El alcohol circulando en su sangre, ciertamente, le ayudó a que el mal trago de estar metiéndose en aquella situación tan peligrosa no fuese lo suficientemente preocupante para él, incluso, siendo un excelente mentiroso a plena capacidad. Quería soltarse un poco más, incluso, cuando se levantó hace unos días, mantuvo aquel pensamiento -Tendrá que esperar.- para poder dar señales de vida hacia aquel sujeto que lo metió en esto. Isla del Karate, ciertamente, ya se escuchaba como algo tan lejano como imposible de volver hacia atrás, y todo lo que quedaba era...fingir que todo lo mencionado rodeando aquel barril fuese a cumplirse: Que ellos le ayudarían en su meta, y él, sin dudas, ayudaría con las suyas.
En el instante que Owen se aproximó a su alta y voluptuosa compañera, no dudó en rodearla con su brazo por detrás de su cuello, buscando embriagarse como lo mencionó y, así, prestaría atención al vampiresco individuo que traía consigo su tan espectacular arma de tres cañones, inolvidable para el pelirrojo, ya que era el arma insignia del tirador -¿Peeeercutor ppppeligroso? ¿No es medio rebusscado?- ¡GUP!, otra vez, volvía a terminar el vaso de un sopetón, mientras trastabillaba y buscaba la botella, volviéndose a servir nuevamente. Sí, era una parte un poco lamentable de afrontar los problemas, pero bueno, todos tenemos métodos..."alternativos" para encarar la realidad. Buscar una esposa.
Estaba ebrio, mucho, pero su memoria siempre era infalible. Por un segundo pensó que Jensen le miró y se sintió algo provocado -¿E?- y cuando se giró, vio cómo aquel guiño de ojo, ciertamente, iba hacia a la cicatrizada muchacha que yacía exactamente a su lado. El rostro del muchacho, colorado producto del alcohol en sangre, tenía otros planes, mientras proseguía escuchando el discurso de su nuevo compañero pistolero -Ammmén, joder.- ¡GUP!, otro más para adentro, ya había perdido la cuenta, y otra vez que iba a servirse para volcar un poco en la cubierta de madera de su nueva nave casi sin aparentemente estrenar. Una cosa que volvió a volar por su cabeza: Fruta del Diablo. ¿Qué era eso? Le había quedado clarísimo que se trataba de algo que otorgaba poderes especiales, pero, él, siendo un comerciante, ¿Jamás había escuchado de ellas? ¿Eran invaluables? Tal vez este viaje podría traerle...muchas más cosas de las que se imaginaba.
Fue el turno del más tímido y aspecto más lúgubre de la tripulación, incluso, aunque el mundo del pelirrojo estuviese patas arriba producto de la abrumadora cantidad de etanol en su sangre. Recordó lo que había pasado hacía unos días y, ciertamente, tuvo cierta angustia al verle. Mientras le escuchó, empezó a sorber el ron mucho más de a poco, viendo que él, también, era alguien alimentado por un deseo personal vengativo en una primera instancia -Tendré que...hablar con él para disculparme, me he pasado un cojón y medio.- porque incluso en un estado fuerte de alcoholización, reconocía que no había sido el más simpático entre los simpáticos; Si iba a quedarse en aquel barco el tiempo suficiente para obtener la protección de quienes quería y...poder buscar a quien quisiera más adelante, debía cooperar sí o también.
Maki, la muchacha a su lado, prosiguió, separándose para tornarse un poco más oscura y neutral de lo que él pudiese recordar. Tal vez...él no sería el único que tuviese más de una faceta y una muy sutil que ocultar. Por muy borracho que esté, realmente, aquello parecía importante que investigar más adelante -¡VENGA TÍA! ¡A VIAJARRRR!- exclamó con fuerzas mientras alzaba su vasito nuevamente, ¡GUP!, ¿Otra vez, hermano? -Tieeenes que componerme algo. Tienes...que haaaacer una cossa...más, tammmmbién.- ahora a quien señalaba era a ella, no a su capitán, mirándole con una expresión entre degenerada, desafiante y pícara, como quien tiene una malicia desdibujada por el veneno circulante en todo su cuerpo.
