Le gusta estar de la mano con él, aunque el gesto ha cambiado con el tiempo. Lo que fue simplemente ir juntos para no perderse, ahora pareciera más enlazarse, como si no quisiera estar en ningún lugar, seguramente por eso entrelazó sus dedos en un acto que no logrará nada, porque eventualmente tendrán que partir por caminos separados.
Sintió como se aleja y pensó en decir algo, un reclamo de que se ha detenido, pero no fue así. Es el respiro antes de continuar con lo que ella mismo ha pedido. Un suspiro salió cuando el roce se formó entre los cuerpos, en una sensación extraña que la llevó a subir su mano posándola en su hombro. No pudo evitar hacer presión, mientras su cuerpo se tensa y relaja por los movimientos ajenos — También quería estar contigo — así, de esa manera en la que se sienten más cerca que antes, tanto que incluso la respiración de quien la acompaña causa cosquillas.
Nunca pensó que gestos que antes habrían sido extraños y ajenos, provoquen sensaciones que no deberían. El dolor ya no parece malo, no es un castigo por un error, sino una presión que causa una reacción que no pensó en tener. Gemidos que se ahogan para no hacer ruido, como si eso fuese a molestar a alguien más, no quiso alzar la voz, simplemente se contuvo y ayudó en lo que pudo, levantando su cuerpo y siguiendo órdenes para finalmente encontrarse vulnerable frente a alguien que no puede ver.
Quiso preguntar, qué es lo que ve, pero la respuesta llega, calmando dudas, pero alterando al cuerpo. Los halagos le parecieron tan satisfactorios como una caricia, incluso si no puede sentirlos, aún así están acompañados de algo más, obligándola a llamarlo una vez más, mientras su mano libre se aferra a él como si algo fuese a ocurrir.
Y ocurre, luego de un movimiento suave que alzó ligeramente el cuerpo para deshacerse de su última prenda.
—¿Qué estás ha… — no terminó la oración y la voz se cortó. Sabe lo que ha pasado, seguramente es por eso que la vergüenza volvió y usó su mano para intentar empujar con suavidad el rostro de Owen. No es fuerte, pero sí una reacción nerviosa que no llega a nada, porque la sensación de placer le pareció más fuerte, tanto como para revolverse ligeramente entre las sábanas por el contacto. El sonido que se había estado ahogando apareció finalmente, no encontró forma de frenarlo y pareciera que Owen quiere escucharlo.
Sintió la humedad de la zona y el calor que el juego previo le ha producido, esperando llegar a un final, pero no aparece, sino que se detiene, causándole un ardor que no le gusta — No te detengas — se quejó inicialmente, cuando las palabras aparecen.
Le piden que lo diga, que diga lo que siente, en una presión que aprieta el pecho. Es la vergüenza, el no saber qué decir y no querer equivocarse. Tomó aire, mientras su cuerpo se movió con suavidad, en ese reflejo de querer continuar con la intensidad de antes, de no bajar a un ritmo que parece doloroso.
—Yo…
¿Tiene que decir lo que siente? ¿Lo que siente el cuerpo?
—Te amo, Owen
Quizás no es lo que espera, pero pareciera más difícil de decirlo que incluso lo que le ha pedido. Es lo que le ha querido decir desde hace días, pero no se encontró segura, aun así en ese instante, simplemente se le escapó, como si el querer no fuese suficiente y tuviese que decirlo. Aunque quizás aun no comprende el peso de las palabras que le ha dicho ¡O tal vez sí! Porque el cariño es para el resto, pero el amor es para Dios, aun así... se lo dio a alguien más.
—Quiero sentirme bien contigo — porque hasta ahora, ha sido egoísta, disfrutando de algo que ha existido desde hace semanas, pero a medias. De manera tímida, son roces suaves y sonidos que se ahogan — Lo necesito.
Es un ruego suave, al borde de lo lastimero que parece ser suficiente ¿O será lo que ha dicho antes? No se detuvo a pensar, simplemente sintió el calor en la zona baja, en una sensación que pasó de un ligero placer a una molestia, una sensación extraña que la obligó a apretar la mano que los une, inicialmente de manera suave y que se intensifica mientras el miembro ajeno de hunde en ella.
—Espera — el aviso no tardó en llegar, porque el dolor le pareció suficiente como para necesitar unos segundos. Es una presión que no causa placer como las anteriores, seguramente por eso esperó unos segundos que se hacen eternos. Su respiración se calmó, hasta que finalmente su mano libre pasó por el costado del cuerpo de Owen y subió a su espalda, afirmándose de ella — Y-Ya podemos seguir — no hay mucha seguridad en sus palabras, pero no quiso esperar más.
