Hate the sin, love the sinner. - Pasado Social +18
#4
Owen estaba extasiado del gusto. Honestamente y desde el fondo de su corazón, pensó que faltaría mucho tiempo para que, al menos Gwen, quisiese dar el primer paso para algo así. Ella era absolutamente hermosa, con un cuerpo tan escultural que, la única vez que lo mostró, dejó al peliblanco sin aliento, incluso, teniendo el corazón tan reventado como lo tenía. No es que la muchacha era simplemente hermosa, era como si hubiesen tenido una joya dentro de una caja de cristal y tapada con una manta, viendo que, detrás de ella, había un cuerpo tan pecaminoso como lo podría ser el muchacho que se le encontraba agazapado encima.

Al igual que el chico se había puesto más demandante y lleno de peticiones con la chica (A la cual buscaba forzar a que cediera al pecado que tanto su religión buscaba evadir), ella también lo hizo: Juntar sus manos, para sentir su contacto con más firmeza -Obvio.- la faceta más...erótica, del pelirrojo, parecía salir a flote, una que controlaba perfectamente hasta, bueno, el inminente estallido que los vincularía mucho más de lo que ya lo estaban. Deslizó una de sus manos que, progresivamente y acariciando su brazo en el proceso, llegó hasta la palma de la chica, entre-lazándola y aferrándose con intensidad a ella. No era ese agarre tierno tan característico de ambos, sino, uno que ejercía presión, apretándole un poco los músculos del dorsal de la palma de la muchacha. Owen estaba tan, tan encantado con Gwen y la deseaba tantísimo que quería volverla loca, demostrarle hasta qué podría ser capaz solamente por verla disfrutar y que empiece a sentir todo lo que su cuerpo podía empezar a pedirle, centímetro a centímetro recorrido.

No había cosa que más estuviese incendiando los instintos más animales del peliblanco que verla retorcerse de gusto o, simplemente, ver esa timidez que era una carta de invitación a que deje disfrutar del cuerpo de la chica, sintiendo como su temperatura corporal y corazón, debido a los nervios y al falso coraje que también estaba forzando para mantener a la muchacha con tranquilidad, aumentaba sin cesar, incluso, descubriendo todo aquello por primera vez...y disfrutándolo como un loco. Verla retorcerse, incomodarse en cierta manera, todo aquello estaba haciéndole sentir más y más deseoso, una espiral que giraba incontrolable en su cabeza y hacía que todo el calor en su entrepierna, a cada segundo, se incrementase a niveles escandalosos; Ya solo tenerla así era tan escandaloso para su ser que le hacía sentir en un sueño húmedo, ¿Y si realmente lo estaba? No importa, no iba a querer despertarse.

Una pequeña sonrisa se escapó de sus labios, alejándose provisionalmente de la chica para, arrodillado frente a ella, empezar a quitarse la camiseta que iba a usar como pijama, dejando su torso completamente desnudo y, usando ambas manos como impulso, pegar su entrepierna con la de la chica, terminando con ambas palmas pegadas a los lados de los hombros de Gwen. Con su espalda encorvada hacia adentro, empezó a frotarse, una y otra vez, subiendo y bajando, quería que ella se derritiese de ganas así no fuese a interferir en lo más mínimo con lo que estaba aconteciendo. Ojos entre-cerrados, la mordida de su labio inferior mientras la miraba retorcerse, todo eso haría que el contacto de sus ingles se estrechase mucho más producto de la excitación y, realizando media flexión para pegar su torso desnudo con el que aún tenía las ropas de la muchacha, a dos milímetros del rostro de su mujer favorita, prosiguió -Me moría de ganas de hacerte mía. Me- capturó su labio inferior otra vez, tirando de él para que este volviese a su lugar -moría.- porque era cierto, impensable la cantidad de veces que el chico había fantaseado con ella y que finalmente pudo darse.

Prosiguió, usando esa media flexión con una de las manos que aún los mantenía unidos con mucha intensidad para, pegando sus torsos, llevase la mano hacia el extremo inferior de las ropas de la muchacha, levantándola y buscando que, con un poco de esfuerzo en conjunto, quedasen ambos desnudos de la cintura para arriba. Pegados, podía sentir el corazón inquieto de una Gwen inexperta conjunto al nervioso del peliblanco que parecía saber perfectamente qué hacer, pero no, solo pensaba en todo aquello que a él que la provocase una y otra vez. Tal vez se iban a separar, pero iba a hacer ese momento inolvidable para ambos, sin dejar de balancearse hacia arriba y hacia abajo en la unión de sus sexos, una y otra vez.

Siguió con lo que había empezado antes y, ahora, sintiendo todo el cuerpo desnudo y escultural de Gwen, alzó su columna solo para verla unos segundos. Entrecerró sus ojos y se puso aún más loco de lo que ya lo estaba -No vi nada más perfecto que tú, Gwen.- porque era tan escultural, tan preciosa, con una figura tan definida y estilizada que era hasta sorprendente, bendita con la belleza y la estructura física de una modelo de tamaño más compacto, oculto entre toneladas de ropa abombada la mayoría de las veces. Besó su cuello, una pequeña succión en el mismo, y prosiguió, poco a poco, otra vez, hacia abajo, sin soltarse ni un solo segundo de la mano que les unía.

