12-10-2025, 03:07 AM
El viaje se había sentido tan eterno como poco apacible para el corazón alborotado de aquel muchacho que, incluso hacía muy tiempo, ya había tenido una confrontación directa e incómoda con el que sería un miembro de aquella tripulación tan dispareja y, bueno, no muy deseada por él. Debía empezar a asumir que esta sería su vida a partir de ahora y, si bien estaba resultando horroroso, asumirlo sería lo más maduro, inteligente y, por sobre todas las cosas, sano para su mente y corazón. ¿Cuántos días, meses o años estaría obligado a recabar todo lo necesario para (odiado por Owen) Jin Onizuka? Era demasiado difícil saberlo, más aún cuando ni siquiera el objetivo había iniciado.
Recostado, con esa vagancia que tenía en su cuerpo apenas puso un pie en aquella carabela, escuchó desde la ventana el estruendoso sonido de la grave voz del miembro fundamental de la tripulación. Owen, alerta, ya que aquello sonaba firme y decidido, no dudó en levantarse mientras que, apenas se cruzaba con sus compañeros de tripulación como Jensen o Maki, no dudó en realizar un pequeño gesto en el que alzaba los hombros, abría los párpados y mostraba ambas palmas apuntando al techo de madera, confundido y fuertemente intrigado de aquello que podría llegar a ser el llamado de alerta.
Cuando la intensa luz solar impactó contra el rostro del joven, ciertamente y mezclado un poco con el agobio que manejaba encima, no pudo evitar apretujar su rostro mientras llevaba una mano justo hacia la frente. El fulgor era intenso -Joder, cómo pega.- le resultó hasta inevitable decirlo, aproximándose hasta lo que sus ojos divisaron en un instante apenas se enfocaron -¿Qué...es...?- su rostro, confuso, extrañado, arqueó una ceja mientras volteaba nuevamente hacia atrás, buscando cierta complicidad con sus compañeros para acentuar aún más el gesto del desconocimiento del gesto que, ahora su capitán, buscaba para con ellos.
No demoró ni en lo más mínimo de quedarse alrededor de aquel barril, mientras que cuando alzó la mirada y dejó de prestar durante dos segundos a las palabras de su capitán, a la distancia, la divisó. Se veía pequeña, pero a cada instante que pasaba, la tierra firme del Reino de Samba cada vez era más real. Incluso, con sus ojos puestos en ella, la frase del hombre imponente y ciertamente muy hermoso resonó en su cabeza como un sonajero: "Pasaremos mucho tiempo juntos, debemos poner nuestras vidas en manos de nuestros compañeros, así como nuestros sueños" y la mirada del pelirrojo, ciertamente, no pudo mostrarse más decepcionada de aquello, desviándose hacia un lateral mientras escuchaba con mucha atención al hombretón de mechón blanco en su frente.
Llegó a balbucear aquello, porque jamás creería que podrían ellos ayudarle a hacer absolutamente nada. ¿No se trataba de que los piratas saquearan cosas, secuestraran mujeres, tomaran alcohol y vivieran una vida libre de reglas? ¿Acaso existía nobleza en el rubro de los individuos que querían romper el status quo? No solamente se impresionó y volteó automáticamente a ver a su hercúleo capitán de ojos claros, sino, que su rostro se quedó extrañado, escuchándole, debido a que poco a poco fue cediendo esa resistencia auto-impuesta para escucharle "de pe a pa" su historia, al igual que pensaba hacerlo con el resto de sus compañeros. Por más que tuviese una misión muy diferente a lo estipulado en lo grupal, ciertamente, que él se abriese con ellos y dijese un plan que resultaba tan disparatado como...ciertamente interesante, lo dejó fuertemente pensativo -¿Una...fruta del diablo?- no sabía porqué aquello le sonaba en demasía, ¿Acaso...? -¿Hay poderes...especiales? ¿Inmortalidad? ¿Gwen no enfría porque se comió a una diosa...?- un fuerte flashback, casi como si de una foto se tratase, le atacó, inolvidable para él cuando ella mordió esa especie de melón celeste gigante y que, al poco tiempo, estaba tan helada que le generó quemaduras por congelación en buena parte de su torso.
