Esto no es nada… … … nada derrota a Maki, vamos pequeño luchemos contra esos pecho fríos. — Rugió repartiendo otro manotazo l primero que le acerco esquivando el arma más letal, una espada.
Un golpe con el hombre en el plexo solar de tal forma que cayo de espaldas y no volvería por otro —Vamos… rápido, tenemos un barco pequeño, pero servirá para irnos de esta estúpida isla, espero no volver más.— Dijo mientras su transformación volvía a retroceder y agarraba su guitarra con la espada en mil trozos descansaba en su interior… al tomarla sintió que había recuperado algo preciado, con un peso increíble.
Antes de irse, se agacho sobre uno de los monjes… el dinero… se lo lanzo a su nuevo compañero de fechorías y con una sonrisa corrió hacia la salida a toda velocidad. Pasaron al lado de los marines tiradores que con rostros afligidos se sobaban sus manos y mientras el enfermizo y la escamosa pasaban levantaron sus manos temerosos y amedrentados como perros apaleados. Debian llegar hasta el puerto esquivando quizás a todos los hombres que pudiera de la marina. Pero llevarlos directo al barco?... quizás era buena idea perderlos antes.
Acorralada en la emboscada decide luchar… pelear, morder y latiguear, su cola se convirtió en un arma y veloz como el trueno golpea al primero que intenta someterla, se agacha, se posiciona y con un salto golpea con sus tremendas garras la cara de un marine que caer al suelo adolorido y con seguro uno que otro hueso partido reboto contra el suelo del jardín. Una lanza se clavó en su costado, peo ella giro para partirla y apoyándose con la cola en el suelo, pateo con ambos pies el rostro de otro más mientras detenía con sus manos desnudas y un boo que se atrevía a partirle la escamosa cara.
Disparos desde su lado, se agacha con velocidad para intentar evadir lo que sea que viene… el ultimo de ellos, recibe un cabezazo de ella tan fuerte que hasta sus nietos sentirán migraña crónica, se puso a cuatro patas como los reptiles y vio con maestría como el anterior enemigo derribaba a los tiradores en un segundo… woa… era bueno. —Miedo? Esto no es nada… … … nada derrota a Maki, vamos pequeño luchemos contra esos pecho fríos. — Rugió repartiendo otro manotazo l primero que le acerco esquivando el arma más letal, una espada.
Un golpe con el hombre en el plexo solar de tal forma que cayo de espaldas y no volvería por otro —Vamos… rápido, tenemos un barco pequeño, pero servirá para irnos de esta estúpida isla, espero no volver más.— Dijo mientras su transformación volvía a retroceder y agarraba su guitarra con la espada en mil trozos descansaba en su interior… al tomarla sintió que había recuperado algo preciado, con un peso increíble.
Antes de irse, se agacho sobre uno de los monjes… el dinero… se lo lanzo a su nuevo compañero de fechorías y con una sonrisa corrió hacia la salida a toda velocidad. Pasaron al lado de los marines tiradores que con rostros afligidos se sobaban sus manos y mientras el enfermizo y la escamosa pasaban levantaron sus manos temerosos y amedrentados como perros apaleados. Debian llegar hasta el puerto esquivando quizás a todos los hombres que pudiera de la marina. Pero llevarlos directo al barco?... quizás era buena idea perderlos antes.

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
![[Imagen: mikiocheja.png]](https://i.ibb.co/Cs5LLpXR/mikiocheja.png)