Una historia que nos encontro :: Privado :: Pasado
#4
Narrador / María Merlot

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¿Hacia dónde iba?
Ni ella lo sabía.
Solo tenía una idea en mente.
Encontrar a su Kami.

Las escaleras majestuosas se extendieron bajo sus pies. ¿Si bajaba encontraría la salida? ¿Si encontraba la salida… encontraría a su Kami? En su mente, él no podía estar muerto así que hasta que no viera su cadáver, no aceptaría esa idea. ¿Por qué barajaba la posibilidad de su muerte? Porque ella misma había presenciado la crueldad de Grizelda, y él era solo un indefenso hombre de postura desgarbada, sonrisa amable y ropas raídas.

PAM PAM PAM

Varios golpes retumbaron por aquel piso, y posiblemente el piso inferior también. Era una puerta siendo derribada, vendrían por ella, y la experiencia le indicaba que cuando “Intentaba Escapar y La Agarraban” las consecuencias eran muy malas, tanto como para evitar que la idea de la fuga volviera a cruzar por su cabeza, en semanas como mínimo.

Entonces, sin dudarlo, empezó a descender con la rapidez que sus pies lo permitieron, sin embargo, toda idea de continuar se desvaneció al toparse con ÉL. ¿Quién era ÉL? ¿O, más aterrador aún, QUÉ era ÉL? Ella no quería descubrirlo, no cuando su mirada ámbar se posó sobre sus ojos azules sin vida, instintivamente dio un paso atrás, subiendo un escalón. Y en su piel  una mezcla confusa de miedo e intimidación se hizo presente.

¿No le recomendaba salir de ahí? Eso no sonaba como un consejo, sino como una amenaza disfrazada de advertencia.

¿Sanar sus heridas? ¿Acaso fue él quien la salvó? ¿Qué había sucedido con su Kami?

Cuando lo vio encender el cigarrillo dio otro paso atrás, no quería estar cerca de ÉL. ¿Qué tipo de energía invisible rodeaba a ese hombre? ¿Este sujeto era acaso Paltear Von Karst? ¿Y si corría al piso de arriba y saltaba por una de las ventanas? Fue el pensamiento que cruzó su cabeza pero se esfumó cuando los guardias hicieron su apariención en la cima. ¡Estaba jodida, muy jodida! Trago saliva, y sopesó sus opciones, por ahora mejor estar tranquila y sumisa, y cuando ese hombre peligroso no estuviera cerca… intentar nuevamente escapar… porque solo un milagro la salvaría de sus garras, no tenía pruebas y tampoco dudas de que estaba en la cueva del lobo.

“Tranquila pequeña, todo está bien”

La voz, la suave y reconocible voz del vagabundo, se sintió como agua bendita sobre sus problemas. Cuando su mirada viajó hasta su estampa, sintió su cuerpo relajarse y soltar la tensión que “ÉL” le causó. Un suspiro de alivio que contenía el saberlo vivo, el saberlo aún cerca de ella. María se llevó ambas manos a la altura de su corazón, y empezó a reír, una risa delicada y nerviosa que exteriorizaba el remolino de emociones que sintió en pocos segundos.

— ¿Kami? — dijo entre la risilla apretando fuertemente su pecho. ¡ERA UN MILAGRO! Él estaba vivo, él estaba ahí. Muchas preguntas inundaron su mente pero las barrio lejos mientras la risita se transformaba en una amplia sonrisa que desbordaba felicidad… ¿el miedo de antes? Ese hombre pasó a segundo plano, en ese momento su Kami era todo su mundo — Estás vivo, estoy viva… estamos vivimos — pronunció descendiendo un escalón, y luego otro, cuando pisó el suelo de la planta baja corrió hacia él y le saltó encima, con sus piernas alrededor de su cintura y sus brazos alrededor de cuello mientras enterraba su cara en su pecho — ¡Estás vivo! ¡Estás vivo! ¡Estás vivo! ¡Estás vivo! ¡Estás vivo! — repitió con mucha emoción porque en su cabeza, y aunque lo negara con su optimismo, se imaginó el peor destino para el bondadoso hombre — Cuando desperté y no te vi tuve tanto miedo de que estuvieras muerto. Todo por mi culpa, lo siento tanto por hacer que tu camino se cruzará con mujeres taaaaaaaan feas y solteronas. También siento mucho todo lo que dije, no creo en nada de lo que pronuncie solo quería que te fueras para que no resultarás herido porque a mi ellas no iban a matar pero contigo hubiera sido diferente. Tu color de piel tiene el tono perfecto, y tu altura es maravillosa, y el cabello negro me gusta mucho, y no me importa que no lleves zapatos. Si fueras una mercancía no le alcanzaría a nadie para pagar por ti porque eres una edición única y especial, sin repeticiones ni iguales… ¡Eres lo mejor de lo mejor de esta isla! — sus palabras salieron como un torrente descontrolado, disculpándose por todos los adjetivos negativos que dijo frente a Grizelda para que lo dejara en paz, ella en realidad lo tenía en muy alta estima, tanto como para llamarlo Kami, por eso y por el Halo de Luz que lo rodeo cuando lo conoció en la fuente. Se separó de su pecho y con sus manos tomó la cara del hombre con suavidad — Lo siento, Kami, yo solo quería salvarte de sus pezuñas asquerosas, por eso dije cosas malas pero… yo no quiero ser odiaba por ti, no ahora, no nunca. Te quiere mucho Kami — la celeste era de fácil trato, de fácil encariñarse con aquellos que la trataban bien y más si percibía que venía de intenciones puras, como el mendigo de Sober, por eso quería aclarar el cómo lo menosprecio frente a las brujas de sus captoras.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: Una historia que nos encontro :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 12-10-2025, 03:42 PM

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