[Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico
#32
El aire olía a pólvora, a sudor y a gloria, una mezcla que siempre me supo a victoria. Entre el humo y los gritos, mi risa resonaba —WUAWUAWUAWUA—, rebotando entre las paredes destrozadas del bar como el último acorde de una canción prohibida, mientras el eco de esa carcajada era todo lo que quedaba de la diablesa que pateó al mismísimo DaSilva y vivió para contarlo. Bueno, casi pateó. 

Aún podía sentir el ardor en el vientre donde su maldita gota me alcanzó, un recordatorio de que la arrogancia también duele, pero qué sería de mí sin ella. El dolor me mantenía viva, alerta, hermosa incluso en mi miseria. Al fin y al cabo, las cicatrices son solo joyas que no se quitan, encogida todavía, del tamaño de una botella de ron, una proporción perfecta, si me preguntan, iba aferrada al hombro izquierdo de Rosse, mientras Alana se aferraba al derecho, desde esa altura, el mundo se veía distinto, las luces rotas del bar se mezclaban con los primeros destellos del amanecer, y por un momento juré que estábamos volando y quizás, solo quizás lo hacíamos.

—¿Escuchas eso, Rosse? —grité, alzando mi diminuta copa invisible— ¡No son abucheos, son aplausos con resaca! WUAWUAWUAWUA —mi carcajada resonó por encima del caos, tan fuerte como podía permitirme mi cuerpecito encogido mientras el paso de Rosse era firme, casi teatral, como si el mundo fuera su escenario y el fin del mundo, su último acto. Yo la veía avanzar y sentía una electricidad subir por mis huesos. Esa mujer irradiaba un tipo de locura que me resultaba adictiva, la clase de fuego que te quema pero te hace reír mientras ardes.

Abajo, los guardias vociferaban órdenes, los perros del Gobierno ladraban con rabia, y aun así, ninguno de nosotros corría como fugitivo, sino que caminábamos como estrellas después del espectáculo, brillando incluso en la retirada, y yo, la quiue podía volverse la más pequeña del grupo, me sentía enorme, no por mi tamaño real, sino por lo que había hecho, por lo que habíamos hecho. —¿Sabes qué, capi? —, porque si, ya era mi capitán, lo habia prometido y yo cumplo con mis promesas, dije, dándole un golpecito con el puño a su cuello, apenas una caricia —Creo que hoy nací dos veces, una cuando abrí los ojos y otra cuando cerraste los de ese maldito DaSilva, aunque haya sido solo por un momento. —

El viento del amanecer nos envolvía, y con cada paso hacia la libertad, el dolor se transformaba en orgullo, miré hacia atrás una última vez, viendo cómo el bar se hacía pequeño, como una vieja botella vacía después de una buena noche. —Brindemos por eso, por los que nos llamarán criminales y por los que nunca olvidarán que una diablesa en miniatura les pateó el ego —dije mirando a Alana, riendo de nuevo, con esa risa tan mía, tan escandalosa que incluso los marines la escucharían al otro lado del puerto.

El sol nos alcanzó, dorando nuestros cuerpos, y por primera vez, no sentí miedo de brillar, me acomodé en el hombro de Rosse durante un momento, luego cerré los ojos y susurré, con la voz arrastrada de quien ya tiene ron en la sangre —Piratas del Cabaret, ¿eh?... Qué nombre más hermoso para una locura tan divina. — Me tiré del cuerpo de Rosse como quien se lanza de un precipicio y aumente el tamaño de mi cuerpo para volver al tamaño real. —Yo soy Mercedes, Mercedes Benz—  Y así, entre risas, cicatrices y promesas, la diablesa diminuta se dejó llevar por la brisa, convencida de que el mundo pronto sabría su nombre.


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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - por Mercedes Benz - 11-10-2025, 08:27 PM

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