La División desembarca [Llegada, P.A.]
#3
Kibai dormitaba tranquilamente sobre el bauprés del Royal Quiver, nombre que finalmente habían decidido poner a la nave, cuando la voz del Sargento Redgrave se escuchó desde la zona del timón.

"¡Tierra a la vista! ¡Nos acercamos a la Isla del Kárate, División!"

El mink abrió levemente un ojo, para observar como en el horizonte se dibujaba ahora la línea de costa de una isla, con una enorme montaña que se elevaba hacia el cielo como el dedo pulgar de un gigante. Desperezándose, se puso en pie de un salto, antes de agarrarse a uno de los cabos del foque para inclinarse sobre el mar que surcaban en aquel momento. Las aguas mucho más cálidas de la zona, en comparación con Roshwan arrojaban brisas cálidas que le recordaban mucho más a su hogar natal, y el mink sintió una punzada de nostalgia momentánea.

Sin embargo, este no era momento para andarse con sensiblerías. La isla se acercaba rápidamente, y había mucho que hacer.  Kibai se apresuró a subir hacia los aparejos del palo mayor, haciendo gestos a sus compañeros en cubierta para que liberasen los cabos de las bitas para arriar el velamen a la mitad de su extensión, de tal manera que el Royal Quiver pudiese entrar en los amplios pantalanes de la Isla Kárate de manera segura.

Al irse aproximando más al puerto, el familiar ajetreo propio del lugar, sonido que tras varios días en alta mar llegó a los oídos de Kibai casi como algo extraño, los envolvió. Unido a ello, el fino olfato del mink captó a su vez aromas bastante diferentes a los de Roshwan. Cítricos, especias e incienso, olores muy diferentes a los que se había acostumbrado durante su estancia en la isla helada.

"Vaya, así que nuestro compañero se la ha pasado a gusto en esta isla al calorcito y nosotros pelándonos el culo de frío en Pushkin. Que mala pata" pensó Kibai mientras acababa de amarrar la vela de mesana al mástil.

 Siguiendo las indicaciones de Redgrave, el Royal Quiver fue conducido hasta uno de los amarres del puerto, dónde una vez soltada el ancla, quedó convenientemente asegurado. Kibai tomó un cabo y con un salto apoyándose en el borde del pasamanos de babor, aterrizó sobre los maderos del puerto para atar la nave al noray más cercano, antes de recibir de sus compañeros el extremo de la tabla de madera para bajar por fin a tierra.

Al ver a un sudoroso Redgrave bajar del Royal Quiver, mirando a ambos lados, seguramente buscando a su nuevo compañero, Kibai se le acercó.

"Entonces señor, ¿qué opina? ¿Se queda el carnet de navegante, o buscamos una academia por aquí?  dijo con un tono sonriente.

Lo cierto es que la nave había aguantado bien, aunque aquí y allá comenzaban a verse desperfectos: las jarcias ya estaban deshilachadas en varios puntos, y más de un mástil había soltado algún crujido más preocupante de lo que debería. Asimismo, los remiendos que tenían algunas velas habían tolerado bien el viaje, pero Kibai no estaba seguro de que fuesen a soportar los vientos huracanados que a veces podían soplar en la región del Grand Line.

"Y no soy un experto señor, pero me da que a nuestro barco no le vendría mal que le echasen un ojo... Si vamos a entrar al Grand Line, no quiero que una mala tormenta me devuelva a la situación en la que me encontraron..."
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: La División desembarca [Llegada, P.A.] - por Kibai - 11-10-2025, 09:37 PM

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