Una pequeña grieta. [Lan - Presente relativo]
#2
Hace dos semanas había asistido a una reunión de lo que se podría considerar formar parte de una banda… Habíamos decidido que, luego de tres semanas, sería el día para partir a la isla de Samba.
—¿Te lo imaginaste alguna vez, Coa? Yo, siendo parte de un grupo —le decía a Coatl, mi serpiente hermana, que reptaba a través de mi torso y mis brazos para finalmente posar su cabeza a la altura de mi oído, como si me susurrara; aunque esta simplemente rozó su lengua con mi mejilla mientras atravesábamos el mercado, cuando iba a ponerse el sol. —Sssssss… —siseó en un tono audaz, como si me regañara, lo cual me hizo soltar una risita—. Paciencia en la forja, gracias por recordármelo.

Comenzaron a prenderse las iluminaciones artísticas de la isla: las lámparas de aceite y las velas, las luciérnagas que alumbraban los caminos que aún tenían algunos árboles en cada esquina y terracería por calle; mis pies pisaban el suelo descalzos y Coatl se acurrucaba mientras paseaba por aquellas calles, sacando la pipa de los pliegues de la piel y vertiendo un poco de hierbas. Me dirigía hacia la plaza del mercado, donde entonces el escenario se tornó diferente: había una arena improvisada y un gong marcaba la salida de dos gyojins a punto de pelear entre ellos en una demostración.
Me acerqué colocándome la pipa en la boca y dándole una calada profunda que sostuve unos segundos y luego dejé escapar. Coatl volvió a asomarse, esta vez a través de la piel de lobo que me cubría la espalda. Algunos se alejaron de mí al notarla.

No pasó demasiado cuando noté una mirada ajena; mi vista se dirigió inmediatamente a los ojos amarillos que se posaban en mí como la llama de un horno, y él no esperó demasiado para dirigirse a mí. Regresé la vista a la pelea, pues él hizo lo mismo. Admiré en secreto el traje que llevaba; olía a mar y a sal.
—Interesante —dije, dando un pequeño golpe con la punta del pie en el piso mientras cambiaba mi peso a la otra pierna.

Sus palabras me hicieron esbozar una sonrisa. Le di otra calada a la pipa, para soltarla unos segundos después. Me reí entre dientes y solté un resoplido divertido pero gentil, mientras giraba un poco mi torso para observarlo mejor de pies a cabeza, mientras él tenía la vista fija en el combate.

Este había iniciado de manera cautelosa, solo había intentado golpear a uno de ellos, midiendo la fuerza de su oponente.
—Es un placer, joven Ashveil —dije, correspondiéndole con una sonrisa—. Tienes razón, no soy de aquí al igual que usted —y al decir esto, inhalé cerca de él discretamente, pero estaba segura de que el movimiento no pasaría desapercibido ante el conocido, un poco más bajo que yo, pero elegante y con un aura que respiraba salvajismo—. Mi nombre es Lan Caihe, un placer —y tras decir esto volví a girarme.

—No hay problema, de hecho, yo también soy de esas personas que piensan que el caos tiene más personalidad —
“Además, ¿por qué no divertirnos antes de partir?”, pensé, en el momento en el que no solo yo, sino también Coatl, se asomó, estirándose para percibir el cuerpo del moreno a través de su lengua.
—Coatl, cuidado —dije mientras observaba de nuevo y movía suavemente a la pequeña—. Perdona, ella es bastante curiosa —en ese momento, el otro gyojin logró acertar un golpe a su contrincante, aunque ese también había sido para medir la resistencia del otro.
—Definitivamente, las curiosas somos nosotras, buen joven, y no, no negaremos el tomar ese té con usted —comenté, mientras Coatl se movía nerviosa sobre mis hombros y se enroscaba en el brazo más alejado de Ashveil.

Le di otra calada a la pipa y se la ofrecí mientras sacaba el humo hacia la izquierda y lo observaba de reojo para ver si la tomaba. Aunque fue por inercia, me di cuenta de que le había ofrecido la pipa con el brazo en el que estaba Coatl.
—¿Supongo que una calada antes de ese té estaría bien? Ah, cuidado, el metal está muy caliente —pregunté y advertí con una sonrisa y ojos curiosos, ofreciéndole la pipa desde el pocillo donde estaba la hierba, pues para mí no estaba caliente. Mientras tanto, la serpiente trató de deslizarse hasta el cuerpo de Ashveil con una elegancia fría. —Ssssss... —
“¡Qué divertido!”, pensé, mientras mi sonrisa se tornaba un poco pícara al observar las intenciones de mi hermana serpiente.
[Imagen: dtilbUBl_o.gif]
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RE: Una pequeña grieta. [Lan - Presente relativo] - por Lan Caihe - 13-10-2025, 06:27 AM

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