La División desembarca [Llegada, P.A.]
#4
Stroud se cruzó de brazos al bajar a tierra, esperando a sus compañeros, retirándose el sudor de la frente con el dorso de la mano en un gesto descuidado, casi impropio de él. El aire estaba cargado de una humedad que hacía que hasta su respiración se sintiese más densa. El contraste entre la rigidez marcial de la División 84 y la energía despreocupada del puerto era evidente, incluso recién desembarcados. Nadie les echó demasiada cuenta; debían de estar acostumbrados a ver Marines de paso por allí, y abundaba esa actitud de no meter las narices donde no se ha llamado a uno. No parecía el tipo de isla en que fuesen a tener muchos problemas; si iban a lo que iban, estarían de camino a Samba en apenas unas horas. Stroud alzó una ceja ante el comentario de Kibai, negando con la cabeza. "Bueno, creo que no lo he hecho mal, ¿no?," inquirió, pasando la mano por el casco del Royal Quiver con delicadeza, como sintiendo la madera. Lo cierto es que, aunque iban a necesitar reparaciones, el navío aguantaba bien bajo su mando. "Sí, entra dentro de nuestros planes. Una vez lleguemos a Samba, buscaremos un buen lugar donde pegarle un repaso. Más vale que esté en plena forma cuando lleguemos al Grand Line," aseguró.

"Bueno, creo que Bertram ya se ha puesto en contacto con el recluta Moja, así que no debería tardar mucho en aparecer. No os acomodéis mucho; en cuanto aparezca, levantamos el ancla de nuevo," recordó, procediendo a caminar hacia los pequeños puestos de vendedores que abundaban por el puerto de la Isla del Kárate. Si ya en un lugar como Roshwan podía llamar la atención por su tamaño (y por su perenne falta de adecuado abrigo, todo sea dicho), allí no era muy distinto, aunque casi pasaba desapercibido cuando se aproximaba a grupos de luchadores y practicantes de artes marciales. Al cabo de apenas unos minutos, volvió al barco cargando un botecito de pintura y un pequeño pincel. Ambos parecían de segunda mano, pero no es que aquello le importase, había sido una ganga. De un saldo, se aupó y colgó del bauprés casi como un mono, para a continuación situarse sobre la cubierta de otro salto, sujetando el cubo de pintura con los dientes. Caminó hasta la  popa, de cuyo borde volvió a colgarse. Con un sorprendente pulso, extrajo el pincel, lo humedeció en la pintura y comenzó a rotular sobre el casco: Royal Quiver. No sabía cuánto les duraría aquel pobre navío, pero, mientras fuese, le darían la digna vida de un barco de la Marina, con todas las letras.


[Imagen: 0DfgOWt.jpeg]


Cuando finalizó, volvió junto con Kibai. "Bueno, esperemos que dé tiempo a que se seque," se limitó a comentar, mientras, a lo lejos, monjes-guerreros cargaban sacos de arroz junto a los marineros, y decenas de animales domésticos los rondaban, esperando algo de comer. El lugar parecía realmente interesante, y estaba seguro de que, en otras circunstancias, podría aprender mucho de aquellos combatientes. Lamentablemente, los tiempos eran los que eran, y las órdenes eran, también, las que eran. No había tiempo que perder.


Mensajes en este tema
RE: La División desembarca [Llegada, P.A.] - por Stroud Nanashi - 11-10-2025, 11:53 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)