Owen se puso nervioso -¡!- automáticamente, despertando de un fuerte letargo en el instante que escuchó a su capitán no solamente contar su historia, sino que clavando sus orbes celeste brillante en una de las copas servidas allí delante. Frunció el ceño, la tomó, estaba nervioso (Y eso que el tiene una facilidad enorme para las interacciones sociales), pero, ¿Abrirse emocionalmente con prácticamente desconocidos? Era duro, doloroso, pero...necesario para seguir con todo aquello -Bueno, a ver...- llevó su mano derecha a la cabeza, rascándosela un poco y sacudiendo los mechones de su cabello -...pues yo...- levantó la vista, buscando los ojos de todos y cada uno de los miembros de su nueva tripulación, incluido, el capitán que...realmente, inspiraba mucho valor -...tal vez yo no estoy buscando la inmortalidad, pero si estoy buscando...varias cosas.- alzó aquella copa hacia adelante, con ojos que parecían tímidos y evasivos -He sido...muy pobre toda mi vida, y he tenido que buscarme la vida lleno de mala junta. Me volví...alguien muy odiado por los reyes de la isla donde nací, y mi sueño desde que tengo uso de razón era vengarme de ellos y derrocar a esa monarquía tanto daño me hizo a mi...y a mi madre.- desvió la mirada, como si estuviese intentando ocultar algo más -Pero...también estoy buscando a alguien.- su vista recuperó valor, como si fuese algo incluso más importante que lo anterior aunque a escalas diferentes -Conocí a alguien que quise mucho en Karate, vivimos juntos muchos meses y...tuvimos que separarnos para que yo siguiese mi aventura. Pero le prometí- frunció su ceño, ¡GUP!, tomando la copa del ron de una, sin siquiera haber terminado lo que estaba diciendo -que la buscaría por todo el mundo cuando finalmente logre lo que quiero. Le prometí que volveríamos- mientras hablaba, volvía a servirse otra copa -a continuar aquello- ¡GUP! otra vez -que habíamos dejado detenido por culpa del destino.- volvía a llenarla -Y si tengo que barrrrer todo el puuto mundo por ella- el alcohol empezaba a pegar, el fondo blanco no era una buena idea. ¡GUP!, devuelta, fondo blanco -lo vooooooy a hacer. Pero tú- tocó el centro del pecho del capitán, alzando la mirada mientras que el rubor subía por sus mejillas -Tú no la vas a connnnnocer, ¿Esstá claro?- su sonrisa, bobalicona, mostraba que la graduación alcohólica de la bebida, ciertamente, no era poca -Eresss el tipo más eeeeeespectacular de todo el pllllaneta, y no- tocó con el dedo índice -te voy a dejar- tocó con el dedo índice -que te la cruces, porque me la vas a quitar.-.
Un espectáculo propio de Owen Yang, pero, ciertamente, si había ternura en sus palabras, una donde, con una copa o dos, permitía ser mucho más honesto con aquello en lo que encadenaba a su corazón -Y Jennnnsen es la hostia. Quiero más ron, Maki, bebbbbe conmigo.-.
- ¡¡TODO EL MUNDO AFUERA!! -
![[Imagen: bc9b0851296b554b9a18faf300b98fae.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/bc/9b/08/bc9b0851296b554b9a18faf300b98fae.jpg)
-¿Qué pasó?-
Recostado, con esa vagancia que tenía en su cuerpo apenas puso un pie en aquella carabela, escuchó desde la ventana el estruendoso sonido de la grave voz del miembro fundamental de la tripulación. Owen, alerta, ya que aquello sonaba firme y decidido, no dudó en levantarse mientras que, apenas se cruzaba con sus compañeros de tripulación como Jensen o Maki, no dudó en realizar un pequeño gesto en el que alzaba los hombros, abría los párpados y mostraba ambas palmas apuntando al techo de madera, confundido y fuertemente intrigado de aquello que podría llegar a ser el llamado de alerta.
Cuando la intensa luz solar impactó contra el rostro del joven, ciertamente y mezclado un poco con el agobio que manejaba encima, no pudo evitar apretujar su rostro mientras llevaba una mano justo hacia la frente. El fulgor era intenso -Joder, cómo pega.- le resultó hasta inevitable decirlo, aproximándose hasta lo que sus ojos divisaron en un instante apenas se enfocaron -¿Qué...es...?- su rostro, confuso, extrañado, arqueó una ceja mientras volteaba nuevamente hacia atrás, buscando cierta complicidad con sus compañeros para acentuar aún más el gesto del desconocimiento del gesto que, ahora su capitán, buscaba para con ellos.
No demoró ni en lo más mínimo de quedarse alrededor de aquel barril, mientras que cuando alzó la mirada y dejó de prestar durante dos segundos a las palabras de su capitán, a la distancia, la divisó. Se veía pequeña, pero a cada instante que pasaba, la tierra firme del Reino de Samba cada vez era más real. Incluso, con sus ojos puestos en ella, la frase del hombre imponente y ciertamente muy hermoso resonó en su cabeza como un sonajero: "Pasaremos mucho tiempo juntos, debemos poner nuestras vidas en manos de nuestros compañeros, así como nuestros sueños" y la mirada del pelirrojo, ciertamente, no pudo mostrarse más decepcionada de aquello, desviándose hacia un lateral mientras escuchaba con mucha atención al hombretón de mechón blanco en su frente.
- ¿Qué tal si compartimos aquello que deseamos conseguir? Sin importar lo tonto o superficial que puedan llegar a creer que sea, me gustaría que todos podamos compartir nuestros sueños, así el resto podrá saber aquello a lo que aspiramos, aquello a lo que todos vamos a ayudar a alcanzar -.