Un beso fue lo que buscó, alzando ligeramente el torso para encontrarse con los labios ajenos, uno que buscó un sabor nuevo, un poco de confort y callar los ruegos que se amontonan en el cuerpo.
Sintió como se aleja y pensó en decir algo, un reclamo de que se ha detenido, pero no fue así. Es el respiro antes de continuar con lo que ella mismo ha pedido. Un suspiro salió cuando el roce se formó entre los cuerpos, en una sensación extraña que la llevó a subir su mano posándola en su hombro. No pudo evitar hacer presión, mientras su cuerpo se tensa y relaja por los movimientos ajenos — También quería estar contigo — así, de esa manera en la que se sienten más cerca que antes, tanto que incluso la respiración de quien la acompaña causa cosquillas.
Nunca pensó que gestos que antes habrían sido extraños y ajenos, provoquen sensaciones que no deberían. El dolor ya no parece malo, no es un castigo por un error, sino una presión que causa una reacción que no pensó en tener. Gemidos que se ahogan para no hacer ruido, como si eso fuese a molestar a alguien más, no quiso alzar la voz, simplemente se contuvo y ayudó en lo que pudo, levantando su cuerpo y siguiendo órdenes para finalmente encontrarse vulnerable frente a alguien que no puede ver.
Quiso preguntar, qué es lo que ve, pero la respuesta llega, calmando dudas, pero alterando al cuerpo. Los halagos le parecieron tan satisfactorios como una caricia, incluso si no puede sentirlos, aún así están acompañados de algo más, obligándola a llamarlo una vez más, mientras su mano libre se aferra a él como si algo fuese a ocurrir.
Y ocurre, luego de un movimiento suave que alzó ligeramente el cuerpo para deshacerse de su última prenda.
—¿Qué estás ha… — no terminó la oración y la voz se cortó. Sabe lo que ha pasado, seguramente es por eso que la vergüenza volvió y usó su mano para intentar empujar con suavidad el rostro de Owen. No es fuerte, pero sí una reacción nerviosa que no llega a nada, porque la sensación de placer le pareció más fuerte, tanto como para revolverse ligeramente entre las sábanas por el contacto. El sonido que se había estado ahogando apareció finalmente, no encontró forma de frenarlo y pareciera que Owen quiere escucharlo.
Sintió la humedad de la zona y el calor que el juego previo le ha producido, esperando llegar a un final, pero no aparece, sino que se detiene, causándole un ardor que no le gusta — No te detengas — se quejó inicialmente, cuando las palabras aparecen.
Le piden que lo diga, que diga lo que siente, en una presión que aprieta el pecho. Es la vergüenza, el no saber qué decir y no querer equivocarse. Tomó aire, mientras su cuerpo se movió con suavidad, en ese reflejo de querer continuar con la intensidad de antes, de no bajar a un ritmo que parece doloroso.
—Yo…
¿Tiene que decir lo que siente? ¿Lo que siente el cuerpo?
—Te amo, Owen
Quizás no es lo que espera, pero pareciera más difícil de decirlo que incluso lo que le ha pedido. Es lo que le ha querido decir desde hace días, pero no se encontró segura, aun así en ese instante, simplemente se le escapó, como si el querer no fuese suficiente y tuviese que decirlo. Aunque quizás aun no comprende el peso de las palabras que le ha dicho ¡O tal vez sí! Porque el cariño es para el resto, pero el amor es para Dios, aun así... se lo dio a alguien más.
—Quiero sentirme bien contigo — porque hasta ahora, ha sido egoísta, disfrutando de algo que ha existido desde hace semanas, pero a medias. De manera tímida, son roces suaves y sonidos que se ahogan — Lo necesito.
Es un ruego suave, al borde de lo lastimero que parece ser suficiente ¿O será lo que ha dicho antes? No se detuvo a pensar, simplemente sintió el calor en la zona baja, en una sensación que pasó de un ligero placer a una molestia, una sensación extraña que la obligó a apretar la mano que los une, inicialmente de manera suave y que se intensifica mientras el miembro ajeno de hunde en ella.
—Espera — el aviso no tardó en llegar, porque el dolor le pareció suficiente como para necesitar unos segundos. Es una presión que no causa placer como las anteriores, seguramente por eso esperó unos segundos que se hacen eternos. Su respiración se calmó, hasta que finalmente su mano libre pasó por el costado del cuerpo de Owen y subió a su espalda, afirmándose de ella — Y-Ya podemos seguir — no hay mucha seguridad en sus palabras, pero no quiso esperar más.
Un beso fue lo que buscó, alzando ligeramente el torso para encontrarse con los labios ajenos, uno que buscó un sabor nuevo, un poco de confort y callar los ruegos que se amontonan en el cuerpo.
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