12-10-2025, 01:49 AM
(Última modificación: 13-10-2025, 10:28 PM por Rackham Uker.)
Día 24 de Otoño del Año 16
El viaje no podía haber sido más tranquilo. Ninguna lluvia demasiado potente los azotó, ningún rey marino se cruzó en su camino, y tampoco habían estado cerca de otras tripulaciones. Eso sí que le pareció extraño, pero agradecía poder evitar cualquier posibilidad de conflicto, incluso si era con otras tripulaciones piratas. - En menos de 5 horas estaremos en Samba, si es que el viento sigue acompañándonos -. Al menos eso podía asumir, solo debían mantener el camino recto y la velocidad que llevaban.
Fue en ese momento que algo se le ocurrió. Deseó con todas sus fuerzas tener una manera de llamarlos a todos incluso si él estaba en el timón y el resto en diferentes zonas del barco. Tal vez podría instalar algún sistema de sogas y campanas para hacer fácil su tarea. Fuera de esos pensamientos, el día despejado y que solo pudiera ver agua y más agua a donde sea que mirara le dieron los ánimos de realizar eso que se le ocurrió.
Con velocidad, descendió a la zona donde guardaban el alcohol, sacando de ahí un barril, así como una botella de ron. No tardó en llevar ambas cosas hasta la cubierta, para luego ingresar de nuevo al interior para buscar 5 vasos más o menos pequeños. Colocó las copas sobre el barril, boca abajo, para luego volver al interior del barco y gritar. - ¡¡TODO EL MUNDO AFUERA!! -. Supuso que podría al menos atraer su atención, si no los asustaba por el llamado repentino, por lo que regresó junto al barril a esperarlos.
En cuanto se reunieron, el capitán les explicó la idea que había llegado a su mente. - Pasaremos mucho tiempo juntos, debemos poner nuestras vidas en manos de nuestros compañeros, así como nuestros sueños -. Mientras hablaba, los invitó, con gestos de sus manos, a ocupar cada uno un lugar alrededor del barril. - ¿Qué tal si compartimos aquello que deseamos conseguir? Sin importar lo tonto o superficial que puedan llegar a creer que sea, me gustaría que todos podamos compartir nuestros sueños, así el resto podrá saber aquello a lo que aspiramos, aquello a lo que todos vamos a ayudar a alcanzar -. Al terminar su discurso, comenzó a dar vuelta los vasos, para luego servirles la bebida. - Y como no, terminar esta especie de ritual con un trago de alcohol en conjunto -.
Tal vez era una idea muy infantil, pero aún recordaba las historias que su madre le contaba, la forma en la que las tripulaciones, sean del bando que sean, buscaban unirse a través de diversos rituales.
- Y, para que no se sientan presionados, empezaré yo… si les parece bien -. Esperó alguna respuesta, algo de parte de esos 4 individuos que le dijera que podía hablar. Al tener la confirmación, su brazo se estiró para tomar uno de los vasos sobre el barril, manteniéndolo cerca de su cuerpo por el momento. - Perdí a mi familia de muy joven, el mismo día que mi pueblo fue destruido. Escapé desde ese entonces, evitando la muerte para al menos poder recordarlos -. Cerró los ojos al hablar, mientras que una sonrisa nostálgica apareció en su rostro mientras más les contaba. - Así que, lo que busco es algo que tal vez los haga dudar de mi sanidad. Deseo la inmortalidad, la capacidad de no envejecer, ya sea si tengo que consumir una fruta del diablo o encontrar la fuente de la juventud -. Abrió sus ojos, ahora pasando su mirada sobre cada uno de los miembros de la tripulación.
Vamos, no sean tímidos. ¿Quién sigue?