Tambaleaba de un lado al otro, no como una peonza, pero sí como alguien que le cuesta mantenerse en pie. Fue a irse a llenar otro vaso más, sin parar de escuchar como, su capitán, mostraba la valentía, determinación y liderazgo suficiente para poder llevarlos a la gloria personal de cada uno. Hubiese sido un discurso absoluta y completamente maravilloso de no ser que Owen...bueno, ya ahora sí se había pasado con la sustancia -¿¡FIESSSSSTA!?- preguntó con entusiasmo, ojos tan iluminados que sacaban chispas y-¡GUP!, ¡Loco, basta! -¡Lllllllegamos y hacemos una, o dosssssss...- casi se cae, sosteniéndose con su pie trasero -...o diez? Espera, Maki, Maki, sh, Makimakimaki.- Se movió con rapidez hacia ella -Mira.- alzó el dedo índice, pudiendo sentirse el fuerte olor a ron desprendiéndose de su cuerpo. Desvió su mirada hacia sus otros miembros de tripulación, pero, ciertamente, entre-cerró los ojos al ver a su nuevo capitán -Sedúcelo.- su voz siempre temblorosa, ebria, carente de un tono adecuado y con la lengua dormida no paraba de hacer acto de presencia -QUIEEEEEEEERO QUE LO SEDUZCAS. ERESSSSSS...guapa y...- volteó -¡TÚ!- exclamó, observando al hercúleo y extremadamente apuesto Uker Rackham, colocando su dedo índice y anular apuntando a cada ojo para, posteriormente, con el ceño fruncido, el rostro rojo del alcohol y una mirada más perdida que un elefante en un bazar, apuntar hacia él con los mismos -¡TE ESSSTOY VIGILANDO!- y, prosiguió, con la muchachita peliverde -Ennntreténmelo. Essss demasiado hermoso para que...Gwen...caiga en...- ¡PLOF!, cayó al suelo, de espaldas, desmayado y dormido, casi automáticamente después.
Aunque en el fondo...sabía que no eran malas personas. Eso era lo más difícil de todo esto.
En el instante que Owen se aproximó a su alta y voluptuosa compañera, no dudó en rodearla con su brazo por detrás de su cuello, buscando embriagarse como lo mencionó y, así, prestaría atención al vampiresco individuo que traía consigo su tan espectacular arma de tres cañones, inolvidable para el pelirrojo, ya que era el arma insignia del tirador -¿Peeeercutor ppppeligroso? ¿No es medio rebusscado?- ¡GUP!, otra vez, volvía a terminar el vaso de un sopetón, mientras trastabillaba y buscaba la botella, volviéndose a servir nuevamente. Sí, era una parte un poco lamentable de afrontar los problemas, pero bueno, todos tenemos métodos..."alternativos" para encarar la realidad. Buscar una esposa.
Una esposa.
Cita:Quiero la otra, quiero lo que me hace falta para ya sabes... para ser esposos —
![[Imagen: cBfec4K.png]](https://i.imgur.com/cBfec4K.png)
-...una esposa.-
Estaba ebrio, mucho, pero su memoria siempre era infalible. Por un segundo pensó que Jensen le miró y se sintió algo provocado -¿E?- y cuando se giró, vio cómo aquel guiño de ojo, ciertamente, iba hacia a la cicatrizada muchacha que yacía exactamente a su lado. El rostro del muchacho, colorado producto del alcohol en sangre, tenía otros planes, mientras proseguía escuchando el discurso de su nuevo compañero pistolero -Ammmén, joder.- ¡GUP!, otro más para adentro, ya había perdido la cuenta, y otra vez que iba a servirse para volcar un poco en la cubierta de madera de su nueva nave casi sin aparentemente estrenar. Una cosa que volvió a volar por su cabeza: Fruta del Diablo. ¿Qué era eso? Le había quedado clarísimo que se trataba de algo que otorgaba poderes especiales, pero, él, siendo un comerciante, ¿Jamás había escuchado de ellas? ¿Eran invaluables? Tal vez este viaje podría traerle...muchas más cosas de las que se imaginaba.
