Es un amor recíproco, porque puede sentirlo, incluso oírlo y eso no hizo nada más que provocar una reacción en ella, porque cada gesto parece sentirse distinto, es una sensación que remueve ando en el interior, un cosquilleo que se extendió, que no da ansiedad, sino un disfrute que ahogó entre los besos que compartieron en ese momento, incluso sus gestos más bruscos no le parecieron molestos, simplemente se dejó llevar, esperando poder aceptar una intensidad que no la abrumó, pero si invadió sin pedir permiso.
No se quejó por las mordidas, tampoco por sus declaraciones ¿Cómo hacerlo? Aun así una palabra salió, porque lo ama ¿Por lo tanto están enamorados? Quizás lo son, por lo que hacen ya no hay razón para pensar lo contrarios y eso la llenó de alegría, una dicha que la hizo reír por lo bajo entre los besos. No le ha dicho nada gracioso, pero fue incapaz de sentir la tristeza de la separación, es la panacea para el dolor de no sentirlo cerca, de la falta que le hará cuando parta en el vaya y no se vean hasta nuevo aviso.
—Sí — está lista, porque se lo ha pedido, incluso sin la confesión del amor que se dedican lo habría querido — Si eres tú, sí. — porque no debe ser nadie más, él, él, él, aquel que eligió de entre todo el mundo. Porque deseó creer, que incluso si se encuentra con más gente, Owen será especial siempre ¡Cuánta ingenuidad! Un amor eterno y que no se marchita incluso en la distancia.
La presión de estar unidos le provocó un quejido que la obligó a quejarse con suavidad. No fue un sonido para alertar, pero sí es la indicación que ha sido el primero, en una incomodidad que tensó al cuerpo, lo suficiente como para apretar los dientes unos segundos — Estoy bien, porque eres tú — apretó la mano que los une intentando relajar el cuerpo, bajar la tensión que seguramente puede sentir en el interior.
Pensó en que esperaría más, cuando el tirón la movió. Se dejó mover, aunque el cambio la obligó a aferrarse a él. Pasar las manos por detrás del cuello y soltar un sonido que ya comienza a conocer, es suave, porque aún no se acostumbra a la sensación de estar conectada con alguien más.
Se acomodó sobre él, en una pose que le agradó, porque puede sentir su calor y sostenerse con más facilidad. El sentir que está ahí la reconfortó, relajando el cuerpo, lo suficiente como para que el movimiento no sea molesto, sino que provoque otra sensación. Fue incapaz de acallarse más, simplemente buscó la satisfacción, moviendo su cuerpo ligeramente, en un encuentro que estremeció sus músculos y aceleró su respiración — Owen — se aferró a él, escuchando el sonido que llena el cuarto, esperando poder oír el disfrute ajeno también — Te amo, no importa dónde estés. No me importa... solo no dejes de quererme
Porque él habla del tiempo y ella de la distancia, como si no hubiese problema en la separación, porque ambos pueden esperar al momento y sitio correcto ¿No?
El cambio de pose le sorprendió, se habría quejado, porque ya no puede sentirlo cerca. No puede aferrarse a él, incluso aquella mano que lo ha abrazado se encontró prisionera, como si la pusiera a prueba — No, no quiero que pares — porque ya le ha dicho que siga, incluso si el resultado es un amor que se divide en dos y se reparte en el mar ¡Qué más da! — Quiero que sigas hasta el final. — su respiración se mostró agitada y su pecho fue la muestra de que le falta el aire — Lo que pasé después no importa.
El que se separen, el que se extrañen, el que se prometan cosas imposibles, no le importó, solo quiso disfrutar que está ahí, llenándola del cariño que le hace falta.
Su tono subió mas, pero se ahogó en los labios ajenos. En el encuentro de lenguas que incluso deja un ligero rastro cuando se separan para respirar. — Sigue — su cuerpo se arqueó ligeramente, en un espasmo suave, porque el calor se ha vuelto una descarga que golpea al cuerpo, tanto como para que no pueda controlarlo más — por favor, por favor, por favor Owen — lo besó entre la oración, hasta que no pudo hablar más.
Seguro puede notar que está llegando al límite, porque ya no hay palabras, solo el sonido de la satisfacción y una respiración agitada.
Intentó decir algo, pero el cuerpo habló mucho más, removiéndose entre las sábanas. Es una sensación extraña que la obligó a apretar sus manos, mientras el cuerpo se tensa lo suficiente como para arquear la espalda, anunciando lo evidente, que algo ha ocurrido. Aunque tal vez el gemido más intenso que los otros se lo ha dicho claro, sin la necesidad de una indicación.
