La Justicia desembarca [Llegada, P.A.]
#5
Stroud continuó llevando el barco hasta el puerto con ayuda de toda la División. Asintió con la cabeza cuando Bertram le dio su indicación. Mientras se concentraba en llevar el timón, sus ojos de un gris oscuro comprobaron cómo Moja cumplía con su cometido, y luego Kibai. Asintió distraídamente al comentario del leopardo sobre los barcos presentes en Samba, aunque no había prestado demasiada atención a lo que había dicho, su cerebro fijo en la trayectoria del navío. Estaba satisfecho con la forma en que los demás tripulantes lograban coordinarse para mantener el Royal Quiver en perfecto funcionamiento, funcionando como una sola entidad para moverlo a través del oleaje. En general, ninguno se quedaba atrás, y sus órdenes como navegante eran cumplidas con presteza, en un ejercicio de disciplina absolutamente digna del cuerpo al que pertenecían. El agua cambiaba de color, los olores provenientes de la isla se hacían más fuertes, y los sonidos, más intensos. Gaviotas de plumaje beige planeaban en círculo sobre ellos. Stroud leyó la tensión en el cabo del foque, calculando las distancias, y comprobó la plomada de sonda rápidamente. "Todos a sus puestos, listos para desembarcar," afirmó, "si el viento cae un par de grados al este, ajusta sin esperar orden," indicó a Moja, haciéndole un ademán con la cabeza. "Recoged la mayor."

Al cabo de apenas unos minutos, Stroud detenía el timón justo antes de que se notase la tensión en los cabos, tras una última corrección de rumbo con un movimiento de muñeca que alineó la quilla con el reflejo del faro del puerto. El barco se detuvo con un crujido satisfactorio al inmovilizarse por completo, al tiempo que Stroud echaba el ancla en un movimiento que requirió de toda su fuerza física y un poco más. "Bienvenidos a Samba," concluyó, al tiempo que bajaba a la bodega para hacer un último apunte en su cuaderno de bitácora para, a los pocos instantes, bajar del barco y pisar, por fin, tierra firme. No pasarían demasiado tiempo en el Reino de Samba, pero más valía aprovecharlo. Y, para qué negarlo, era placentero estar en tierra después de tantos días de viaje continuo, desde que abandonasen Roshwan hacía casi una semana, o esa impresión le daba.

Por el puerto de Samba corrían carretas pintadas de colores que a Stroud jamás se le hubieran ocurrido. Mientras una le pasaba por el lado, no atropellándolo por los pelos, alzó una ceja haciendo un ademán a los miembros de la División más cercanos: "Vamos a tener que darle un buen repaso al pobre Quiver, que con tanto viaje..." dijo, echando un ojo al casco de la castigada goleta. El navío había aguantado bien, pero, si pretendían llevárselo a Cabos Gemelos en aquellas condiciones, acabarían todos en el cofre de Davy Jones más temprano que tarde. "Yo me ocupo de buscar a alguien que nos lo repare, no os preocupéis. La reparación saldrá de mi bolsillo esta vez, para la próxima ya nos repartimos el pastel," afirmó, quitándole importancia con un ademán. Algunos Marines presentes en el lugar se cuadraron con firmeza ante la llegada de la División 84, en un extraño contraste con los niños que, por aquí y allá, jugaban a lanzar piedras al agua. Stroud observó el entorno, su rostro tan impertérrito como de costumbre, e hizo algunas anotaciones mentales sobre el lugar: "Buena piedra caliza, sin grietas. Mantenimiento aceptable, diría," pensó para sí, mientras empezaba a buscar entre los carpinteros del puerto a quien pudiera poner al Royal Quiver a punto para su siguiente travesía. Sus ojos examinaron el horizonte, preguntándose qué les depararía en el Reino de Samba y, pronto, más allá.


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RE: La Justicia desembarca [Llegada, P.A.] - por Stroud Nanashi - 14-10-2025, 12:58 AM

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