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Isla del Karate
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Suroeste de la Isla
Propiedades Costeras: "Shiganshina"
![[Imagen: Obm18oi.png]](https://i.imgur.com/Obm18oi.png)
![[Imagen: 6ci74U2.png]](https://i.imgur.com/6ci74U2.png)
-¡Voy Gwen, espérame dos minutos!-
Habían dejado ropa colgada en el exterior a secar, habían hablado mucho de todo lo que tenían que decirse mutuamente y, absolutamente lo más importante: Se habían cerciorado, al menos Owen, de disfrutar de cada beso, cada abrazo, cada mimo y cada segundo acompañados hasta el inminente final que, como solamente las despedidas pueden ser, uno pierde parte de sí.
Y él, como se aseguro de confirmarle a su compañera, se iría sin su corazón. Porque le pertenecía a Gwen.
No necesitaba la tintura de su cabello, tampoco necesitaba fingir delante de ella e, incluso si Gwen tuviese su visión, mostraría su albinismo sin ningún atisbo de duda, pese a lo mucho que le avergonzase. Ya se había abierto demasiado a la mujercita como, para ahora, seguir buscando ocultar todos sus traumas; Pese a que seguiría una y otra vez teñido con ese característico y chillón rojo, sería genuino, a todas luces, con ella, hoy y siempre.
Ella le había llamado, en una noche que parecía prometer ser la última en...vaya-a-saber cuánto tiempo. Owen tenía un poder especial para intentar aminorar las situaciones difíciles (Por más que le destruyan por dentro) y si bien su rostro se mezclaba entre la nostalgia y el temor de saber cómo continuar a partir de ahora, se miró al espejo, mientras tenía ambas manos en los extremos del grifo del baño -La buscarás...tío. Esto no es el final. No seas cagón.- se hablaba a sí mismo, entre dientes, con un murmullo solo perceptible para sí mismo.
Se sentó al otro costado del colchón, viéndola cómo, en cuanto se aproximaba, ella volteaba con esa actitud tan diferente a como cuando la conoció. Se enterneció en cuanto observó a esa mujercita que parecía casi de fantasía, se la sentía incómoda...y cómo no estarlo: La situación de Owen, desgraciadamente, era tan inminente que se le escapaba de las manos a ambos -Fue un día...complicado, seh.- podía escuchárselo entre agobiado y nostálgico, emitiendo un suspiro en el que solamente arrastró su cuerpo hacia adelante para quedar de perfil con la muchachita. La abrazó, en un silencio que parecía perpetuo, uno que solo podía ser invadido por algunas ranas y grillos que, acompañados con el sonido costero, trinaban y adornaban una escena en donde aquellos orbes celestes solo miraban hacia el techo, al vacío, sintiendo el cuerpo de su mujer favorita no solamente recostado encima de él, sino, mimándole, algo que...no pudo evitar apoyar su mejilla sobre la copa de la cabeza de ella. En su cabeza solo podía pensar en lo que perdería, en lugar...de aprovechar lo mucho que quería disfrutarla esta última vez.
Tenía que aprender a cocinar, sí. Toda su vida se había negado a ello no solamente porque le parecía una pérdida de tiempo, sino, porque simplemente con que cubriera su subsistencia le bastaría y sobraría...pero, ahora, había un fin detrás de aprender aquella profesión más allá de simplemente cubrir una necesidad básica: Impresionarla. Hacer platillos que, incluso, él teniendo los sabores atrofiados producto de una falta total de cuidado en su alimentación, no importaría en lo absoluto. Owen sabía que Uker Rackham era cocinero y, tal vez, podría enseñarle un truco o dos para que el reencuentro entre ambas almas separados por el destino cruel, cuando se unan, se fundan con más fuerza que antes -Te voy a hacer un menú de quince platos cuando nos volvamos a ver, ¿Sabes?- lo había leído en una revista local, acerca de menús de pequeños platitos que, cada uno, tenía sabores diferentes. Mientras decía aquello, llevaba su mano derecha hacia la mejilla de la muchacha, moviéndola un poco para que ambos rostro estuviesen enfrentados.
