10-10-2025, 11:17 PM
(Última modificación: 10-10-2025, 11:21 PM por Onizuka Jin.)
Semanas. Se había preparado durante semanas para aquel encuentro. No era algo planeado, tampoco planeaba demasiado, al menos por el momento. Estaba claro que Owen parecía estar apegado a aquella mujer. No lo hacía con malicia, tenía un trabajo que cumplir respecto al menor, asuntos que atender y, por supuesto, no podía permitirle ni por un segundo un atisbo de respiro. Moria ya le había comunicado los problemas que el joven sería capaz de ocasionar. En su caso tenía ojos por todas partes. Clientes, sus propios hombres, incluso algunos que sabían pasar desapercibidos. Algo inevitable teniendo en cuenta los contactos que ya movía y seguía moviendo.
El humo de su cigarro volaba en el aire mientras el den-den Mushi sonaba. Los gemidos resonaban por vete a saber qué otra habitación, siendo que al inicio lo ignoró por completo para poder, como mínimo, terminar y, después de varias más, tuvo que cesar su “acción desenfrenada” para tomarlo, chasqueando la lengua.
Sus voz, profunda, seria y sin escrúpulos era capaz de hacer temblar al hombre que estaba al otro lado del Den-Den Mushi, quien carraspeó sonoramente y claramente aflojaba su propia corbata. —Señor… ehhrr… El joven Yang está con la señorita, pero parece que en breves se separarán. No está muy lejos. Dijo usted que le comunicáramos…
El hombre suspiró, levantándose desnudo de la cama, lanzando la sábana sobre el cuerpo de su acompañante, masando su mano por su cabello, soplando el humo del cigarro que acababa de encender.
La cama se movió tras él, mientras se acercaba el cigarro entre los labios. Sus ojos fueron en dirección a la misma, apareciendo de entre ellas un rostro con el cabello despeinado, la desnudez fluyendo del mismo modo que él mismo.
—Una cosa más, jefe. Parece que conoce a… ya sabe. El señor Rackham. — la mirada de Jin se ensombreció en silencio, mirando su Den-Den Mushi. Respiró, inhalando el aire de sus pulmones.
—Buen trabajo. — y, tras esas palabras, colgó la llamada, sin más explicaciones y sin siquiera ver a la mujer desnuda tras sus espaldas. —Vístete y vete.
—Hmm… ¿tan pronto? Si apenas hemos…
Las palabras no dieron para más discusión. Su voz, una vez más, profunda y grave, severa, daba a entender claramente que si no obedecía habría consecuencias graves. En esa ocasión obedeció sin dirigir una palabra más, solo corriendo a toda prisa y saliendo de la habitación. Aparentemente Rackham parecía haberse adelantado… O eso, o sencillamente Owen estaba cumpliendo con el pedido antes de lo que él mismo había pensado. Eso era buena señal.
Y allí se encontraba, de nuevo con el cigarro, esta vez nuevo, entre sus labios, y perfectamente vestido con su característico traje, el cabello bien peinado y su corbata perfectamente acomodada. Podía ver la distracción de un Owen sonriendo de oreja a oreja, sus mejillas sonrojadas, en la lejanía. Se había preocupado de no ser detectado por él, por supuesto, moviéndose entre las sombras, pasando desapercibido entre otras personas. Su oportunidad de acercarse ahora era de oro y, desde luego, no la desperdició. Sus pasos, firmes y seguros, fueron directamente hasta la muchacha quien lo confundió. ¿Ciega? Era un detalle que parece que omitieron o se olvidaron de mencionar. Sus ojos la analizaron de arriba abajo, analizándola. Su altura era mayor a la de Owen, pero estaba claro que si incluso “viéndolo” no apreció la diferencia en un inicio, no era lo que pensaba.
Sus palabras, cargadas de cálculo y calma, aunque era complicado por su timbre de voz, buscó que fuera lo más amable posible. Su sonrisa, cargada de maldad, se reflejaba cada vez más en su rostro. Irónico que también mencionara al ese Rackham. Ahora parecía que todo se iba uniendo, pieza por pieza. ¿Quizás fuera a servir más adelante? Apagó, de forma despreocupada, el cigarrillo en la cajetilla de metal que cargaba, enfocando sus ojos azul pálido en ella. —Los conozco a ambos, así que podría decirse que algo así puede ser. — ¿Amistad? Qué ironía. No mintió, pero sí que dejó que ella misma se creyera su propia historia. Inclinó su espalda, buscando ahora ponerse a su altura, con ambas manos acomodándose en los bolsillos. —Owen tiene unas amistades… podríamos decir que peculiares. Podríamos decir que conozco algún que otro familiar suyo. — hizo una pausa, irguiendo su cuerpo nuevamente, caminando hasta posicionarse a su lado.
—Señorita, permítame ayudarla. — tomó una de sus manos. —No dudo que estará acostumbrada en caminar, pero me gustaría que me permitiera ayudarla. Solo guíeme. — la forma en la que tomó su mano fue delicada. A diferencia de sus acompañantes nocturnos… bueno, sin contar el inicio, por supuesto. ¿Qué mejor que ganarse su confianza desde el principio? Parecía pura e inocente y, por experiencia, eran las primeras siempre en caer.
—Sí, estamos aquí. Permita que abra la puerta, señorita. — se adelantó, sin soltar su mano, abriendo la puerta por su cuenta y guiándola hasta el interior de una casa que ni conocía. —¿Entonces, Owen vive aquí temporalmente? Siento curiosidad por ver que alguien como usted lo esté acompañando.