Quedaba la parte inferior, una que había tentado pero que no había movido hasta ahora. Con su mano libre, enganchado como si fuese de una cornisa, empezó a tirar hacia abajo de la misma mientras buscaba la cooperación de la muchachita alzando sus nalgas para que fuese más sencillo. En cuanto vio lo que había atrás de la misma, la baba empezó a caérsele y la excitación en todo su cuerpo empeoró, porque si ella era una muñeca, su sexualidad era, cuanto menos, perfecta -Vas a derretirte del gusto esta noche. Te haré...- con su mano liberada, sin quitarle un solo segundo de encima a la entrepierna de su mujer favorita, enroscó el brazo sobre la pierna derecha de la chica, aferrándola y trayéndola consigo con un poco de fuerza mientras se tumbaba suavemente para tener aquello justo delante de su nariz -...hacer...que esta noche...- y, con un tierno beso húmedo, apoyó sus labios justo sobre aquello que sobresalía por encima de los labios de su parte femenina, otra vez.

Pegó su rostro con energía, como si se estuviese envalentonando a hacer algo, incluso, más fuerte, apretándose consigo toda la entrepierna de la chica sobre él. Jugueteando con su lengua, al igual que empapaba una y otra vez sus labios, empezó a pasar la punta de la misma por la comisura que unía ambos labios de la muchacha de arriba hacia abajo, creando un círculo que terminaba, finalmente, en una succión un poco más intensa en lo sobresaliente de la parte superior de la mujer, una en la que se empezó a obsesionar en el instante que la veía retorcerse con un sufrimiento que, seguramente, tenía que estar inundado de placer. Solo se separó para tomar aire, aquello era realmente mucho más difícil de lo que pensaba -...no te la puedas olvidar nunca más.- para poder terminar con la frase que había empezado. Sabía que en las palabras también había seducción, porque a él no le bastaba con que ella simple y llanamente le dijese "que quería ser el primero", no. Quería que babeara, se retorciese hasta que colapse y muestre lo más visceral de ella, casi forzándolo a que deje de provocarle. La noche recién había empezado, la atrajo hacia ella aún más, volviéndose a pegar con intensidad mientras que, con su boca, ahora, jugaba mucho peor que antes, aumentando la frecuencia de las lamidas y las succiones que, incluso, hacían que su lengua se adentrase hacia sus labios, sintiendo la humedad y un sabor que jamás había podido creer que encontraría dentro de los mismos, uno que le excitó aún más de lo que ya lo estaba haciendo. Había sido capaz de contener sus deseos para con ella (A veces, porque muchas otras le dejó bien en claro lo mucho que quería tenerla como la tenía), pero, esta vez, iba a dejar volar su imaginación. No le importaba su placer, sino, que ella colapse del gusto y que vea que, dentro del pecado, también hay algo tan morboso como repleto de placer.

El sudor estaba empezando a hacer efecto en ambos, al igual que el ambiente que, progresivamente, se iba caldeando demasiado, haciéndole sudar y abandonar gotas desde la punta de los mechones de su cabello, al igual que sus músculos, tensados por los nervios y el deseo, se mantenían allí debajo, sin parar de usar su lengua que, incluso, usando ahora no la punta, sino, el cuerpo entero de su lengua, pasaba una y otra vez por cada centímetro del sector de la entrepierna de la chica. Apretó aún más la mano que aún los mantenía aferrados, como si fuesen uno, pero quería hacer estallar el cuerpo de la chica, pase lo que pase, ya que ella no era la santificada devota que había conocido meses antes. ¿Habrá sido su culpa? -Voy a dejarte grabado en tu cuerpo todo esto, para que no lo puedas olvidar ni una sola noche, Gwen.- empezó a penetrar, una y otra vez, con la boca amplia y con movimientos espirales, ascendentes y descendentes, todo el sexo de la muchachita con su boca, de forma reiterativa y muy provocadora. A cada convulsión, cada movimiento que le hacía retorcerse, Owen, por el contrario, se aferraba más al muslo de la muchacha, atado como si fuese a caerse. A veces, solo para comprobar que estuviese haciendo lo correcto, alzaba la vista, viendo el rostro de la mujer más hermosa del planeta extasiada -¿Qué te pide tu cuerpo?- le preguntó, como si supiese perfectamente la respuesta -Dímelo.- la iba a obligar a decirlo. No buscaba someterla a él, sino, que ella se doblegue a sí misma y a sus sensaciones -Quiero que me lo digas.- la mano que se aferraba a la pierna de la muchacha, finalmente, liberándola de la presión, ahora buscaba provocarla aún más: Viajó arrastrándose como una serpiente por la totalidad de su pierna hasta llegar hasta un poco más arriba del ombligo, clavando ligeramente sus uñas mientras las arrastraba hacia abajo, lenta y progresivamente...porque ahora, quien ayudaría a su lengua, iba a ser su anular que, ejerciendo presión hacia adentro de aquello sobresaliente en el sexo de la chica, lo movía muy despacio hacia ambos lados sin necesidad alguna de ningún tipo de lubricación: El cuerpo de Gwen y la saliva de Owen, ciertamente, ya habían hecho todo el trabajo -Dime que me quieres dentro tuyo, dime todo lo que tu cuerpo te diga. Dímelo, Gwen, quiero que sucumbas a tus deseos.-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: Hate the sin, love the sinner. - Pasado Social +18 - por Owen Yang - 12-10-2025, 02:17 PM

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