12-10-2025, 07:59 AM
¿Desperdicio?
¿Qué es un desperdicio?
Su pequeño tic no es algo con lo que busque lastimarse, solo es una mala costumbre aprendida quien sabe cuándo, pero que nunca le ha hecho daño, además, aunque llegara a herirse con ello, él mismo conocía mil y un métodos que podía usar para curarse. Curioso le parecía que alguien más se preocupara por algo tan insignificante. Se encogió de hombros, sus motivos tendría el pelinegro para “preocuparse” así.
—Bien, que se repita entonces, tal vez la próxima vez pueda entrenar para no cansarse tan rápido —comentó de manera casual, con una voz que parecía la de alguien hablando con un socio de negocios y no con un amante fortuito. No buscaba herir su orgullo, tampoco hacerlo ver como menos, simplemente, expresó en voz alta lo que pensó…como muchas otras veces lo hacía, siempre sin medir las consecuencias de sus palabras.
—Sí, lo sé —. El tema de su próximo encuentro sexual había quedado saldado y, con ello, ahora venía el tema importante, lo que lo trajo a este salón VIP en primera instancia: el tráfico de órganos. —Siempre procuro que mis productos se conserven en excelente estado. Nadie me contrataría si no fuera el caso —. Volvió a tomar el frasco con la meta, el olor se le hizo ahora mucho más necesario y, con cada inhalación, el confort se instalaba en su cuerpo. El aroma hacía que su mente no divagara tanto, además, inconscientemente, le recordaba a algo o a alguien, nunca pudo decir el qué exactamente, pero su necesidad por sentir la relajación que le daba a su cuerpo era real, tanto como esa tos ajena que escuchó y que lo hizo fruncir el ceño.
—¿Sabe usted? Detesto a los fumadores…como producto, claro…son pésimos…la gente suele creer que el humo solo afecta los pulmones, pero es como un cáncer, su daño afecta otros órganos valiosos —. Alejó de su nariz el frasco de menta y bajó sus ojos para mirar el contenido, perdiéndose en el tono transparente del líquido. En su cabeza ordenaba sus palabras… ¿Cuál era la mejor forma de decir lo que tenía en mente? Sonrió al darse cuenta de que estaba siendo condescendiente… ¿Para qué maquillar la verdad? Levantó su cara para ver los ojos oscuros del pelinegro. —Que curioso…ese mal hábito suyo lo puede llegar a enfermar horriblemente, pero a la vez libra de gente como yo. Ningún traficante que se precie lo tocaría a usted.
Se levantó de su asiento y cerró el frasco de menta antes de empezar a arreglar su camisa como era debido, colocarse su camisa y peinar su cabello hasta que quedara como si nada hubiera ocurrido…bien, tal vez eso era pedir mucho, pero al menos tenía la decencia de intentarlo.
—¿Crees que puedo salir a la calle con esta pinta? —Esperó a una respuesta afirmativa de parte del otro hombre antes de tomar las gafas dañadas y meterlas de regreso en el bolsillo de su chaqueta, todo mientras escuchaba el comentario ajeno sobre la óptica. Parpadeó un par de veces antes de entender lo que decía… ¿Tardar en llegar? No, él no quería a alguien de inmediato. —Eso no será necesario, Jin…puedo esperar, mis lentes no son prescindible, son un mero adorno…con ellos pueden tomarme más en serio, pero mi vista es perfecta —. Pasó la mano por su cabello y dejó escapar una sonrisa de autosuficiencia…al menos su vista era un sentido del cual podía presumir.
—No, no me parece demasiado pronto. Lo contactaré usando un den den mushi o puede enviar a alguno de sus hombres mañana al mismo sitio en donde me encontraron la última vez —. En su consultorio, por supuesto. —Tendré lista una hoja con los detalles de nuestro próximo encuentro: fecha, hora y lugar…aunque le adelanto que tal vez sea a final de semana y en horas de la noche, si eso le parece bien —. Recogió su maleta, todo el negocio le parecía más que saldado por ahora, no tenía más que hacer ahí.
