11-10-2025, 09:58 PM
La risita divertida de la mujer escapó junto a su propia timidez, en un modo que solo evitó su mirada, desviándola en otra dirección para pasar desapercibida. —Siempre he amado tus platos, Uker. Es que cocinas increíble… No puedo evitarlo. — Paseó sus delicadas manos por la comisura de sus labios, tratando de limpiar cualquier resto de comida que hubiera quedado, sin saber si se había limpiado de la forma correcta siquiera. Eso sí, sus ojos violetas regresaron a su amigo, con una sonrisa más suave y calmada. —No tienes ni idea de lo mal que me supo no volver a verte cuando te fuiste. Fue tan triste, se sintió todo muy vacío. El señor Jin tomó unos días en su lo que dice trabajo para acompañarme también. Te… — carraspeó, haciendo una pequeña pausa, algo tímida, volviendo a desviar la mirada. —Te extrañé… pero me alegra volver a verte, en serio.
La mujer se sintió calmada, podía percibir que su amigo seguía siendo el mismo, algo que había temido en un inicio a lo largo de los años. Sus manos se posicionaron tras su espalda, jugueteando con sus propios dedos. —No te preocupes, lo entiendo. De todos modos vendré a verte siempre que pueda, últimamente me han salido algunos pedidos más en mis cuadros, así que no me va del todo mal. No quiero molestarte, con ver que sigues siendo el mismo, estoy muy feliz. Cuando podamos quedar, estaré encantada de enseñarte todo lo nuevo, y de paso, hazme de modelo. Así podré dibujar tu carita bonita. — se rió divertida una vez más, ahora siendo distraída por el mismo Jin terminando su propio negocio, contemplándolo de reojo. —Parece que a él se le da muy bien eso, da miedo ser el dueño. — y a duras penas, poco después, la pregunta le cayó a la muchacha. Se vio confundida, contemplando a Uker. Su rostro, en un intento de estar pensativa, se volvió más serio, tratando de hacer memoria.
Su dedo derecho se elevó hasta debajo de su mentón, sus ojos se elevaron, en un intento de viajar en el tiempo. —Hmmm... No lo sé… era muy niña. ¿Quizás tendría diez? ¿Doce años…? Algo así. Sé que hacía donaciones antes de eso al orfanato, pero hasta esa edad, no lo vi en persona. La responsable del lugar solo dijo que alguien “tenía que verme”. Pensé que iban a adoptarme, sinceramente, pero resulta que era el seño-… digo, que era Jin. Dio miedo, ya sabes, con esa cara que tiene, quién no le iba a tener miedo. Hablaba muy poco, pero recuerdo que se veía sorprendido de verme. — se cruzó de brazos, cerrando los ojos, una vez más, en un nuevo intento de recordar más vívidamente ese momento. —Solo recuerdo que me miraba de arriba abajo, dijo algo… Espera, ¿qué dijo? — sus cejas se fruncieron, apretándose de modo que se concentraban algo más. —Dios, está muy difuso, no lo recuerdo, era muy niña. — abrió nuevamente los ojos, regresándolos a Uker. —Pero según tengo entendido, sí, siempre fue el que daba las donaciones, en un inicio como alguien anónimo, luego solo venía de visita más a menudo. No sé de qué trabaja, pero por lo que veo parece que serán cosas de comercios o algo así, solo hay que verle la cara de derrotado al dueño. — se acercó a la barra, tomando dos vasos de agua. Uno de ellos para sí misma, que bebió tranquilamente y otro para el mismo Uker. —Sí que es una sorpresa ver que se conocen. En realidad siempre quise presentárselos. Me ha cuidado como un padre desde que le conozco, aunque daba tanto miedo al principio. Jin es muy buen tipo, igual que tú. En serio, me hace feliz que dos de las personas que más me cuidaron se conozcan.
Jin, al fin separándose de su ya ganado “cliente”, se acercó a ellos en el momento que Uker llamó su atención. Sus ojos lo analizaron a él, con las cejas fruncidas, en absoluto silencio. Las manos se hallaban en sus bolsillos, pero acortó más las distancias con la mujer, a quien miró por algunos segundos más. Una vez más, en una sonrisa para nada característica en el yakuza, una sincera, cargada de amabilidad.
Sacó una de las manos de su bolsillo, sacudiendo su cabello, despeinándola. Akura lo miró, con las cejas fruncidas. —Ya te dije que no soy una niña.
—Siempre lo serás a mis ojos. — la única que nunca tocaría ni con un palo probablemente. Volvió su rostro, ahora más serio, hacia Uker, mirándolo con calma, retirando su pequeña cajita de tabaco y abriéndola para sacar uno nuevo. La despedida fue breve, tranquila, al menos cuando salieron del local. Jin ahora se sentía tenso, mas no lo demostraba físicamente, solo prestando atención a su propio cigarrillo consumiéndose. Fue él quien lanzó la bomba, mientras una nueva calada daba la bienvenida, el amarillo se volvía anaranjado y el desgaste se apreciaba en el cigarro. Aquella imagen calmada y tranquila con la que se había despedido de la mujer parecía haber desaparecido, muerto, como si nunca existiera, volviendo ya a su habitual personalidad defensiva.