![[Imagen: bb5f2389c8a00866d334684893b4def3.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/bb/5f/23/bb5f2389c8a00866d334684893b4def3.jpg)
-¿Ayudarme...a alcanzar?-
Llegó a balbucear aquello, porque jamás creería que podrían ellos ayudarle a hacer absolutamente nada. ¿No se trataba de que los piratas saquearan cosas, secuestraran mujeres, tomaran alcohol y vivieran una vida libre de reglas? ¿Acaso existía nobleza en el rubro de los individuos que querían romper el status quo? No solamente se impresionó y volteó automáticamente a ver a su hercúleo capitán de ojos claros, sino, que su rostro se quedó extrañado, escuchándole, debido a que poco a poco fue cediendo esa resistencia auto-impuesta para escucharle "de pe a pa" su historia, al igual que pensaba hacerlo con el resto de sus compañeros. Por más que tuviese una misión muy diferente a lo estipulado en lo grupal, ciertamente, que él se abriese con ellos y dijese un plan que resultaba tan disparatado como...ciertamente interesante, lo dejó fuertemente pensativo -¿Una...fruta del diablo?- no sabía porqué aquello le sonaba en demasía, ¿Acaso...? -¿Hay poderes...especiales? ¿Inmortalidad? ¿Gwen no enfría porque se comió a una diosa...?- un fuerte flashback, casi como si de una foto se tratase, le atacó, inolvidable para él cuando ella mordió esa especie de melón celeste gigante y que, al poco tiempo, estaba tan helada que le generó quemaduras por congelación en buena parte de su torso.
Owen se puso nervioso -¡!- automáticamente, despertando de un fuerte letargo en el instante que escuchó a su capitán no solamente contar su historia, sino que clavando sus orbes celeste brillante en una de las copas servidas allí delante. Frunció el ceño, la tomó, estaba nervioso (Y eso que el tiene una facilidad enorme para las interacciones sociales), pero, ¿Abrirse emocionalmente con prácticamente desconocidos? Era duro, doloroso, pero...necesario para seguir con todo aquello -Bueno, a ver...- llevó su mano derecha a la cabeza, rascándosela un poco y sacudiendo los mechones de su cabello -...pues yo...- levantó la vista, buscando los ojos de todos y cada uno de los miembros de su nueva tripulación, incluido, el capitán que...realmente, inspiraba mucho valor -...tal vez yo no estoy buscando la inmortalidad, pero si estoy buscando...varias cosas.- alzó aquella copa hacia adelante, con ojos que parecían tímidos y evasivos -He sido...muy pobre toda mi vida, y he tenido que buscarme la vida lleno de mala junta. Me volví...alguien muy odiado por los reyes de la isla donde nací, y mi sueño desde que tengo uso de razón era vengarme de ellos y derrocar a esa monarquía tanto daño me hizo a mi...y a mi madre.- desvió la mirada, como si estuviese intentando ocultar algo más -Pero...también estoy buscando a alguien.- su vista recuperó valor, como si fuese algo incluso más importante que lo anterior aunque a escalas diferentes -Conocí a alguien que quise mucho en Karate, vivimos juntos muchos meses y...tuvimos que separarnos para que yo siguiese mi aventura. Pero le prometí- frunció su ceño, ¡GUP!, tomando la copa del ron de una, sin siquiera haber terminado lo que estaba diciendo -que la buscaría por todo el mundo cuando finalmente logre lo que quiero. Le prometí que volveríamos- mientras hablaba, volvía a servirse otra copa -a continuar aquello- ¡GUP! otra vez -que habíamos dejado detenido por culpa del destino.- volvía a llenarla -Y si tengo que barrrrer todo el puuto mundo por ella- el alcohol empezaba a pegar, el fondo blanco no era una buena idea. ¡GUP!, devuelta, fondo blanco -lo vooooooy a hacer. Pero tú- tocó el centro del pecho del capitán, alzando la mirada mientras que el rubor subía por sus mejillas -Tú no la vas a connnnnocer, ¿Esstá claro?- su sonrisa, bobalicona, mostraba que la graduación alcohólica de la bebida, ciertamente, no era poca -Eresss el tipo más eeeeeespectacular de todo el pllllaneta, y no- tocó con el dedo índice -te voy a dejar- tocó con el dedo índice -que te la cruces, porque me la vas a quitar.-.
Un espectáculo propio de Owen Yang, pero, ciertamente, si había ternura en sus palabras, una donde, con una copa o dos, permitía ser mucho más honesto con aquello en lo que encadenaba a su corazón -Y Jennnnsen es la hostia. Quiero más ron, Maki, bebbbbe conmigo.-.
Es increíble lo que el alcohol hace. Gwen es ciega, ¿Cómo vería lo hermoso que es Uker Rackham? Bueno, seguramente eso nunca sería una barrera.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