— Te voy a extrañar —
![[Imagen: HbvyYQN.png]](https://i.imgur.com/HbvyYQN.png)
-...yo no paro de pensar en lo mucho que lo haré, Gwen.-
Real, honesto, por más que duela, a ella no pensaba ni quería mentirle más. Su mirada, llena de desgano, demostraba lo poco que, incluso, quería que esa misma noche juntos no terminase, casi como si se fuese a obligar a quedar despierto hasta el alba si fuese necesario -Eres la mujer más hermosa, y más espectacular de todo el planeta. Serás una leyenda, no sé porque...siento que lo serás.- Porque ella era especial, demasiado. Estaba seguro, segurísimo, que más de uno vería que la muchacha tenía un don, que por más que buscase nivelarse con el resto, desgraciadamente, aquello no podría ser posible. Pese a todo, ella se veía...extrañamente inquieta, como si quisiese decir algo, confesar, hablar, se la veía con esa incomodidad que es fácilmente perceptible -¿Quieres...contarme al-"me gustaría..." fue rápidamente interrumpido, la mirada del muchacho se puso más atenta, más despierta, no aquella envuelta en el olvido y la frustración, sino, en la atención, con esos orbes celestes que tanto le caracterizan.
En cuanto se fue hacia él, a besarlo, sabía que estaba ocurriendo algo. ¿Gwen, evasiva? No conoció jamás a nadie tan frontal, directa y temeraria incluso con su condición tan particular. Para más inri, ahora, cuando se siente amenazada, es hasta más evidente su disgusto: Un frío extremo, atronadora, de esos que podrían gangrenarte la mano en un segundo salía de ella misma delatándola aún más. Ella...empezó a besarle con la misma intensidad que él lo había hecho en repetidas ocasiones, pero que jamás, jamás ella había comenzado. Owen, totalmente impresionado en cuanto sintió a su chica favorita en su boca, abrió los ojos con una sorpresa para empezar, progresivamente, a envalentonarse con ella, ¿Qué estaba pasando? Su corazón empezó a latir de emoción, su cuerpo empezó a estremecerse y, como un engranaje que cada vez gira más rápido, algún que otro jadeo empezaba a salir de entre ese contacto que se intensificó con velocidad. Owen había demostrado, en repetidas ocasiones, que era un chico repleto de intensidad y fulgor. ¿Que Gwen esté teniendo una iniciativa así? Fue...tan...deseado, que no pudo evitar llevar sus manos hacia el pecho de la muchacha mientras se giraba y colocaba encima de la muchachita, empujándola con la intensidad creciente de una situación que parecía inminente, soltándose solamente para que ambos pudiesen respirar.
En cuanto se fue hacia él, a besarlo, sabía que estaba ocurriendo algo. ¿Gwen, evasiva? No conoció jamás a nadie tan frontal, directa y temeraria incluso con su condición tan particular. Para más inri, ahora, cuando se siente amenazada, es hasta más evidente su disgusto: Un frío extremo, atronadora, de esos que podrían gangrenarte la mano en un segundo salía de ella misma delatándola aún más. Ella...empezó a besarle con la misma intensidad que él lo había hecho en repetidas ocasiones, pero que jamás, jamás ella había comenzado. Owen, totalmente impresionado en cuanto sintió a su chica favorita en su boca, abrió los ojos con una sorpresa para empezar, progresivamente, a envalentonarse con ella, ¿Qué estaba pasando? Su corazón empezó a latir de emoción, su cuerpo empezó a estremecerse y, como un engranaje que cada vez gira más rápido, algún que otro jadeo empezaba a salir de entre ese contacto que se intensificó con velocidad. Owen había demostrado, en repetidas ocasiones, que era un chico repleto de intensidad y fulgor. ¿Que Gwen esté teniendo una iniciativa así? Fue...tan...deseado, que no pudo evitar llevar sus manos hacia el pecho de la muchacha mientras se giraba y colocaba encima de la muchachita, empujándola con la intensidad creciente de una situación que parecía inminente, soltándose solamente para que ambos pudiesen respirar.