Porque por primera vez sintió que el cuerpo es más honesto que cualquier palabra, incluso si no puede verlo.
No se quejó por las mordidas, tampoco por sus declaraciones ¿Cómo hacerlo? Aun así una palabra salió, porque lo ama ¿Por lo tanto están enamorados? Quizás lo son, por lo que hacen ya no hay razón para pensar lo contrarios y eso la llenó de alegría, una dicha que la hizo reír por lo bajo entre los besos. No le ha dicho nada gracioso, pero fue incapaz de sentir la tristeza de la separación, es la panacea para el dolor de no sentirlo cerca, de la falta que le hará cuando parta en el vaya y no se vean hasta nuevo aviso.
—Sí — está lista, porque se lo ha pedido, incluso sin la confesión del amor que se dedican lo habría querido — Si eres tú, sí. — porque no debe ser nadie más, él, él, él, aquel que eligió de entre todo el mundo. Porque deseó creer, que incluso si se encuentra con más gente, Owen será especial siempre ¡Cuánta ingenuidad! Un amor eterno y que no se marchita incluso en la distancia.
La presión de estar unidos le provocó un quejido que la obligó a quejarse con suavidad. No fue un sonido para alertar, pero sí es la indicación que ha sido el primero, en una incomodidad que tensó al cuerpo, lo suficiente como para apretar los dientes unos segundos — Estoy bien, porque eres tú — apretó la mano que los une intentando relajar el cuerpo, bajar la tensión que seguramente puede sentir en el interior.
Pensó en que esperaría más, cuando el tirón la movió. Se dejó mover, aunque el cambio la obligó a aferrarse a él. Pasar las manos por detrás del cuello y soltar un sonido que ya comienza a conocer, es suave, porque aún no se acostumbra a la sensación de estar conectada con alguien más.
Se acomodó sobre él, en una pose que le agradó, porque puede sentir su calor y sostenerse con más facilidad. El sentir que está ahí la reconfortó, relajando el cuerpo, lo suficiente como para que el movimiento no sea molesto, sino que provoque otra sensación. Fue incapaz de acallarse más, simplemente buscó la satisfacción, moviendo su cuerpo ligeramente, en un encuentro que estremeció sus músculos y aceleró su respiración — Owen — se aferró a él, escuchando el sonido que llena el cuarto, esperando poder oír el disfrute ajeno también — Te amo, no importa dónde estés. No me importa... solo no dejes de quererme
Porque él habla del tiempo y ella de la distancia, como si no hubiese problema en la separación, porque ambos pueden esperar al momento y sitio correcto ¿No?
El cambio de pose le sorprendió, se habría quejado, porque ya no puede sentirlo cerca. No puede aferrarse a él, incluso aquella mano que lo ha abrazado se encontró prisionera, como si la pusiera a prueba — No, no quiero que pares — porque ya le ha dicho que siga, incluso si el resultado es un amor que se divide en dos y se reparte en el mar ¡Qué más da! — Quiero que sigas hasta el final. — su respiración se mostró agitada y su pecho fue la muestra de que le falta el aire — Lo que pasé después no importa.
El que se separen, el que se extrañen, el que se prometan cosas imposibles, no le importó, solo quiso disfrutar que está ahí, llenándola del cariño que le hace falta.
Su tono subió mas, pero se ahogó en los labios ajenos. En el encuentro de lenguas que incluso deja un ligero rastro cuando se separan para respirar. — Sigue — su cuerpo se arqueó ligeramente, en un espasmo suave, porque el calor se ha vuelto una descarga que golpea al cuerpo, tanto como para que no pueda controlarlo más — por favor, por favor, por favor Owen — lo besó entre la oración, hasta que no pudo hablar más.
Seguro puede notar que está llegando al límite, porque ya no hay palabras, solo el sonido de la satisfacción y una respiración agitada.
—Owen —
Intentó decir algo, pero el cuerpo habló mucho más, removiéndose entre las sábanas. Es una sensación extraña que la obligó a apretar sus manos, mientras el cuerpo se tensa lo suficiente como para arquear la espalda, anunciando lo evidente, que algo ha ocurrido. Aunque tal vez el gemido más intenso que los otros se lo ha dicho claro, sin la necesidad de una indicación.
Porque por primera vez sintió que el cuerpo es más honesto que cualquier palabra, incluso si no puede verlo.
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