Posiblemente la primera y única vez que mostraría interés por el contrario después del primer encuentro. Al menos por el momento.
La mujer se sintió calmada, podía percibir que su amigo seguía siendo el mismo, algo que había temido en un inicio a lo largo de los años. Sus manos se posicionaron tras su espalda, jugueteando con sus propios dedos. —No te preocupes, lo entiendo. De todos modos vendré a verte siempre que pueda, últimamente me han salido algunos pedidos más en mis cuadros, así que no me va del todo mal. No quiero molestarte, con ver que sigues siendo el mismo, estoy muy feliz. Cuando podamos quedar, estaré encantada de enseñarte todo lo nuevo, y de paso, hazme de modelo. Así podré dibujar tu carita bonita. — se rió divertida una vez más, ahora siendo distraída por el mismo Jin terminando su propio negocio, contemplándolo de reojo. —Parece que a él se le da muy bien eso, da miedo ser el dueño. — y a duras penas, poco después, la pregunta le cayó a la muchacha. Se vio confundida, contemplando a Uker. Su rostro, en un intento de estar pensativa, se volvió más serio, tratando de hacer memoria.
![[Imagen: ponv2DV.png]](https://i.imgur.com/ponv2DV.png)
—¿Desde cuándo dices…?
Su dedo derecho se elevó hasta debajo de su mentón, sus ojos se elevaron, en un intento de viajar en el tiempo. —Hmmm... No lo sé… era muy niña. ¿Quizás tendría diez? ¿Doce años…? Algo así. Sé que hacía donaciones antes de eso al orfanato, pero hasta esa edad, no lo vi en persona. La responsable del lugar solo dijo que alguien “tenía que verme”. Pensé que iban a adoptarme, sinceramente, pero resulta que era el seño-… digo, que era Jin. Dio miedo, ya sabes, con esa cara que tiene, quién no le iba a tener miedo. Hablaba muy poco, pero recuerdo que se veía sorprendido de verme. — se cruzó de brazos, cerrando los ojos, una vez más, en un nuevo intento de recordar más vívidamente ese momento. —Solo recuerdo que me miraba de arriba abajo, dijo algo… Espera, ¿qué dijo? — sus cejas se fruncieron, apretándose de modo que se concentraban algo más. —Dios, está muy difuso, no lo recuerdo, era muy niña. — abrió nuevamente los ojos, regresándolos a Uker. —Pero según tengo entendido, sí, siempre fue el que daba las donaciones, en un inicio como alguien anónimo, luego solo venía de visita más a menudo. No sé de qué trabaja, pero por lo que veo parece que serán cosas de comercios o algo así, solo hay que verle la cara de derrotado al dueño. — se acercó a la barra, tomando dos vasos de agua. Uno de ellos para sí misma, que bebió tranquilamente y otro para el mismo Uker. —Sí que es una sorpresa ver que se conocen. En realidad siempre quise presentárselos. Me ha cuidado como un padre desde que le conozco, aunque daba tanto miedo al principio. Jin es muy buen tipo, igual que tú. En serio, me hace feliz que dos de las personas que más me cuidaron se conozcan.
Jin, al fin separándose de su ya ganado “cliente”, se acercó a ellos en el momento que Uker llamó su atención. Sus ojos lo analizaron a él, con las cejas fruncidas, en absoluto silencio. Las manos se hallaban en sus bolsillos, pero acortó más las distancias con la mujer, a quien miró por algunos segundos más. Una vez más, en una sonrisa para nada característica en el yakuza, una sincera, cargada de amabilidad.
![[Imagen: HoOfaBZ.png]](https://i.imgur.com/HoOfaBZ.png)
—Cuídate, Akura.
Sacó una de las manos de su bolsillo, sacudiendo su cabello, despeinándola. Akura lo miró, con las cejas fruncidas. —Ya te dije que no soy una niña.
—Siempre lo serás a mis ojos. — la única que nunca tocaría ni con un palo probablemente. Volvió su rostro, ahora más serio, hacia Uker, mirándolo con calma, retirando su pequeña cajita de tabaco y abriéndola para sacar uno nuevo. La despedida fue breve, tranquila, al menos cuando salieron del local. Jin ahora se sentía tenso, mas no lo demostraba físicamente, solo prestando atención a su propio cigarrillo consumiéndose. Fue él quien lanzó la bomba, mientras una nueva calada daba la bienvenida, el amarillo se volvía anaranjado y el desgaste se apreciaba en el cigarro. Aquella imagen calmada y tranquila con la que se había despedido de la mujer parecía haber desaparecido, muerto, como si nunca existiera, volviendo ya a su habitual personalidad defensiva.
![[Imagen: TB7kAuG.png]](https://i.imgur.com/TB7kAuG.png)
—¿Desde cuándo la conoces?
Posiblemente la primera y única vez que mostraría interés por el contrario después del primer encuentro. Al menos por el momento.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
