11-10-2025, 01:38 AM
— ¿Alguna canción? No... No se... —Rascó su nuca con un nerviosismo palpable antes de cerrar sus ojos tratando de recordar las canciones que cantaba su madre, pero ella ya se había ido tiempo atrás y el estaba seguro que poco a poco ya iba olvidando su voz. Inspiró con profundidad y exhaló igual de sentidamente para entonces devolver su atención a la muchacha. — ¿Que vas a hacer cuando encuentres a ésta persona? ¿Cantarle algo bonito? ¿Componerle algo? —Era curiosidad, pero también estaba respondiendo a su propia necesidad de aprender más sobre Gwen. Quería en cierto punto absorber toda la información que pudiese sobre la muchacha.
Con serenidad cerró los botones que habia abierto anteriormente, pues la brisa de la mañana ahora lo había hecho tiritar de frío ¿Quién sería el cruel dios que lo hizo tanto friolento, como caluroso? A veces pensaba que los seres superiores tenían un sentido del humor retorcido que él nunca podría entender, pero casi nunca se deprimía pensando en ello. Pese a su naturaleza melancólica, solitaria y nostálgica Eros no era alguien que estuviese triste, deprimido o apático con frecuencia: Su vida tenia un propósito firme y marcado, una misión definida, unas formas que en cierto punto le dejaban dar rienda suelta a esa necesidad física de emoción. Más de una vez a lo largo de su vida había tenido que defender su hogar, y su isla, con los puños y siempre que encontraba en la violencia un punto de entendimiento que las palabras no podían lograr el se sentía realizado.
— ¿Morir es extremo? Pense que era natural, todos vamos a morir y es lo único que todos compartimos desde el momento en que nacemos. Es la única variable de la que nadie debe escapar, y en la que todos nos parecemos —Aclaró más allá de que las circunstancias individuales de cada muerte sean tan variopintas como la vida de quien la había habitado. — No soy alguien que tienda a confiar con facilidad en las personas... ¡No es nada personal lo juro! Pero, pero, todavía no nos conocemos lo suficiente. De hecho es hasta imprudente que confíes en mi, eventualmente te decepcionaré y eso es natural. La expectativa es un arma peligrosa usada sin propósito o razón —Añadió suspirando.
La idea de encontrar un hogar lejos de la isla ¿Era siquiera posible? — Siempre que haya cortejos fúnebres que realizarse, hallaré un propósito y donde hallo un propósito hallaré un lugar... Mientras tanto me siento bien trabajando la madera, y la piedra. Soy alguien que con un martillo y un cincel se puede relajar tanto como tú al entonar una bonita melodía... Tambien se hacer casitas para los pájaros, y los pájaros tienden a cantar bonito también. Así que si bien no se ninguna canción, y no te puedo ayudar con eso...
—Se encogió de hombros. — Estoy seguro que con la madera te podré ser útil sin que tengas que morir antes de ello —Espetó finalmente. — ¿Cómo es tu capitán? Todavia no nos hemos cruzado... Eso me da un poco de ansiedad, ¿Me juras que es una buena persona?
Con serenidad cerró los botones que habia abierto anteriormente, pues la brisa de la mañana ahora lo había hecho tiritar de frío ¿Quién sería el cruel dios que lo hizo tanto friolento, como caluroso? A veces pensaba que los seres superiores tenían un sentido del humor retorcido que él nunca podría entender, pero casi nunca se deprimía pensando en ello. Pese a su naturaleza melancólica, solitaria y nostálgica Eros no era alguien que estuviese triste, deprimido o apático con frecuencia: Su vida tenia un propósito firme y marcado, una misión definida, unas formas que en cierto punto le dejaban dar rienda suelta a esa necesidad física de emoción. Más de una vez a lo largo de su vida había tenido que defender su hogar, y su isla, con los puños y siempre que encontraba en la violencia un punto de entendimiento que las palabras no podían lograr el se sentía realizado.
— ¿Morir es extremo? Pense que era natural, todos vamos a morir y es lo único que todos compartimos desde el momento en que nacemos. Es la única variable de la que nadie debe escapar, y en la que todos nos parecemos —Aclaró más allá de que las circunstancias individuales de cada muerte sean tan variopintas como la vida de quien la había habitado. — No soy alguien que tienda a confiar con facilidad en las personas... ¡No es nada personal lo juro! Pero, pero, todavía no nos conocemos lo suficiente. De hecho es hasta imprudente que confíes en mi, eventualmente te decepcionaré y eso es natural. La expectativa es un arma peligrosa usada sin propósito o razón —Añadió suspirando.
La idea de encontrar un hogar lejos de la isla ¿Era siquiera posible? — Siempre que haya cortejos fúnebres que realizarse, hallaré un propósito y donde hallo un propósito hallaré un lugar... Mientras tanto me siento bien trabajando la madera, y la piedra. Soy alguien que con un martillo y un cincel se puede relajar tanto como tú al entonar una bonita melodía... Tambien se hacer casitas para los pájaros, y los pájaros tienden a cantar bonito también. Así que si bien no se ninguna canción, y no te puedo ayudar con eso...
—Se encogió de hombros. — Estoy seguro que con la madera te podré ser útil sin que tengas que morir antes de ello —Espetó finalmente. — ¿Cómo es tu capitán? Todavia no nos hemos cruzado... Eso me da un poco de ansiedad, ¿Me juras que es una buena persona?
