Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado]
#4
Ese era un momento de alegría, un momento donde nada importaba y todo podía darse de manera natural. Atravesaba mis ojos una escena divertida que podía escalar a algo realmente hilarante; ese estado era el ser natural, sin expectativas ni prejuicios. Lo observé incluso antes de sentarme y sonreí con picardía mientras expulsaba el humo de la pipa. Su reacción no tenía precio: jamás ningún hombre había tenido una reacción tan evidente como aquel chico, y eso me parecía sumamente gracioso, haciéndome esbozar una sonrisa que pasaba de ser solo dulce a la de una persona que de verdad está a punto de partirse de la risa. Apoyé una mano en una pierna, flexionándome ligeramente hacia adelante para escucharlo y verlo todavía mejor.

Y como si un chiste hubiera sido contado con naturalidad, me carcajeé ante su respuesta y di un golpe con el pie mientras reía:
—¡HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA!—
Limpié una pequeña lágrima de mis ojos con el dedo índice, al tiempo que recargaba el codo sobre la mesa y ladeaba la cabeza.
—¡Paciencia en la forma, juguemos! —dije al ver que sacaba aquella bolsa de berries.
Escuché sus términos y condiciones; ya veía por dónde iba la cosa.
—¡ESPLÉNDIDO! —acepté el reto en voz alta, y poco a poco el tumulto a nuestro alrededor se fue calmando. Cada vez más personas prestaban atención a lo que decíamos y hacíamos: las mesas volvían a sus lugares y la gente dejaba de golpearse entre ellos, murmurando que el niño había retado a la señora —a veces señorita— a beber.
Lo vi quitar las monedas de la mesa para pagarle con todo ese dinero al camarero; se escucharon los gruñidos de algunos en la parte de atrás, a quienes volteé a ver con una sonrisa en el rostro.

—¿Y podría traer un cenicero, por favor? Esto se pondrá interesante —le dije al mozo mientras este asentía. No sabía qué estaba pasando, pero como las cosas parecieron calmarse alrededor, no tuvo más remedio que obedecer la petición. Además, ayudó un poco que le dedicara la misma sonrisa que al chico frente a mí, dándole las gracias por su arduo trabajo. Después se las diría en palabras, si salía consciente de allí.
Ese pensamiento me provocaba cierta emoción; además, no podía retirarme de un duelo, fuese como fuese.
—Oh, no te quedas corto. Estas cosas pasan, siempre habrá una fascinación mayor —dije, guiñándole el ojo y comenzando a sacar un tarro de hierbas de entre los pliegues de la piel roja. En cuanto el cenicero estuvo en la mesa, añadí:
—Lan Caihe es mi nombre. Igualmente, es un placer, querido. —Le di un golpe fuerte al cenicero con el cuenco de la pipa al revés, irguiéndome en el taburete, desprendiendo las hierbas quemadas para volver a rellenarla.

Entonces llegaron los primeros dos tarros, y le hice una señal con la mano para que esperara antes de tomarlos.
—Sin embargo, yo también tengo tres condiciones. Primero: “se lleva todo lo que tenga el otro” se referirá solamente al dinero —dije mientras tomaba una de las monedas que habían sobrado encima de la mesa, para finalmente ponerla en el centro—. Y dos —rellené el cuenco de la pipa con hierbas—, empezaremos el juego con una calada de esto, ambos.
Entonces se la ofrecí.
—Cuidado con el metal del extremo, está caliente —le advertí, sosteniéndosela con el brazo izquierdo. Continué: —Luego, después de cada dos tarros enteros de cerveza, ambos deberemos fumar. Entonces, quien se las tome todas sin vomitar será quien se quede con todo el dinero del otro.
Cuando dije aquello, le ofrecí mi mano derecha para estrecharla.
—¿Qué te parece?
[Imagen: dtilbUBl_o.gif]
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RE: Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado] - por Lan Caihe - 13-10-2025, 05:15 AM

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