La Justicia desembarca [Llegada, P.A.]
#6
Kibai, al escuchar la orden del Sargento Redgrave, se apresuró a desatar los cabos que retenían la vela mayor a media extensión y, con las venas de los brazos hinchadas por el esfuerzo, comenzó a jalar de ellos, recogiendo la vela hasta que estuvo completamente pegada a la verga del mástil. Una vez hubo asegurado de nuevo ambos cabos a sus bitas, el mink trepó por la jarcia de babor hasta llegar a la altura de los aparejos del palo mayor, dónde se aseguró de acabar de recoger la vela para que no se enrollase sobre si misma con el viento.

Acto seguido, se apoyó contra el mástil, cruzándose de brazos mientras desde su privilegiada posición contemplaba el animado puerto de la Isla de Samba a medida que el Royal Quiver, ya amarrado, cesaba casi por completo el balanceo al que ya se había acostumbrado la División 84.

Si el puerto de Roshwan era frenético pero organizado, y el de la Isla Kárate más amplio y hasta cierto punto acogedor, el de la Isla Samba era un caos de color, gritos y trasiegos. Carretas de vivos colores se movían a toda velocidad por el puerto, mientras un poco más allá los habituales primeros puestos de mercancías anunciaban sus productos a viva voz. Ansioso por comprobar por si mismo toda aquella algarabía, Kibai se descolgó del mástil, descendiendo rapidamente por la jarcia de babor, saltando los últimos metros hacia cubierta. Recogiendo su capa de Marine, se ciñó a Raimei al cinto y se dispuso a bajar a tierra. 

Sin embargo, justo cuando sus pies iban a pisar el tablón de madera tendido entre el puerto y la nave en un momento de divertida picardía, y tras observar a su alrededor decidió hacer una entrada un poco más extraoficial. Echándose unos metros hacia atrás, Kibai tomó carrerilla y empezó a correr. Al llegar al otro extremo de la cubierta, alzó una pierna, impulsándose en la baradilla del Royal Quiver, y recorrió la distancia que separaba la nave del apeadero en un salto de gracia felina, aterrizando suavemente a la vez que calaba un poco más la gorra sobre sus ojos. Como queriendo animarle, la Isla de Samba le envió una súbita ráfaga de viento que hizo agitarse los vuelos de su capa, con los caracteres de JUSTICIA impresos en un brillante tono negro.

Dos de los chiquillos que jugaban por allí cerca, que se habían sobresaltado al ver al mink volar por encima de sus cabezas, lo miraban con la boca semiabierta, mientras que un una anciana humana le dirigió una mirada de exasperación y se marchó negando con la cabeza, murmurando entre dientes.

Riendo suavemente para si, Kibai guiñó un ojo a los chiquillos antes de dirigirse hacia el sargento, que examinaba en aquel momento la nave. Al parecer, los daños que habían tenido en el viaje a la Isla Kárate no habían hecho más que agravarse, y el Royal Quiver se hallaba ahora en un bastante urgente estado de necesidad de reparación. El mink, manteniendo aún la sonrisa, dio un par de toques en la madera.

"Eh, ha demostrado que puede aguantar el tipo, con algunos cuidados, estará como nuevo y nos llevará al Grand Line, eso seguro."

Cuando Redgrave se hubo marchado en busca de carpinteros para la nave, Kibai saludó a los soldados que había en el puerto y tras cumplir con los protocolos habituales, decidió darse una vuelta por el puerto, siempre manteniendo un ojo en la nave por si acaso, aunque ya se había ocupado de notifcar a sus compañeros la posesión del Den Den Mushi. Desde varios puntos del puerto surgia una animada música, cosa que parecía ser la tónica habitual de la isla y Kibai, después de tantos días de la profesional taciturnidad a bordo del Royal Quiver, se sorepndió a sí mismo dirigiéndose animadamente en dirección en la que sonaban aquellas notas.
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: La Justicia desembarca [Llegada, P.A.] - por Kibai - 14-10-2025, 01:33 AM

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