Viaje Sin Rumbo - Presente relativo
#2
El alba lo encontró despierto mucho antes que el sol siquiera se asomase por el horizonte, cómplice de una oscuridad imponente y compañero de la luna, el cielo aun tenía un sutil tono rosáceo que despedía la noche cuando el llevaba horas inmerso en su labor.

No era algo nuevo para el receloso guardián de las criptas pues Eros solía dormir durante el día tras cuidar las tumbas, y aunque ahora no hubiese tumbas que cuidar, él reconocía ser un animal de hábitos tan solo porque el silencio en cierto punto lo reconfortaba así como la inmensa oscuridad del mar nocturno. Durante la noche había salido llevando consigo un pequeño martillo y las herramientas que había traído desde su isla, esas mismas que usaba para preparar los ataúdes y cincelar las lápidas de piedra así como un maletín de herramientas lleno de clavos desparejos.

Estuvo casi toda la noche sentado en la cubierta buscando desperfectos, marcando y tomando medidas para poder hacer arreglos pequeños en pos de justificar su vigilia nocturna casi como si tuviese que inventarse cosas que hacer. Recelosamente pasaba la diestra por cada tablón lijando las astillas, enderezando, martillando y tomando medidas. No era que estuviese rota exactamente, sino que el orden exacto de las terminaciones de madera no eran del todo simétricas, y eso lo inquietaba más que cualquier grieta. Durante toda la noche su proceso fue repetitivo, casi tedioso. Medir, analizar, buscar el ángulo, preparar el martillo y finalmente. TAC. Un simple golpe seco en pos de no despertar a nadie que durmiese en las barracas interiores. Su trabajo se ocultaba entre el ruido de las olas que rompían contra el navío.

— ¿De verdad piensas que está bien esto que estamos haciendo, Calaverita? Si, yo también estoy un poco preocupado pero... ¿Hay otra manera? Nosotros solos no tenemos los medios —El muchacho hablaba hacia la borda enunciando palabras al viento, pues el bien veía a la pequeña calaverita flotante que desde pequeño se habia vuelto su mejor mejor amigo. — No tengo nada que me ate a nuestro hogar hasta que volvamos con las tumbas —Hizo una pausa antes de golpearse suavemente la frente con el puño. — Si, ya se que van a necesitar nuestro servicio cuando no estemos pero... Es mi deber, tengo que cumplir, ello entenderán —Explicó para si mismo antes de voltear sobresaltado hacia la voz que llamó su atención.

No notó cuando el tiempo pasó, sino hasta que sintió una voz dando los buenos días ¿Ángeles, sirenas o demonios?

— ¡Ah, Gwendolyn! Perdón si te he despertado con mi ruido, a veces cuando me concentro en algo me cuesta darme cuenta de cuanto tiempo ha pasado, o donde estoy... —Aclaró antes de abrirse los primeros botones de la camisa pues, ahora que el sol le pegaba de lleno, bien tenía calor. — Estoy listo, ya no tengo un hogar al que volver... No es que lo haya quemado ni nada así pero mi deber está en el mar y... Quizás si voy con ustedes me sea mas fácil lograrlo, es simple... Si ustedes son buenos, yo moriré por ustedes —Aclaró. — ¿Has dormido bien...? Me sorprende que desde temprano ya tengas animo para cantar, yo la verdad es que siempre tengo problemas para dormir de noche, tiendo a dormir más bien de día como desde la madrugada hasta el mediodía... —No entendía del todo bien porqué le estaba contando su rutina de sueño, pero tampoco le costaba nada supuso.


Mensajes en este tema
Viaje Sin Rumbo - Presente relativo - por Gwendolyn - 10-10-2025, 09:24 PM
RE: Viaje Sin Rumbo - Presente relativo - por Eros Focalor - 11-10-2025, 01:02 AM
RE: Viaje Sin Rumbo - Presente relativo - por PX-4 - 13-10-2025, 07:56 PM

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