—Huh, así que son amigos los tres — no hubo sospecha de nada, en realidad es natural que pueda pensar algo así. Aunque la amistad parece no ser la palabra correcta ahí. La ha puesto porque no conoce una más adecuada, porque no puede ver una realidad que se esconde, no solo para ella, sino la mayoría — Oh, nunca me ha hablado de su familia. — es un tema que no toca, como si no existiera y hay tantas cosas de las que hablar, que en realidad no le importa tocarlo, porque además… ella tampoco tiene una tradicional y cada vez le parece menos lo que debería ser una familia.
Tomó la mano ajena, está cálida, por eso es que no dudó en avanzar un poco más, desde la punta hasta la palma avanzó con sus dedos, en un cosquilleo suave para ambos — ¿No será al revés? Después de todo, no puedo ver — se rió de la situación, porque su ceguera no es causa de dolor o llanto, ya no existe arrepentimiento. Simplemente lo ha aceptado como su realidad, una que no va a cambiar — Pero dentro de la casa estaría bien — sostuvo la canasta con un brazo, no es tan grande como para que sea problema y carga con flores, que las mismas a penas dan peso.
Asintió, notando como la puerta lanza ese chillido suave, mientras la madera del piso produce otro sonido. Se movió con tranquilidad, porque ha aprendido por donde andar — Si, me dijo que se la habían prestado. — caminó sin tanto cuidado, contando los pasos hasta la mesa. Una vez se encontró enfrente dejó el recipiente hecho de madera y se volteó al hombre — ¿Es raro que tenga compañía? Siempre me pareció una persona que debe estar rodeado de gente — su rostro mostró duda, porque con ella ha sido amable, más de lo necesario, pero tanto como le gusta.
—Pasa, ponte cómodo… creo que en la cocina hay algo para beber. Quizás hay un desastre, porque bueno Owen está intentando aprender a cocinar — una risa se le escapó con suavidad ante ese comentario, porque le gusta probar cosas nuevas, incluso si el pelirrojo dicen que no le han quedado buena ¡Qué importa! Todo lo que hace lo come sin problema, agradeciendo la intención.
—No me dijo que tendría visitas ¿De dónde se conocen? ¿Son cercanos? — se mostró curiosa por el pasado de alguien que aprecia, quizás es la esperanza de saber más y conocer un lado que aún no se atreve a mostrar — ¡Qué torpe! No te he preguntado tu nombre, creo que sería bueno saber con quién hablo — juntó sus manos y avanzó con cuidado al sillón, usando su mano para trazar su silueta. Incluso si recuerda cosas de la casa, no la conoce de memoria.
—Mi nombre es…
Se sentó finalmente y pensó bien las palabras que dirá, porque es la primera vez que se lo dice a alguien más ¿Debería? ¿Y si piensa que es ridículo?
—Gwendolyn… — carraspeó luego de decir su nombre, porque es raro, pero si lo ha pedido es para usarlo — Yang…
Apretó de manera suave el vestido en la zona de los muslos para calmar el nerviosismo. Uno que no sabe por qué está ahí, si no ha hecho nada malo. Es lo normal cuando la gente se vuelve familia y quiere permanecer junta ¿No?
—M-Mucho gusto
¿Para mí o para tí?
Tomó la mano ajena, está cálida, por eso es que no dudó en avanzar un poco más, desde la punta hasta la palma avanzó con sus dedos, en un cosquilleo suave para ambos — ¿No será al revés? Después de todo, no puedo ver — se rió de la situación, porque su ceguera no es causa de dolor o llanto, ya no existe arrepentimiento. Simplemente lo ha aceptado como su realidad, una que no va a cambiar — Pero dentro de la casa estaría bien — sostuvo la canasta con un brazo, no es tan grande como para que sea problema y carga con flores, que las mismas a penas dan peso.
Asintió, notando como la puerta lanza ese chillido suave, mientras la madera del piso produce otro sonido. Se movió con tranquilidad, porque ha aprendido por donde andar — Si, me dijo que se la habían prestado. — caminó sin tanto cuidado, contando los pasos hasta la mesa. Una vez se encontró enfrente dejó el recipiente hecho de madera y se volteó al hombre — ¿Es raro que tenga compañía? Siempre me pareció una persona que debe estar rodeado de gente — su rostro mostró duda, porque con ella ha sido amable, más de lo necesario, pero tanto como le gusta.
—Pasa, ponte cómodo… creo que en la cocina hay algo para beber. Quizás hay un desastre, porque bueno Owen está intentando aprender a cocinar — una risa se le escapó con suavidad ante ese comentario, porque le gusta probar cosas nuevas, incluso si el pelirrojo dicen que no le han quedado buena ¡Qué importa! Todo lo que hace lo come sin problema, agradeciendo la intención.
—No me dijo que tendría visitas ¿De dónde se conocen? ¿Son cercanos? — se mostró curiosa por el pasado de alguien que aprecia, quizás es la esperanza de saber más y conocer un lado que aún no se atreve a mostrar — ¡Qué torpe! No te he preguntado tu nombre, creo que sería bueno saber con quién hablo — juntó sus manos y avanzó con cuidado al sillón, usando su mano para trazar su silueta. Incluso si recuerda cosas de la casa, no la conoce de memoria.
—Mi nombre es…
Se sentó finalmente y pensó bien las palabras que dirá, porque es la primera vez que se lo dice a alguien más ¿Debería? ¿Y si piensa que es ridículo?
—Gwendolyn… — carraspeó luego de decir su nombre, porque es raro, pero si lo ha pedido es para usarlo — Yang…
Apretó de manera suave el vestido en la zona de los muslos para calmar el nerviosismo. Uno que no sabe por qué está ahí, si no ha hecho nada malo. Es lo normal cuando la gente se vuelve familia y quiere permanecer junta ¿No?
—M-Mucho gusto
¿Para mí o para tí?
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