Fue el turno del más tímido y aspecto más lúgubre de la tripulación, incluso, aunque el mundo del pelirrojo estuviese patas arriba producto de la abrumadora cantidad de etanol en su sangre. Recordó lo que había pasado hacía unos días y, ciertamente, tuvo cierta angustia al verle. Mientras le escuchó, empezó a sorber el ron mucho más de a poco, viendo que él, también, era alguien alimentado por un deseo personal vengativo en una primera instancia -Tendré que...hablar con él para disculparme, me he pasado un cojón y medio.- porque incluso en un estado fuerte de alcoholización, reconocía que no había sido el más simpático entre los simpáticos; Si iba a quedarse en aquel barco el tiempo suficiente para obtener la protección de quienes quería y...poder buscar a quien quisiera más adelante, debía cooperar sí o también.
Maki, la muchacha a su lado, prosiguió, separándose para tornarse un poco más oscura y neutral de lo que él pudiese recordar. Tal vez...él no sería el único que tuviese más de una faceta y una muy sutil que ocultar. Por muy borracho que esté, realmente, aquello parecía importante que investigar más adelante -¡VENGA TÍA! ¡A VIAJARRRR!- exclamó con fuerzas mientras alzaba su vasito nuevamente, ¡GUP!, ¿Otra vez, hermano? -Tieeenes que componerme algo. Tienes...que haaaacer una cossa...más, tammmmbién.- ahora a quien señalaba era a ella, no a su capitán, mirándole con una expresión entre degenerada, desafiante y pícara, como quien tiene una malicia desdibujada por el veneno circulante en todo su cuerpo.
Tambaleaba de un lado al otro, no como una peonza, pero sí como alguien que le cuesta mantenerse en pie. Fue a irse a llenar otro vaso más, sin parar de escuchar como, su capitán, mostraba la valentía, determinación y liderazgo suficiente para poder llevarlos a la gloria personal de cada uno. Hubiese sido un discurso absoluta y completamente maravilloso de no ser que Owen...bueno, ya ahora sí se había pasado con la sustancia -¿¡FIESSSSSTA!?- preguntó con entusiasmo, ojos tan iluminados que sacaban chispas y-¡GUP!, ¡Loco, basta! -¡Lllllllegamos y hacemos una, o dosssssss...- casi se cae, sosteniéndose con su pie trasero -...o diez? Espera, Maki, Maki, sh, Makimakimaki.- Se movió con rapidez hacia ella -Mira.- alzó el dedo índice, pudiendo sentirse el fuerte olor a ron desprendiéndose de su cuerpo. Desvió su mirada hacia sus otros miembros de tripulación, pero, ciertamente, entre-cerró los ojos al ver a su nuevo capitán -Sedúcelo.- su voz siempre temblorosa, ebria, carente de un tono adecuado y con la lengua dormida no paraba de hacer acto de presencia -QUIEEEEEEEERO QUE LO SEDUZCAS. ERESSSSSS...guapa y...- volteó -¡TÚ!- exclamó, observando al hercúleo y extremadamente apuesto Uker Rackham, colocando su dedo índice y anular apuntando a cada ojo para, posteriormente, con el ceño fruncido, el rostro rojo del alcohol y una mirada más perdida que un elefante en un bazar, apuntar hacia él con los mismos -¡TE ESSSTOY VIGILANDO!- y, prosiguió, con la muchachita peliverde -Ennntreténmelo. Essss demasiado hermoso para que...Gwen...caiga en...- ¡PLOF!, cayó al suelo, de espaldas, desmayado y dormido, casi automáticamente después.
Sí, Owen pecaba de showcero, pero esa era parte de su personalidad tan vivaz y evidente que lo hacían un peor espía de lo que podría imaginar. Sorprendente que, un tipo tirado en el suelo, babeando por el potente ron que se bebió y escuchando el cristal rodar hasta detenerse, pudiese estar en un barco pirata con segundas intenciones.
¿Quién diría que ese "te estoy vigilando" podría ser más literal de lo que se imaginarían, no?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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