El humo de su cigarro volaba en el aire mientras el den-den Mushi sonaba. Los gemidos resonaban por vete a saber qué otra habitación, siendo que al inicio lo ignoró por completo para poder, como mínimo, terminar y, después de varias más, tuvo que cesar su “acción desenfrenada” para tomarlo, chasqueando la lengua.
![[Imagen: aWXaN08.jpg]](https://i.imgur.com/aWXaN08.jpg)
—Más vale que merezca la pena.
Sus voz, profunda, seria y sin escrúpulos era capaz de hacer temblar al hombre que estaba al otro lado del Den-Den Mushi, quien carraspeó sonoramente y claramente aflojaba su propia corbata. —Señor… ehhrr… El joven Yang está con la señorita, pero parece que en breves se separarán. No está muy lejos. Dijo usted que le comunicáramos…
El hombre suspiró, levantándose desnudo de la cama, lanzando la sábana sobre el cuerpo de su acompañante, masando su mano por su cabello, soplando el humo del cigarro que acababa de encender.
![[Imagen: gIBgaMM.jpg]](https://i.imgur.com/gIBgaMM.jpg)
—Encárgate de avisarme cuando se separen. Voy para allá.
La cama se movió tras él, mientras se acercaba el cigarro entre los labios. Sus ojos fueron en dirección a la misma, apareciendo de entre ellas un rostro con el cabello despeinado, la desnudez fluyendo del mismo modo que él mismo.
—Una cosa más, jefe. Parece que conoce a… ya sabe. El señor Rackham. — la mirada de Jin se ensombreció en silencio, mirando su Den-Den Mushi. Respiró, inhalando el aire de sus pulmones.
—Buen trabajo. — y, tras esas palabras, colgó la llamada, sin más explicaciones y sin siquiera ver a la mujer desnuda tras sus espaldas. —Vístete y vete.
—Hmm… ¿tan pronto? Si apenas hemos…
![[Imagen: PQbiG5a.jpg]](https://i.imgur.com/PQbiG5a.jpg)
—Vístete. Y. Vete.
Las palabras no dieron para más discusión. Su voz, una vez más, profunda y grave, severa, daba a entender claramente que si no obedecía habría consecuencias graves. En esa ocasión obedeció sin dirigir una palabra más, solo corriendo a toda prisa y saliendo de la habitación. Aparentemente Rackham parecía haberse adelantado… O eso, o sencillamente Owen estaba cumpliendo con el pedido antes de lo que él mismo había pensado. Eso era buena señal.
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Y allí se encontraba, de nuevo con el cigarro, esta vez nuevo, entre sus labios, y perfectamente vestido con su característico traje, el cabello bien peinado y su corbata perfectamente acomodada. Podía ver la distracción de un Owen sonriendo de oreja a oreja, sus mejillas sonrojadas, en la lejanía. Se había preocupado de no ser detectado por él, por supuesto, moviéndose entre las sombras, pasando desapercibido entre otras personas. Su oportunidad de acercarse ahora era de oro y, desde luego, no la desperdició. Sus pasos, firmes y seguros, fueron directamente hasta la muchacha quien lo confundió. ¿Ciega? Era un detalle que parece que omitieron o se olvidaron de mencionar. Sus ojos la analizaron de arriba abajo, analizándola. Su altura era mayor a la de Owen, pero estaba claro que si incluso “viéndolo” no apreció la diferencia en un inicio, no era lo que pensaba.
![[Imagen: Y5YDXKq.jpg]](https://i.imgur.com/Y5YDXKq.jpg)
—En absoluto, señorita, no me he perdido.
Sus palabras, cargadas de cálculo y calma, aunque era complicado por su timbre de voz, buscó que fuera lo más amable posible. Su sonrisa, cargada de maldad, se reflejaba cada vez más en su rostro. Irónico que también mencionara al ese Rackham. Ahora parecía que todo se iba uniendo, pieza por pieza. ¿Quizás fuera a servir más adelante? Apagó, de forma despreocupada, el cigarrillo en la cajetilla de metal que cargaba, enfocando sus ojos azul pálido en ella. —Los conozco a ambos, así que podría decirse que algo así puede ser. — ¿Amistad? Qué ironía. No mintió, pero sí que dejó que ella misma se creyera su propia historia. Inclinó su espalda, buscando ahora ponerse a su altura, con ambas manos acomodándose en los bolsillos. —Owen tiene unas amistades… podríamos decir que peculiares. Podríamos decir que conozco algún que otro familiar suyo. — hizo una pausa, irguiendo su cuerpo nuevamente, caminando hasta posicionarse a su lado.
—Señorita, permítame ayudarla. — tomó una de sus manos. —No dudo que estará acostumbrada en caminar, pero me gustaría que me permitiera ayudarla. Solo guíeme. — la forma en la que tomó su mano fue delicada. A diferencia de sus acompañantes nocturnos… bueno, sin contar el inicio, por supuesto. ¿Qué mejor que ganarse su confianza desde el principio? Parecía pura e inocente y, por experiencia, eran las primeras siempre en caer.
—Sí, estamos aquí. Permita que abra la puerta, señorita. — se adelantó, sin soltar su mano, abriendo la puerta por su cuenta y guiándola hasta el interior de una casa que ni conocía. —¿Entonces, Owen vive aquí temporalmente? Siento curiosidad por ver que alguien como usted lo esté acompañando.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