— Me gustaría que el primero fueras tú —
![[Imagen: mcUrrHC.png]](https://i.imgur.com/mcUrrHC.png)
-...-
Se petrificó, pero...esta vez, fue muy distinto a lo que ella siempre provocaba en su cuerpo. Siempre era estremecimiento, congelación, detener sus impulsos para volverlo alguien más controlado, más sensato, que aprendió a ser gracias a ella. No, esta vez fue totalmente al revés. La miró de arriba a abajo, era una muñeca absolutamente perfecta y él, agazapado encima de ella, solo podía pestañear con un deseo tan irrefrenable como lo que su cuerpo le estaba pidiendo. Entendió automáticamente a lo que se refirió, porque él quería que ocurriese exactamente lo mismo.
— Porque no quiero estar con nadie más.
-...no sabes las ganas locas que tenía de escuchar eso.-
-...no sabes las ganas locas que tenía de escuchar eso.-
Se abalanzó hacia ella, sin temor, porque su mujer favorita le estaba dando permiso para que aquello escale hasta el límite que ambos quisieran...y Owen, desde que tiene uso de razón, se muere por su compañera. Siempre se sintió...un poco extraño, por el hecho de estar sexualizándola, pero lo mucho que fantaseó con Gwen en su cabeza...no tiene ningún límite. La fantasía podía despedirse, porque prosiguió con aquel beso que se acompañó por un juego que, desde siempre, quiso hacer con ella -...solamente sígueme.- y, separándose mientras sentía el aliento que tenía ganas de devorarse, mantuvo una de sus manos en uno de sus pechos y, la contraria, viajó hacia la nuca de la chica, alzándola ligeramente para darle un beso suave y tierno detrás de otro, haciendo un caminito que iba desde la comisura derecha, un poco más abajo del mentón, mentón, y cuello, para darle una mordida que se mantenía intensa pero suave al mismo tiempo. Manteniendo aquel caminito, subió, volviendo al mentón, pero ahora dirigiéndose al lóbulo de su oreja, pudiendo sentir la intensidad de uno de sus colmillos, también. Se la quería comer, casi literalmente, desde hace demasiado tiempo.
La misma mano que viajó hacia la espalda de la muchacha no dudó en comenzar a desvestirla, pudiendo sentir la unión de su sostén que, debido a la destreza de sus manos, pudo liberar con facilidad sin soltar esa intensidad de caminos de beso que, buscando excitarla de todas las formas posibles, ahora, succionaba su labio inferior para querer devorárselo, tirando de él hasta que el propio músculo volvió a su lugar -Ojalá te pudiese comer, Gwen. Te devoraría por completo.- estaba intenso, mucho, dejando salir esa pasión que tanto lo califica y lo marca para absolutamente todo lo que dice, hace y piensa, pero queriendo marcar la línea de ayuda para que su mujer favorita, ciertamente, pudiese llenarse de coraje para seguirle sin miramientos, dejando salir todos sus deseos más ocultos -Podría intentar hacer algo...que te gustaría mucho.- y la verdad que carecía totalmente de experiencia, pero no perdería nada en intentarlo por primera vez.
Si ella se lo permitía, luego de aquellas palabras, comenzaría con el camino de besos que había empezado para, ahora, seguirlo por su pecho que buscó desnudar, yendo, beso tras beso, cada vez más abajo, y abajo, y abajo. Si ella sentía cosquilleos y actos reflejos producto de cada impacto, él, simplemente sonreiría con desafío, cada vez que le miraba ese rostro tan absurdamente hermoso que tenía...se ponía peor, más deseoso aún. Aún con la ropa inferior puesta, Owen besó el ombligo de ella, bajando con una lentitud bastante criminal, otra vez, beso tras beso -¿Sigo?- comentó, como si supiese la respuesta, pero quisiera escucharla de ella -No es aquí donde quiero parar.- jugaba, la quería obligar a que también se deje llevar por todas esas sensaciones tan locas que el cuerpo podía estar pidiéndole en ese instante, humectando sus labios con saliva y prosiguiendo para, incluso, levantar con el dedo índice la parte inferior de su ropa, y bragas, bajar un poco, besar justo en la ingle, y volver a soltar -Y como ese beso, y más, pueden haber más. Pídemelo.- si esto fuese un confesionario pecaminoso de la inglesia, ciertamente, el pelirrojo (Peliblanco) sería el demonio que te llevaría a la ruina.
Pero la noche es joven, todavía.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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