11-10-2025, 05:35 PM
(Última modificación: 11-10-2025, 05:37 PM por Maki D. Zen'in.)
Los Gyojin abundan en esta isla, el que tiene en frente seguro es uno de varios, probablemente anden más cerca, no puede bajar la guardia, no sin armas que puedan ser efectivas con ellos. su karate es legendario y un solo golpe mal recibido puede mandar a uno a conocer a los angelitos. Maki ahora si sentía que se le partía la cabeza con el dolor. Uker le regañaría por o perder la mercancía si estos se agrupaban y al final le robaban algo o por el contrario por bajar la guardia estando al cuidado del barco. —Vamos… no tienes por ahí a algún banco de peces que asaltar o un cangrejo moribundo al cual comerte por otro lado?— Quiso distraer un poco al pescado con patas.
Su postura de combate… Maldición… a puño limpio?, era fastidioso, le dolerían después los dedos, la mano y quizás no podría bloquear correctamente cada golpe… apretó los dientes y se preparó. Esquivar el primero, quizás derribarlo y correr por su guitarra para desenfundar su arma. Con ella seguro no sería problema hacerlo sashimi… estaba un poco lejos la distancia, pero nada que con la motivación del miedo a morir no pudiera cubrir.
La criatura se acercó rápidamente con pocos pasos y sin decir más que agua va, el golpe es rápido, contundente, directo… Maki apenas puede reaccionar y el golpe a la velocidad del rayo le impacto directo… podía verse a si misma recibiéndolo, provocando que sintiera como su cerebro rebota en su propio cráneo y hace que todo se vuelva negro. Solo alcanza a lanzar una maldición acompañada de una llamarada de sangre que sale de su boca manchando sus dientes y su rostro… al caer al suelo rueda en parte por la inercia y por su propia voluntad para alejarse lo más que pueda… es rápido… demasiado.
Su segunda acción, fue igual de brutal, ella solo pudo levantarse, ordenar sus ideas y limpiarse la sangre con el dorso de la mano. Esta lluvia de patadas, puntapiés solo pudo ser esquivada con gran temor por parte de ella. Pero no se rendiría. Solo pudo detener a la maquina de patear cuando estuvo acorralada de espaldas al puerto… la salida el mar… no… si caía al agua… su akuma… podría morir. Lejos de ayudarle varios pescadores y comerciante empezaron a aplaudir por lo que veían… parecía ser algo común que entraran al puerto y le partieran la madre a algún marinero… esta vez le toco a ella.
—Que hacen ahí mirando estúpidos… tendré que encargarme yo misma… gracias por nada.— Les escupió a los “Espectadores” mientras la criatura destruyo una de las cajas con una tremenda patada. Woa… su potencia… no tenia opción. Su piel comenzó a volverse de un tono verdoso… sus ojos se cambiaron a los de un reptil, amarillentos, sedientos de sangre… será prudente defenderse de esta criatura con todo su poder?... quizás no. —80.000 berris y una cerveza fría al idiota que acabe con esta criatura!— Ofreció Maki, desarmada pero no indefensa.
Su postura de combate… Maldición… a puño limpio?, era fastidioso, le dolerían después los dedos, la mano y quizás no podría bloquear correctamente cada golpe… apretó los dientes y se preparó. Esquivar el primero, quizás derribarlo y correr por su guitarra para desenfundar su arma. Con ella seguro no sería problema hacerlo sashimi… estaba un poco lejos la distancia, pero nada que con la motivación del miedo a morir no pudiera cubrir.
La criatura se acercó rápidamente con pocos pasos y sin decir más que agua va, el golpe es rápido, contundente, directo… Maki apenas puede reaccionar y el golpe a la velocidad del rayo le impacto directo… podía verse a si misma recibiéndolo, provocando que sintiera como su cerebro rebota en su propio cráneo y hace que todo se vuelva negro. Solo alcanza a lanzar una maldición acompañada de una llamarada de sangre que sale de su boca manchando sus dientes y su rostro… al caer al suelo rueda en parte por la inercia y por su propia voluntad para alejarse lo más que pueda… es rápido… demasiado.
Su segunda acción, fue igual de brutal, ella solo pudo levantarse, ordenar sus ideas y limpiarse la sangre con el dorso de la mano. Esta lluvia de patadas, puntapiés solo pudo ser esquivada con gran temor por parte de ella. Pero no se rendiría. Solo pudo detener a la maquina de patear cuando estuvo acorralada de espaldas al puerto… la salida el mar… no… si caía al agua… su akuma… podría morir. Lejos de ayudarle varios pescadores y comerciante empezaron a aplaudir por lo que veían… parecía ser algo común que entraran al puerto y le partieran la madre a algún marinero… esta vez le toco a ella.
—Que hacen ahí mirando estúpidos… tendré que encargarme yo misma… gracias por nada.— Les escupió a los “Espectadores” mientras la criatura destruyo una de las cajas con una tremenda patada. Woa… su potencia… no tenia opción. Su piel comenzó a volverse de un tono verdoso… sus ojos se cambiaron a los de un reptil, amarillentos, sedientos de sangre… será prudente defenderse de esta criatura con todo su poder?... quizás no. —80.000 berris y una cerveza fría al idiota que acabe con esta criatura!— Ofreció Maki, desarmada pero no indefensa.

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